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Un cafe el Martes

No sé que tanto bien haga hablar de las cosas que ya pasaron, pero aquí vamos.
Yo estaba en el mismo café en que hablamos la primera vez acerca de ser pareja, en la misma esquina en que casi me atropella un auto algunos meses después cuando paseaba en bicicleta. Conocía esa avenida, la heladería cercana, el olor de la noche cuando todos vuelven a su casa y pasan por allí solo para tomarse el café tranquilos detrás de los amplios ventanales. El estacionó el auto confiado y al pasar ante la otra cafetería que también estaba colmada de recuerdos para mi, me di cuenta que esa charla para contarle sobre lo que había pasado conmigo estos últimos años iba a durar un par de horas más de lo que pensaba.
No nos veíamos desde el internado, él ya llevaba arrugas encima y la calvicie incipiente se había llevado de a pocos la cabellera rubia que todas las chicas admiraban en nuestros años de preparación. Ambos habíamos envejecido, el estaba casado y con hijos, yo le contaría hoy sobre mi compromiso r…
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Mañana volveré a escribir!
Tendré el tiempo necesario para hacerlo, me dejaré ir y no miraré atrás.
Quizá me compre pinceles nuevos o una cámara de esas que te la pones en la cabeza y vas filmando todo a tu paso. Me escaparé y no tendré remordimientos, porque he esperado esto largamente, la gente no entenderá que quiera vivir así, pero incluso los pocos que entendieron cuando les conté mi idea se fueron en el camino a coger otros caminos más personales...más suyos, mas convencionales quizá? Ayer fui a un concierto en donde ella famosísima se reía de si misma por haber llorado por el tipo que la dejó por una zapatera y nos reímos todos en el teatro, pensando que todos hemos pasado por lo mismo. Hemos sido soles, estrellas, planetas en determinado momento y luego somos la postal de un universo perdido en el que nadie quisiera vivir mucho tiempo.

Bueno, yo me voy por ahí y como hace diez años me emociona que sea mi teclado el primer contacto material en donde vuelco mis confesiones. El s…
-No se ha necesitado andar mucho, se dijo Ana, para llegar a la misma conclusión que al inicio. No se puede sostener por siempre lo que solo nos tira para abajo, hay que soltar y que lo ordinario encuentre su lecho en lo ordinario sin intentar volver a despertarlo.

Humo en los ojos

Me escapo de casa, de los mil libros por leer, de las obligaciones. Salgo apurada en busca del sol y lo hallo a pesar de que ya es invierno. Voy a mi lugar favorito, con la peor ropa que tengo. Todo mi atuendo debe costar su Starbucks pero me siento más animada que todas las veces que voy arreglada. Me acuesto en el pasto de a pocos, casi pidiendo permiso,  quiero sentir el sol en la cara y dedicarme a ser feliz. Prolongo la mirada al mar y Lima parece la mejor ciudad del mundo.

He cerrado los periódicos, las aplicaciones, todo lo que me lleve a lo que está ocurriendo allí al centro de ese laberinto. Me escapo de la ciudad con una cajetilla de cigarros en la mano, caminando, corriendo, solo para darme valor. No la abriré hoy, cada vez que me pongo uno en la boca y exhalo el humo con un poco de mi,  siento que se hará realidad un sueño y por ahora todos esos sueños solo me llevan al pasado donde ya no quiero volver. A  ese pasado conmigo ilusionada con un espejo roto en la mano.

Debili…

El Invierno ha llegado

Hace unos días en el trabajo caminaba de aquí para allá con pasos apurados y el celular en la mano. Salía de cada evaluación y entrevista con mas desaliento que el mismo paciente. Realmente la familia entendía lo que les decía? Paré en un piso a tomar cafe, dejaría pasar al elevador y me bebería el cafe en calma y sin compañía, mientras revisaba la pantalla iluminada del celular como una posesa. El cuello colgando y la espalda encorvada, esperaba con las piernas cruzadas a que apareciera algo en la red que por fin me sorprendiera,  sin importarme que el día casi llegaba a su fin. 
Cerca a mi, un anciano miraba por el enorme ventanal a los techos de esta ciudad gris e indecisa. Arropado con la bata del hospital, miraba con insistencia hacia afuera, despreocupado de la gente que pasaba, de los médicos, de todos los que caminábamos con el celular en la mano. La vida real cobró la importancia que no tenia la virtual. Comencé a mirar yo también hacia afuera, buscando gorriones entre las ram…

Memorias de un verano en Junio

Al bajar del avión lo único que se me ocurrió pensar es: Al fin en casa, al fin mi idioma! Pero en los altavoces alguien habló en catalán y volví a perder la fe. Aun me quedaba un océano de por medio. El viaje había sido largo y él me esperaba con olor a tabaco en el andén. En ese momento él era toda mi casa. Qué tal Roma? - Me dijo después de un largo abrazo. Lleno de romanos, repliqué intentando guiñarle el ojo sin quedar bizca por el sol. 
Caminamos rumbo al auto, sin mucha prisa. Me sentía tan feliz de estar de vuelta a su lado que moría por contarle todo lo que me había ocurrido frente a unas cervezas heladas. Era Junio  y el verano apenas si empezaba.
-Ahora te dejo en casa para que duermas bien, que debo trabajar, vale? -No. Mejor llévame a la playa. Te espero allá hasta que vuelvas.

Una vez en la playa dormí tirada en la arena todo lo que pude. Era una ventaja poder dormir patisuelta sin miedo a que te roben las cosas en las narices. Me quité el sujetador y a nadie le importó. Eso …

Amante Ideal

"Alguien que conozca todas tus mierdas y no te joda por eso. O mas bien que te joda, pero que te joda bien" Esa es la definición que él me da cuando le pregunto quien sería su amante ideal. Me río entonces, como no lo hacia hace días. Es refrescante poder discutir sobre sexo en voz alta. Llevo un par de semanas pensando que le he perdido la curiosidad a enfrentar  tener nuevas relaciones, cada vez que llego al asunto doy un largo rodeo y cambio de tema.

Tengo que reconocer que la vida se pone mejor cada día, tan mejor que espero con ansia que me despidan del trabajo para poder invertir todos mis ahorros en un viaje que dure un par de años por territorios desconocidos.
Luego pienso en la salud de mis padres y me deprime la idea de que no podría irme sabiendo que aun me necesitan.  Que no sabrían a quien llamar si algo malo sucede. A cierta edad si no haz hecho todo lo que se te vino en gana te terminan atando el amor por  los hijos o los padres  eternamente a casa; ante cualq…