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Mostrando las entradas de octubre 15, 2006

Nada de nada

Ja! Debería estar descansando, me duele la cabeza, me duele el cuerpo, cada maldito músculo. Es extraño, el dolor solo se acaba dándole más dolor. Pero prefiero el dolor físico al dolor espiritual. Vaya! Que mala comunista sería...siempre pienso que hay algo más allá de todo y que siempre, pero siempre hay otra oportunidad, no me puedo imaginar a la vida materialista y de un final específico como intentan hacérmela ver. Solo veo la vida y es una tuerca que giro y aprieto, para llegar a un nuevo nivel, a un nuevo dolor, a una nueva emoción. Me imagino que la gente que me quiere para este punto ha se haber pensado que estoy triste, deprimida, abolida...Bah! Una joda escribir en público y que unas cuantas personas creen que te conocen más que tu misma. Una joda no poder volver a escribir en privado, por sentir que estás ocultando algo...algo más...Ya no sé que más podría ocultar, ¿mi cara? ¿mi cuerpo? ¿mi nombre?....Oculto tantas cosas, que a veces la gente que dice quererme, suele decir …

Ser o No ser Gorda!!

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Si hay una frase de la que ninguna
mujer está a salvo de decir es “Estoy gorda”. Sea que se lo dice a si misma, a su familia, a sus amigos, o en la inmensa mayoría de casos a un hombre, la frase suena igual de categórica y no hay nadie que pueda convencerla de lo contrario. El eterno martirio de una mujer es sentirse gorda, ya sea por los prototipos de mujer bella que se muestran en la Tv. de delgadas féminas sin un gramo de grasa sobre un cuerpo esbelto en donde cualquier ropa quedaría bien o porque desde niña le metieron la idea de que solo se es bonita teniendo el cuerpo de muñeca Barbie. Pero si una decidiera obviar a la caja boba con publicidad apabullante llena de chicas en bikini acompañando cualquier producto de consumo masivo; no tardarán en recordarnos lo GORDAS que andamos, en los escaparates de cualquier tienda que se jacte de vender ropa a la moda.
A mi me ha pasado que cualquier ropa que me agrade existe, pero en una talla que es muy inferior a la mía y que está diseñada pa…

Los Almuerzos con mi viejo

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Almorzar a solas con mi padre es una de las cosas que en estos dos últimos años estoy aprendiendo a disfrutar. Hablar con él me llena de buen humor, además siempre salimos a algún lugar y él me deja pedir lo que desee y luego paga la cuenta. Cuando almorzamos juntos se porta muy bien y no reclama nada.
Antes no era así.
Antes odiaba quedarme a solas con mi padre y oírlo hablar tristemente, de sus recuerdos de sus sueños, de alguna que otra frustración. Oírlo hablar y no interrumpirlo para nada, sentir su depresión sobre mí, de vez en cuando algún sollozo que terminaba en lágrimas y yo allí, con esa incapacidad de decir algo adecuado. A veces solo lo abrazaba y esperaba que eso bastara, pero sabía que siempre era insuficiente. Estoy bien, me decía, es bueno llorar.
Es extraño, a veces digo esa misma frase ante mis amigos mas queridos, a veces me he abrazado a alguien y le he dicho “déjame llorar un poquito” y he comenzado a lagrimear sobre su camisa, hasta sosegarme. Luego todo volvía a e…

Miércoles entre Susurros

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Yo despierto y escucho esa canción. Recién ahora tengo ánimo como para volver a oí­r canciones que hablen de amor, pero esta es diferente, la guitarra suena, una baterí­a de fondo, de pronto despierto y algo me hace creer que el mundo está en equilibrio. Es miércoles, el peor de los días, pero yo despierto y siento que todo estará bien. Tengo un sentimiento, una idea, algo rondando en mi cabeza, ya no me siento tan vací­a como ayer. Esa ansiedad que se apoderaba de mi pecho, que no me dejaba terminar de leer, de escribir, de caminar.

Son las hormonas, me repito, la dieta hipocalórica, el exceso de café. Parece que fuera hambre, pero simplemente es ansiedad. Salgo a caminar, me pregunto a quien podrí­a comentarle esa pel­ícula de humor negro que vi hace unos dí­as, de una mujer que se enamora de un sepulturero y finge su propia muerte para fugarse con él. Seguramente solo le interesará oír la trama completa a algún freak como yo, me rí­o de eso y sigo caminando.
El dí­a tiene un sol pre…

" EN 5 MINUTOS"

El asfalto cruje bajo los pies de Urbano cuando sale de casa y decide no tomar el tren al trabajo, ésta vez irá caminando. Sorprende a la madrugada cuando las flores apenas se están desperezando, cuando la escarcha aun no se ha derretido en los cristales de las ventanas.
Urbano camina con el rostro inmutable de camino al trabajo, no se resiente ante el frío, ante la gente que mendiga, ante los perros famélicos que pasean por las calles a esa hora. Urbano se desplaza en su propia atmósfera de pensamientos tristes, tratando de dilucidar los recuerdos de los sueños, la gente que conoce, de aquella que nunca ha visto.
Urbano camina solamente y el mundo se abre paso ante su indiferencia, como una flor gris carente de toda belleza. La gente lo saluda al pasar, él saluda a su vez y el resto es silencio. Se vuelven silenciosos los pasillos, los trenes, los restaurantes. Urbano no escucha ni intenta escuchar lo que dice la gente. Ellos están ahí como letras sobrantes de ese poema triste que se e…

Yo y los Perseguidores

Ayer domingo, un hombre comenzó a seguirme. Fue una sensación rara, porque sentía que alguien me seguía pero al volver la cabeza solo estaba mi cabello obstaculizando mi visión y nadie atrás mío. Pensé que era alguna de mis paranoias, hasta que el tipo me empujó. Probablemente había estado caminando tan cerca mío que cuando volteaba no lograba verlo. Pasó delante de mí, se dio la vuelta, me sonrió con cara de demente y caminó en dirección contraria. Era a todas luces un esquizoide, con la cara desencajada, los brazos cruzados en actitud mahometana y unas sandalias sucias. Yo volteé a mirarlo y él también lo hizo. Tenía una cara de expresión fea, los ojos ocultos por una gorra verde. Parecía uno de esos locos callejeros. Yo lo olvidé prontamente y seguí caminando.

Al volver la cabeza el hombre me seguía por la misma vereda. A media cuadra de distancia el hombre cruzaba la calle si yo cruzaba y se detenía si yo lo hacía. Me comenzó a dar miedo y me detuve en un paradero. Era domingo, nin…

Sin una pizca de Amor

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Hace unos días en un golpe de inspiración escribí EL AMOR ES UN MONSTRUO ACÉFALO, no pude continuar lo que seguía a ésta línea por cuestiones de tiempo. Ayer cuando volví a ver la página en blanco, me di cuenta, que a pesar de lo que hubiera escrito, el amor era un monstruo que había dejado de golpearme. De pronto me sentía cómoda y sabía perfectamente lo que quería.

Y es que después de tanto tiempo sola, ilusionándome con cualquier tipo que se cruzara en el camino y dijera dos palabras bonitas, me daba cuenta, que nada de eso ya me impresionaba. Ni era necesario. Había terminado el típico proceso después de una ruptura, en que añoras que alguien te diga las palabras correctas para tirarte a sus brazos y prometer que ésta vez lo intentarás con más ganas o que sencillamente Estás dispuesta a intentar. Había conocido hombres de todos los tipos, pero nada funcionaba. Me sentía culpable y luego los culpaba a ellos. ¿Por qué carajo no podía iniciar una relación normal con un tipo común y co…