Buscar este blog

viernes, mayo 12, 2017

Intimidad


Veo la Tv recién puesta en la pared de la habitación y siento que de pronto me he convertido en una más de la panda de solteros irremediables y que por propio gusto, he llegado a conocer en mi vida. Sus habitaciones siempre son iguales, camas grandes comodísimas, con pantallas de TV enormes que abarcan media pared, alguna máquina de ejercicios cerca, mesas de noche con libros o no, los infaltables y modernísimos aparatos electrónicos en la cama, para conectarse a todas las redes sociales existentes y por supuesto, ropa colgada y perfectamente planchada, siempre por alguien mas.

He llegado a conocer a muchos solteros, como yo, que acondicionan la habitación con cortinas para que se oscurezca incluso a medio día y con luces localizadas para iluminar a distintas graduaciones en medio de la noche más oscura. Espejos cerca nunca sobran y bandejas para la comida. Todo lo que sea posible para no tener que salir de casa. He llegado a conocer gente con el frigobar dentro de la habitación, para no tener que caminar descalzo a medianoche. Personajes llenos de manías y rituales, que una pareja viene a romper temporalmente, por suerte.

 Con mi nueva pantalla me siento una más de esa legión de personas que te repite en medio de alguna conversación honesta, que a la gente "como nosotros" es mejor no quererla atar con matrimonios ni mucha convencionalidad.  Yo me he querido atar y por voluntad propia, me han dejado y he dejado y no hablo de las relaciones de pocos meses de conocidos, sino de esas supuestamente serias, con familia y cura incluidos. Las difíciles de romper, con anillos y maldiciones de por medio.

No es que mi intención haya sido volverme una solterona sin remedio. Tampoco que tenga mala suerte ( o si?) Pero en medio de la vida moderna y de poder conseguir por tu propia mano todo...Por qué debes acoplarte a las manías de otra persona que probablemente solo te quiere a medias? Que te tolera con tantas o más dudas que tu? Que sigue frecuentando las paginas sociales en busca de algo o alguien que le provea algo que tu ya dejaste de proveer? Ambos lindos para la foto, pero una relación eterna?? No way!!

Es una competencia injusta, eso de la experiencia versus la novedad. La novedad siempre gana, incluso mala. No se puede ser interesante toda la vida, hay un millón de mujeres diferentes a ti pululando en pos del hombre que tienes al lado. Deberías buscar una espada y cuidarlo como si fuera un tesoro? Después de estas ultimas décadas de acostumbrarnos a tener todo al alcance de la mano, de cambiar artefactos antes de los cinco años, la ropa tirarla antes de que cambie de color y los zapatos cambiarlos apenas pasaron de moda, pues las parejas no se vuelven la excepción. Si no me cuidas, debería cuidarte más yo?

Hay una línea genial de una de esas películas malas que una ve por error. Ambos protagonistas ya deben promediar los cuarenta años y acaban de tener su primer encuentro sexual, están abrazándose agotados en la típica pose cucharita, ; ella suspira y  una espera que dirá el típico Te amo,  pero no, ella solo dice sin entusiasmo: Estoy cansada de ser graciosa.  Y suena tan sincero!  Que el solo responde Yo también. Luego se quedan dormidos.

Muchas veces después de las primeras citas y de por fin haber llegado al tema sexual, una solo quiere confesar que se cansó de intentar parecer graciosa o interesante- No lo nieguen, nadie va con cara de culo a una primera cita- Que el chiste no dura para siempre y que no me van a parecer trascendentales todas las charlas que se le ocurran al susodicho en cuestión.
A veces si, el hechizo se prolonga y las conversaciones se suceden unas a otras llegando a ser buenas tanto en el pre, el post como durante el mismo sexo (Si, si se puede hablar en medio del sexo si el no muere de ablandamiento) pero en la mayoría de veces esa intimidad de conversaciones buenas solo dura lo suficiente como para tener una charla honesta sobre que no quieres ver en la TV hoy y cuando quieres terminar esa relación que no va a ningún lado. Todas las conversaciones intermedias son dignas de olvidar, si no las relaciones no terminarían. Ni se tendrían parejas nuevas, no?

Las charlas de término siempre serán difíciles, incluso para los solteros empedernidos. Para los de las mil relaciones, peor si eres mujer en un país como este y debes cargar cierto estigma por haber roto varios compromisos. Así la relación lleve varias semanas de solo pasarse el pan con mantequilla y no decir una palabra o el sexo se haya vuelto de regular a malo y las conversaciones en común no tengan un ápice de gracia. El último acto de intimidad entre dos personas siempre llega con el rompimiento, como leí por ahí entonces, Herir a alguien se convierte en  un acto de involuntaria intimidad.


miércoles, mayo 10, 2017

La Trama sin desenlace.

Las comedias francesas tienen ese don, sabes? De hacerte pensar que pueda pasar lo que sea sin premeditación, sin que se siga por esa linea de argumento, historias alternas que no tienen por qué seguir un hilo preciso. Después de todo a veces nos cruzamos con historias que van paralelas a la nuestra y de las cuales nunca sabemos el fin.

En Medicina se intenta atrapar todos los hilos flojos en una historia y hacer que cuadren en un solo diagnóstico. Ningún síntoma ha sucedido al azar y por lo tanto ninguna información debiera descartarse, muchas veces eso no nos funciona. Es difícil hacer cuadrar todo, disparamos a diagnósticos raros, rimbombantes, diagnósticos que podrían ser El diagnóstico. Es mas fácil para un médico pensar en cebras cuando oye un galopar que pensar en un caballo. Nos atrapa más lo difícil, la rareza del diagnóstico rebuscado. Me pregunto si esa tendencia nos sigue también en el resto de nuestras vidas. Preferir mirar lo rebuscado a lo obvio, ser un poco paranoicos en todo, en las enfermedades propias, en las parejas, en las relaciones que se tejen alrededor nuestro. Poner en la vida ajena ojo de médico-investigador-cineasta-obsesivo en los detalles.

En la vida real, sin embargo, no todos los hilos sueltos tienen el destino de encajar en un mismo telar, ni nosotros la habilidad de tejerlo y hacer que combinen todos. A menudo, las personas como los síntomas raros de los pacientes, salen sobrando. Son flecos que se quedan sueltos alrededor de la historia principal y van a volar por el mundo buscando su propio camino. Son personajes que parecen sobrar de la historia y forman parte de ese paisaje desenfocado que ya no queremos ver.

Ahora por ejemplo, tomo un cafe con la ropa suelta y sin arreglarme. Me pregunto que historia tiene para contarme la pareja que calla en la mesa de al lado mirando la pantalla del celular. Qué ocurre en este momento con la gente que pasó cerca a mi vida y apenas la rozó un instante, sin llegar a formar parte de la historia principal. Habrán cambiado el peso o la sonrisa? Podría yo ahora vislumbrar siquiera qué peso real les otorgué para variar ciertas conductas y hechos que ocurrieron luego?

La vida me parece más una comedia de las francesas que un drama. Nadie se pregunta por los actores secundarios. De cuántas tramas habré sido yo solo el paisaje borroso? Para ser protagonista habría que escribir la propia historia, contarla en primera persona, amasarla  y soltarla ante ti hasta que entiendas, pero para eso hacen falta muchos cafes y otras tardes como esta.

spotify:track:2ZbFPXkcaYPq3tu1mLJkjk

viernes, abril 28, 2017

Cuéntame un secreto

El juego había empezado de forma muy simple, se llamaba: Cuéntame un secreto.
El acababa de abrir sus lineas al publico en general, para que le contaran algo "lo que sea". A ella le había fascinado la idea, empezó enviándole un video y rápidamente la respuesta le llego al buzón de correspondencia.
-Es por aqui. Por aquí dejás los secretos.
Sintió como si de un confesionario se tratase, siempre era liberador contar algo a un desconocido y mas si ese desconocido era famoso. Más aun, si ese famoso podía volver su historia un cuento y ese cuento, en algo trascendente.

El cursor titilaba ahora frente a ella, poniendo prisa a su intimidad.

-Stalkeo a mi ex novio- empezó. De inmediato un baño liberador le recorrió la espalda, como si se lo estuviera confesando a él mismo. Lo hago desde hace meses, siguió.

-Bien, es un secreto del tipo de los usuales. Tenés de los otros?
-De los otros?
-Si, de esos inconfesables.
-Si, claro. tengo muchos.
-A ver, dale, soy todo ojos.

Había un poco de adrenalina en esa charla, dejó el café aparte y reviso que nadie estuviera mirando hacia su cubículo. De inmediato comenzó a pensar en todas sus aventuras sexuales, en las fantasías prohibidas, en las citas a escondidas, en la gente anónima.

-Tengo una doble vida. Y me gusta.
-Me encanta, sigue.

No había pensado que le creería, si alguien la viera ahora, detrás de los espejuelos grandes y con el cabello hecho un lío, nadie le apostaría una doble vida. Además una doble vida sonaba como a pareja de James Bond, a espía encubierta y ella solo estaba llenando papeles. Rumas y rumas de papeles.

-Mi alter ego gusta del sexo con desconocidos.

Era una frase abiertamente provocadora. Acababa de revisar unas fotos suyas en Google, cabello crecido, barba abundante, mirada soñolienta. Tal como se lo había recetado el médico.

-Eso suena genial, es un gran secreto. Y tenés otro nombre? Ya sabes, como el de batalla.
-No soy puta.
-No, nena. No me refiero a eso. Yo tengo uno, para cuando lo hago con otras parejas.
-Mujeres?
-De todo.
-Ese es tu secreto...?
-Ojo por ojo...Me contás otro?
-Haremos un ping pong de secretos? Tienes un millón de seguidores y prefieres hablar conmigo?
-No todos saben contar secretos.

Tamborileó los dedos en el teclado. Le gustaba el tipo, pero le gustaba mas lo que escribía. Casi siempre caía con aquellos que sabían escribir, no tenía nada que ver con el rostro, pero ayudaba bastante. Y el acento, le fascinaba ese acento porteño, cuándo había sido la última vez que estuvo en Buenos Aires? Cinco, diez, años?

-Tenés fantasías sin resolver?
-Muchísimas. Sorbió un poco mas de café, se lo imaginó bebiendose de un trago todo el mate.
-Y son...?
-Las usuales, el trio, el intercambio...etc...
-Nunca hiciste un trio?
-Jamás. Una vez me lo ofrecieron en Argentina, precisamente.
-Mi primer trio fue en tu país, para la presentación de un libro.
-Vivimos existencias en espejo.
-Y si...Me cuentas otro?

Se tiró para atrás en la silla, de pronto lo inventado ya no era tan inventado. Las verdades se abrían paso entre un desfiladero de dudas y cavilaciones.

-No sé. Todos en los que pienso son sexuales.
-Y che, por algo son secretos. Te cuento de los míos ?
-Cuenta.

Su historia era cruenta y plagada de detalles y morbo, en el fondo sin embargo quedaba una estela de melancolía y soledad, si quizá eran existencias en espejo.

-Y te gusta mas hacerlo así? Preguntó ella
-Como así? No, solo es ...Diferente.

Su secreto superaba ampliamente los suyos.

-Lo hice una vez con una prima.
-Consentido?
-Si.
-Menor?
-No, mucho mayor. Yo era un crío.
-Yo también.
-Con una prima?
-No, era hombre.
-Menor que vos?
-Casi igual.
-No es un gran secreto, después de todo eh? Todos tenemos algo así una vez en la vida.
-No sé. El se enamoró creo.
-Que putada.

La gente se había ido de la oficina, de pronto un ambiente depresivo había caído sobre ella. Qué más se podía confesar? Casi nada de eso lo sabía su ex, su mejor amiga o su familia. Eran secretos para un cura o para un desconocido, pero no importaban, no admiraban, no rompían ningún esquema. Eran secretos simplones de una existencia simplona.

-He matado a un hombre.
-Cuándo?
-Hace 2 semanas.
-Lo conocías ?
-Si, era mi ex.
-Al que stalkeas??
-Si.
-...
-Te asusté?
-No sé. Creo que me lo esperaba.
-Por?
-Existencias en espejo, recuerdas?
-...
-Cómo te sentís?
-Escribirás sobre mí? Ya sabes, algún cuento.
- Te cuento un secreto? Creo que prefiero conocerte.


viernes, abril 07, 2017

Ese Olvido que Seremos

Lo supo al momento de pagar en caja, ya no necesitaba pagar por aquellas dos lamparas de noche. De ahora en adelante ya solo necesitaría una. De pronto todo el espacio que antes ocupaban ambos se había convertido en uno solo. Ahora solo necesitaría un plato, una taza, habría mas espacio en el clóset. La vista desde su ventana se le antojaba más ancha ahora, vería el perfil de edificios que antes no le importaban. Sonrió ante la metáfora, quizá habría un tramo de vida que no se había permitido ver antes de él.
Salió al estacionamiento con estos pensamientos tristes encima. Su sombra se dibujaba por momentos larga y oscura en medio de todos los automóviles aparcados, coches tibios que aguardaban a sus dueños volver con bolsas de la compra para la semana, esperando al jefe de su clan. Eso significaba para él una familia, pensó con amargura, tener un clan para protegerse, un clan a quien guiar y contar historias, pero ella no había podido dárselo así que ahí estaban de nuevo ella y su bolsa con comida para uno, con una sola lámpara y con una sóla taza. Esa era la vida ahora.

Durante un tiempo había estado extrañándolo. Era un ejercicio matutino el imaginar donde dejaría la toalla mojada, de donde cogería los jeans, como buscaría sus zapatos. Luego despertaba, la cama estaba vacía, revuelta, nadie al lado, otra mañana sin él, demasiado pronto para acostumbrase solía decirse. Revisaba el móvil, aun no lo había eliminado, revisaba que hacia, mensajes antiguos, si cambiaba o no la foto, si la había llamado incluso por equivocación durante la madrugada. Una excusa para llamarlo de retorno. Hacía con obstinación todas esas cosas que el psiquiatra le había recomendado no hacer. Lo que intentaba a como de lugar era mantenerlo presente en su vida, que se había vuelto solo una rutina de angustia entre horarios de ida y venida; en algunos momentos pasar el dedo por alguna foto suya que hubiera sacado de los marcos era suficiente para darle un poco de calma. No quería olvidarlo, por qué debería hacerlo, si después de todo no deseaba a otra persona ocupando su lugar?

El olvido sin embargo empezó a darse de a pocos; cuando fantaseaba con él eran cada vez más frecuentes las veces que confundía su nombre con algún otro nombre corto. Al principio pensó que sería por el exceso de sueño por los antidepresivos, así que decidió dejar de tomarlos, era mejor poder mantener la fantasía y un poco de libido y mejor si era por él. A veces solo fantaseaba con su rostro debajo de las sábanas riéndose antes de tocarla, su cabello suave rozándola, a veces, partes de su cuerpo, la mayoría de veces su rostro dormido. Tenía varias fotos de él así, solo durmiendo, desde varios ángulos,  con filtros que iban del sepia al blanco y negro. Ese era su pasatiempo, tomarle fotos mientras se quedaba dormido, quizá si le hubiera dicho que le gustaba menos el sexo de lo que parecía, no le hubiera creído; decirle que prefería esos momentos de absoluto abandono, del sueño, del mismo sueño al que le huía ahora para no terminar olvidando su nombre.


Pasadas algunas semanas más, comenzó a dudar si lo bueno que habían vivido había sido real o había sido inventado. La distancia exalta las virtudes del amado, solía repetirse. Todos los trucos de la lógica y los libros de psicología, resaltaban con el tiempo los ampulosos defectos de su ex novio. Sacaban a la luz sus debilidades y defectos, hacían visibles todos esos días en que no hubo amor ni nada parecido entre ellos. En que el vacío fue rellenado a tientas por una sustancia viscosa mas parecida al miedo de quedarse solos. Su dedo repasó una vez mas la foto donde ambos sonreían a la cámara en una de sus primeras tardes felices. Había conservado esa foto entre las demás no por el rostro de él que ya conocía de memoria apenas cerraba los ojos, sino por esa aura de entrega absoluta que había en sus propios ojos abrazada por él. No volvería a tener esa confianza nunca por ningún hombre, se dijo, quizá eso era lo que mas extrañaba. Se contuvo una lágrima. No, reflexionó después, eso era solo obra del verano y el vino.

martes, abril 04, 2017

4 de Abril #Nanuk

No hay nada que pueda enmendar lo hecho.

Fue la última frase que pronunció Nanuk, frente al espejo mellado de múltiples corrosiones. Luego se alisó el cabello  grasoso y salió juntando la puerta con cuidadoso respeto, como si todavía ella pudiera despertar de un momento a otro a pedirle que se quede.

La madrugada era fresca. Justo a esa hora en que cantan todos los pájaros, como si fuera el primer día de la creación.
Le gustaba como lo decía ella, como le ponía un toque místico a las cosas más simples. Así había sido al inicio, cuando apenas se conocían y pensaba que sus ojos eran del color del caramelo y sus frases la apertura a mundos maravillosos. A medida que se fueron conociendo en cambio, cada vez le había irritado más y más ese tono de misticismo y de frases a medio terminar, le molestaban su voz, sus dudas, sus pasos en la madrugada, el sonido al abrir los blisters de pastillas analgésicas con dedos torpes.

-Para qué dolor? - preguntaba él.
- Para cualquiera, para el que venga. A mi la vida siempre me está doliendo.

Como podía decir eso en voz alta?
A veces tenía esas frases ridículas, se dijo, mientras encendía un cigarrillo. Había vuelto a fumar gracias a ella,  porque había tardes enteras sin nada que decirse, excepto fumar y esperar a que termine de llover, ella se tiraba con la ropa mojada sobre la cama tendida, mientras él, desnudo miraba al techo fumando sin parar ni decir palabra. Qué los seguía uniendo? Quizá el miedo a no quedarse solos en ese país tan grande y lleno de sombras de un pasado reciente.

La mañana empezó a aclarar rápidamente, todas las palomas se agolpaban ahora en los cables aun calientes de la madrugada. Parecían una gran familia murmurando penas. Todo en ese momento solo le sabía a pena. Ojalá  ella despertara para levantarse e irse. Quería volver a casa y dormir un rato más pero ya sin ella ahí. Sin ese cuerpo que le recordaba batallas en la que jamas habría un vencedor feliz. Sus cabellos en la almohada, sus cabellos en la bañera, en las toallas, en todos lados, bastaba buscarse en los bordes de la camisa y ahí podía encontrar uno de esos mechones rojizos. Quizá hasta lo hiciera a propósito, souvenirs para que no la olvide cuando se vaya. Para que nadie olvide que ella había estado ahí dandole un significado a todo.

Unos pasos mas hasta la estación de tren. Nubarrones se apartaban, rayos de sol  reflejándose tímidamente en el techo de las casas y en algunas ventanas cerradas. A dónde se marchaba el amor, cuando los días pasaban? Porque no podía ser siempre primavera y bocadillos dulces al amanecer? Quitarse las botas, caminar por el césped húmedo y volver a casa a una cama mullida donde los sueños fueran calmos? Ahora la extrañaba, dormir sobre su vientre blando y estriado, que murmuraba un eterno vacío. Su mano frágil acariciándole el cabello que ya había encanecido las sienes. Sus muslos moviéndose tibios desde otro mundo a medida que se quedaba dormido.

La vida se había pasado tan rápido y sin amar a nadie. Ella no despertaría ni hoy ni mañana para reclamarle nada, a lo lejos un tren de carga se acercaba lento y pesado, gris como todo en esa ciudad de amargura. Nanuk acomodó la mochila en el hombro, era tiempo de huir antes que lo venciera el miedo. Se restregó la barba, un cabello rojizo y ajeno salió volando para perderse entre los rieles viejos.

miércoles, marzo 22, 2017

Bombas de tiempo

“ Que como te echo de menos no hay en el mundo un castigo…”

Escribo mientras veo los aviones pasar. La noche es clara y pequeñas estrellas hacen apenas guiños desde universos lejanos en donde mi rostro se pierde en un caleidoscopio lleno de sueños y miedos. 
Dicen que escribir abre y cauteriza las heridas, dame tiempo entonces, hasta que pueda escribir de nuevo. Mientras tanto hablaré de mi y de mis sensaciones, me sentaré quieta a escuchar la música nueva viendo la ciudad brillar a mis pies. 

Hay colillas de cigarros en mi balcón, también flores secas, pero nada de eso es causa de melancolía. La noche es perfecta, clara y sin frío. Abajo la gente pasa sin pensar en que yo existo y conmigo las dudas sobre el futuro, mi regocijo al desenterrar recuerdos, de viajes, de personas y besos. La gente pasa ignorándolo todo y a mi me gusta verlos así, sin rostro, caminando rápido hacia ningûn lado, sin nombre, sin ninguna historia para mi. Hoy es mi momento, no haré preguntas sobre los otros, el cómo, el por qué, ese tipo de interrogantes que hacemos los de mi profesión. Esta vez no me importará que pase con el resto, son mis cinco minutos de placer y con ellos, echarte de menos sin culpas, hablarte desde mi lugar de ensueño y dejarme llevar así, poco a poco hasta convertirme en nada.

“Mientras tanto buscarás
 alguien que te diga la verdad
de aqui a la eternidad,
de aqui a la eternidad..”

Las canciones se me pegan en la memoria y con ellas las historias que se tejieron la primera vez que las escuché. Quisiera estar puertas afuera y no volver a entrar a casa. Seguir caminando hasta hallar la verdad de todas las cosas, Qué cara fantasía! y mientras camino hablarte como todo este tiempo que no nos vimos, con un café en mano al atardecer o con una cerveza fría a media mañana y volvernos así, turistas de mundos alternos, sin parar de hablar, como todas las veces que de solo vernos fue un reencuentro en el hogar. 

Eso lo hace compartir el mismo sentido del humor, dirás. Mentira, replico yo, eso lo hace echarte de menos en medio de esta sensibilidad mía que vuelve la cercanía de cada Abril una bomba de tiempo.




lunes, marzo 13, 2017

#LunesdeMarzo

Hay Lunes cualquiera, en que amaneces sin tiempo para tomarte el cafe y no encuentras los zapatos perdidos bajo la cama.
Hay Lunes de los otros, de amanecer en amarga agonia, pensando que habrá pasado con el o ella, que habrá sido de su vida, preguntándote si ya amará a alguien mas o si ese alguien corresponde completamente a sus afectos?
Hay de esos Lunes cojudos, en que podrías volver a dormir porque sabes que el día, ni la semana, ni el mundo tienen noticias nuevas para darte. En que cierras las cortinas y deambulas buscando algo que te saque del tedio.
Y hay Lunes como estos, en que el cuerpo duele a pesar que la noche tuvo un sueño de 8 horas completas y aun así no fue suficiente, porque te falta algo o alguien que llene tu vida con conversaciones y sueños, peleas y risas. Cuando es mejor volver a dormir e imaginarse  muy lejos, con un viaje, una playa, una canción. Una petite mort en sus brazos.