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Mostrando las entradas de octubre, 2006

De patitas en el Banco

Hoy fuimos al banco. Yo de mal ánimo por tener que andar con $ 2000 encima, en una ciudad en donde cualquiera te descuartiza por 200 soles. ¿Por qué mi madre me hacía pasar por eso? Encima me pagaban en soles. Con la caída del dólar desde el año pasado, había perdido una buena cantidad que jamás vería, sin contar los intereses de todos estos meses. Pero, claro, eso no podía reclamárselo a mis padres, a riesgo de quedar como la pequeña hija usurera de la familia.

Llegamos y era el eterno ritual de sacar el tickett, sentarte y darte cuenta que faltan como 100 puestos para que llamen a tu número. El estar triste, hace que prefiera no hablar para no embarrarla toda. Así que allí estábamos, mi madre y yo sentadas en completo silencio, esperando que llegara el turno del ticket C 186, cuando apenas iban por el C 076.

Es gracioso como el mutismo te hace más observadora de la gentede todas esas personas que abrían cuentas, revisaban saldos, pagaban cuentas. Toda una fauna de gente adoradora de d…

Lunes/ Retazos

Caution: Posts Down.


Parece que lo de estar tristes, nos hubiera agarrado en bloque. Toda la gente a mi alrededor está un poco triste. No quiero preguntarles por qué, ni desearles que se mejoren. Cada quien tiene sus propios plazos para sentirse bien y su derecho inalienable a sentirse una mierda de vez en cuando.

Yo no me siento así, solo estoy en ese estado melancohólico, que sigue a las grandes migrañas. Con sueño y sin sueños. Caminando lento y sin ganas de hablar con nadie el tiempo suficiente para que me pregunte si de verdad me siento bien.

Es bueno escribir, nadie pregunta.

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Hace algunos semanas hablé con Claudio, hablábamos de los tipos que trabajan en el proyecto de la India, que son unas tremendas bestias sin capacidad de decisión. Hablábamos de uno en especial que había echado a perder todo su proyecto y por loq ue ahora le estaba escribiendo un mail de queja a los jefes. Yo colaboraba al mail con expresiones varias, aminorando los insu…

Domingo en Casa

Es domingo. He tratado de pasar el día sin tener que decidir que hacer con mi vida. Se supone que esta semana es la final, para saber si quiero vivir en Lima, o si quiero morir en otra parte. Prefiero no pensar hasta el último minuto, eso siempre da resultados.

Ha llegado a tanta mi ansiedad, que he estado alejada de computadores u otros objetos que me estimulen a describir mi estado y a volver a la introspección diaria de ¿Qué quiero hacer realmente con mi vida? Así que me he decidido a ayudar en casa. Hace años que no lavaba ropa. Recién hoy día me di cuenta. Hace varios años que solo vengo a la casa, dejo mi bolsa de ropa sucia en el patio y dejo que alguien más la ponga en la lavadora. No importa si es ropa blanca o de color, si está tremendamente sucia o solo con olor a cigarro o perfume pasado. No. La dejo toda junta y alguien se encarga de hacerlo.

Pero hace algunas semanas, mi familia se ha declarado en huelga. Al darse cuenta que no sé manipular la lavadora, que no tengo idea d…

Nada de Nada

Hace dos días que está nublado, de pronto la gente parece gris y mi humor también. No me molesta estar así, digamos que es un estado de latencia. No ocurre nada, todo está inmóvil, sin embargo, mi ritmo de sueño se ha alterado de nuevo. Duermo demasiado, tengo sueños kilométricos, tan elaborados, que parecen un largometraje de ficción. Luego despierto algo alterada y solo quiero escribir, como ahora.

Despierto y siento que el día será larguísimo, pienso que si quiero ir a la playa debería dejar de desayunar y hacer mas ejercicio. Entonces me quedo mirando al techo sobre la cama destendida y pienso en esa historia que hace días quiero escribir, pero no hay la suficiente tranquilidad para recordarlo todo. Pienso, pienso y de pronto ya ha pasado media hora. Una unidad de tiempo en mi inútil vida de soñadora.

¿quién sabe? A lo mejor un día la escribo pienso y me voy al baño a terminar de despertar bajo el chorro de agua fría.

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No sé porque le temo a Buenos ai…

Tu Boca

Tu boca es un metal que se dobla por un beso mío,
Un metal herrumbroso por el recuerdo de mi humedad,
Un metal brillante a veces, tan filudo y frío,
Que me deja sangrando si te beso antes.
Eso es tu boca…Tu boca.

Mi boca, es lo que tu llamas una gruta oscura
Donde de vez en cuando hallas mariposas
Y otras soledad y hechizos de bruja,
Mi boca…tan triste…Mi boca.

Me hace pensar que no debería tocarte,
Que el continuo rodar de tus poros vacíos,
Y el continuo rodar de mi vida vacía,
No deberían unirse nunca.
Que es mejor seguir escribiendo
¿quién sabe?

Tu boca que es cera derritiéndose
Cuando me explora,
Mi boca que se vuelve de azúcar,
De limón amargo,
Llena de sabores y mixturas.

Tu boca en la mía, muriendo
Mi boca en la tuya en pos de redención.
Tu boca que ya resucita en mi beso,
La mía que ha empezado a agonizar
al saber que ese beso, si era de amor.


Ese nuestro único beso…el último de todos.



Desatinos de Madrugada

Estoy escribiendo todavía, muy despierta, muy despierta…
Como si mi voz pudiera cortar la noche y mi palabra curara alguna herida,
Sigo escribiendo sigo…y voy tan despierta que me asusto,
De lo consciente que estoy esta noche, de los embrujos a los que me rindo, de las caricias de las que aun soy víctima.

A veces, quisiera escribir para ti, que me veas mientras yo escribo. Me gusta tu placer voyeurista de verme cuando lo hago, de verme cuando me desnudo, de verme ¿por qué no? Cuando a veces sufro. Y yo me expongo, claro…me expongo. Y quisiera no tener que exponer mi carne y mis huesos o mi boca, quisiera que pudieras ver más allá de las simples palabras, pero es inútil. Cuando yo te hablo, nos miran todos y todos opinan y todos pueden sentir que mi poema es suyo, se lo apropian, me lo quitan. Solo tú sabes que aun escribo para ti. Solo tu sabes…¡bah! ¿Que importa?

Es de madrugada y yo sigo escribiendo, pensando, dejándome llevar por oscuros recuerdos. Quisiera contártelos todos, me es tan …

Ser o No ser Gorda (2)

EL GIMNASIO Para alguien como yo, que jamás en su vida ha entrado a un gimnasio, una de las máximas torturas que le puede ocurrir es ir a la recepción de uno de esos lugares “donde la gente que si sabe perder peso” y hallarse con un catálogo de todas las rutinas de ejercicio posible y en todos los horarios disponibles, a precios “cómodos” para alguien a quien “le sobre la plata”. Pero estaba ahí, en la recepción alfombrada, ante la mujer mas maquillada que he visto en mi vida preguntando “¿Que rutina me recomiendas?”

A decir verdad yo estaba ansiosa desde que llegué allí, viendo reflejada mi figura poco esbelta en todos los espejos de aquella recepción. Viendo salir a mujeres con unas mallas apretadísimas y músculos firmes, con bebidas energizantes en las manos y hablando emocionadas sobre el entrenamiento y las marcas de sus implementos deportivos. Mientras yo, en la recepción con mi buzo de felpa y mis gruesos anteojos , intentaba cambiar mi vida sedentaria por algún ejercicio que me…

Post Número 366

El día nublado, la mañana brumosa y los teléfonos sonando. ¿por qué no me dejan escribir? Y subo el volumen a la música e ignoro los llamados y hago catarsis de mi vida. De todo lo malo, lo bueno y lo que sueño. Vivo en ficciones, ¿a quien le importa? Mi realidad siempre supera cualquier invento, alguien tenía que escribirla. O era yo o era nadie…Ni tu ni nadie, nadie…bah! Música mala.

Y el día sigue nublado y llegan correos de gente que no conozco o invitaciones para leerlos. ¿por qué tengo que leerlos? No es suficiente que los haya rechazado cientos de veces poniéndolos como Spam? ¿por qué me siguen invitando a leerlos? Leerte no debería ser una obligación, ni un deber. No debería ser un agradecimiento, a que me comentes o no. No debería ser un obsequio a tu ego más profundo, a ese contador de comentarios que se pudre con 2 o 3. ¿Por qué me invitan? A mi no me interesa leer de lo que hablas, ni de tus quejas de mujer llorona, menos de tu rebeldía fashion. Me jode tanto, me jode.

Y ha…

La Tierra del Olvido

-¿Qué es todo ese humo?- pregunté cuando vi la pequeña plaza del pueblo nublada por una humareda cada vez mas densa.
-Es el trapiche, Dra. ¿Nunca lo había visto?

La verdad es que jamás había visto algo parecido, había humo cercando la ciudad que antes aparecía enmarcada por cultivos de caña y arroz. Era finales de Octubre y yo solía pasar las mañanas frente al ventanal del Centro médico evocando con cierta nostalgia, la imagen del mar ausente entre el valle amurallado.

El verano se dejaba sentir ya y el viento había tomado esa temperatura caliente que anunciaba un verano sofocante, sin ningún océano cerca y con los ríos secándose. Se acababa el año y yo había comenzado a usar las sandalias ligeras y los pantalones delgados que me dejaran soportar las largas mañanas de atención a pacientes.

Para Octubre ya me había acostumbrado a la gente y ellos a mí, hacía visitas
domiciliarias a pacientes enfermos e incluso tenía algunas invitaciones
pendientes para ir a almorzar a sus casas o ser madrina…

En cámara lenta

Hoy me di cuenta que el billete de 5000 pesos tiene el rostro de Gabriela Mistral, es extraño que recién ahora lo note. Durante el viaje había estado leyendo “El Baile De la Victoria” y el protagonista reflexionaba sobre lo mismo a mitad de toda incertidumbre. Ahora al ver ese billete colorado en la tienda de cambios, recordaba las horas de viaje con el libro en el regazo y el corazón lleno de sueños, envuelta en la mantita invernal.
Skármeta, había logrado que la primera parte de mi viaje fuera alegre y feliz, deseando comerme un completo con chucrut como única ambición de madrugada, o unas empanadas de pino al llegar la tarde. Sin embargo el retorno había sido muy diferente.

Al retorno solo podía ver los acontecimientos en cámara lenta, las flores desprendiéndose de los árboles, el paso de los vehículos por las carreteras húmedas, el reflejo verdoso en los edificios. Mi cabeza recostada sobre la ventana y mis ojos a punto de cerrarse, cuajándose mis pupilas en unas lágrimas que no se …

Una Noche como Ebria

Cuando me ofrecen alcohol yo suelo decir que no bebo y es cierto. No me agrada el sabor de las bebidas alcohólicas y tampoco esa sensación de estar fuera de tu cuerpo y no tener control de nada. Creo que esa es la principal razón por la que no bebo: Llegar a perder el control.La gente suele ponerse alegre y mucho más cariñosa o asequible cuando está bajo el efecto alcohólico, yo no lo necesito. En las fiestas solía estar fuera de mis cabales sin beber un solo trago. Tráiganme agua, decía, solo necesito agua y bailar. Supongo que por eso se corrió la voz de que me gustaban las drogas. Ja! No aceptaba un sorbo de licor porque temía que el alcohol en mis venas fuera el detonante de cosas que luego no podría controlar.

Para cuando llegué a la Tierra del Olvido tuve que “aprender a beber”. En una ciudad donde todos bebían pisco como si fuera agua del caño, yo aprendí que beber cerveza es un juego de niños comparado al estado de embriaguez que puede provocar una buena reunión con pisco. Por …

En la clase media

Cuando mi buen amigo JM me preguntó las razones por las que no viviría en Lima, pensé en varias. Se me vinieron a la mente el tráfico, la inseguridad, la gente de rostro indolente, la contaminación, su maldito cielo gris, pero todas eran excusas.
No voy a Lima, le dije, porque allí viviría como pobre y eso me asusta.

Decir eso podría dar la percepción de que yo era alguien de plata, pero no lo soy. Es más, soy el prototipo de ciudadana de clase media a quien le da impotencia la pobreza de los otros, pero más allá de eso siente el miedo diario de que esa misma pobreza le puede morder los talones al primer descuido.
A veces pienso que la clase media, es sólo un nombre extra para los pobres bien instruidos. Para catalogar a aquellas familias con hijos profesionales que no tienen trabajo, una “clase” que se distingue más por sus ambiciones que por sus logros.

Mi hermana me repite que yo tuve suerte, que ellos no tuvieron todas las cosas que llegué a tener yo, por eso que no sé apreciar nada y…

Nada de nada

Ja! Debería estar descansando, me duele la cabeza, me duele el cuerpo, cada maldito músculo. Es extraño, el dolor solo se acaba dándole más dolor. Pero prefiero el dolor físico al dolor espiritual. Vaya! Que mala comunista sería...siempre pienso que hay algo más allá de todo y que siempre, pero siempre hay otra oportunidad, no me puedo imaginar a la vida materialista y de un final específico como intentan hacérmela ver. Solo veo la vida y es una tuerca que giro y aprieto, para llegar a un nuevo nivel, a un nuevo dolor, a una nueva emoción. Me imagino que la gente que me quiere para este punto ha se haber pensado que estoy triste, deprimida, abolida...Bah! Una joda escribir en público y que unas cuantas personas creen que te conocen más que tu misma. Una joda no poder volver a escribir en privado, por sentir que estás ocultando algo...algo más...Ya no sé que más podría ocultar, ¿mi cara? ¿mi cuerpo? ¿mi nombre?....Oculto tantas cosas, que a veces la gente que dice quererme, suele decir …

Ser o No ser Gorda!!

Si hay una frase de la que ninguna
mujer está a salvo de decir es “Estoy gorda”. Sea que se lo dice a si misma, a su familia, a sus amigos, o en la inmensa mayoría de casos a un hombre, la frase suena igual de categórica y no hay nadie que pueda convencerla de lo contrario. El eterno martirio de una mujer es sentirse gorda, ya sea por los prototipos de mujer bella que se muestran en la Tv. de delgadas féminas sin un gramo de grasa sobre un cuerpo esbelto en donde cualquier ropa quedaría bien o porque desde niña le metieron la idea de que solo se es bonita teniendo el cuerpo de muñeca Barbie. Pero si una decidiera obviar a la caja boba con publicidad apabullante llena de chicas en bikini acompañando cualquier producto de consumo masivo; no tardarán en recordarnos lo GORDAS que andamos, en los escaparates de cualquier tienda que se jacte de vender ropa a la moda.
A mi me ha pasado que cualquier ropa que me agrade existe, pero en una talla que es muy inferior a la mía y que está diseñada pa…

Los Almuerzos con mi viejo

Almorzar a solas con mi padre es una de las cosas que en estos dos últimos años estoy aprendiendo a disfrutar. Hablar con él me llena de buen humor, además siempre salimos a algún lugar y él me deja pedir lo que desee y luego paga la cuenta. Cuando almorzamos juntos se porta muy bien y no reclama nada.
Antes no era así.
Antes odiaba quedarme a solas con mi padre y oírlo hablar tristemente, de sus recuerdos de sus sueños, de alguna que otra frustración. Oírlo hablar y no interrumpirlo para nada, sentir su depresión sobre mí, de vez en cuando algún sollozo que terminaba en lágrimas y yo allí, con esa incapacidad de decir algo adecuado. A veces solo lo abrazaba y esperaba que eso bastara, pero sabía que siempre era insuficiente. Estoy bien, me decía, es bueno llorar.
Es extraño, a veces digo esa misma frase ante mis amigos mas queridos, a veces me he abrazado a alguien y le he dicho “déjame llorar un poquito” y he comenzado a lagrimear sobre su camisa, hasta sosegarme. Luego todo volvía a e…

Miércoles entre Susurros

Yo despierto y escucho esa canción. Recién ahora tengo ánimo como para volver a oí­r canciones que hablen de amor, pero esta es diferente, la guitarra suena, una baterí­a de fondo, de pronto despierto y algo me hace creer que el mundo está en equilibrio. Es miércoles, el peor de los días, pero yo despierto y siento que todo estará bien. Tengo un sentimiento, una idea, algo rondando en mi cabeza, ya no me siento tan vací­a como ayer. Esa ansiedad que se apoderaba de mi pecho, que no me dejaba terminar de leer, de escribir, de caminar.

Son las hormonas, me repito, la dieta hipocalórica, el exceso de café. Parece que fuera hambre, pero simplemente es ansiedad. Salgo a caminar, me pregunto a quien podrí­a comentarle esa pel­ícula de humor negro que vi hace unos dí­as, de una mujer que se enamora de un sepulturero y finge su propia muerte para fugarse con él. Seguramente solo le interesará oír la trama completa a algún freak como yo, me rí­o de eso y sigo caminando.
El dí­a tiene un sol pre…

" EN 5 MINUTOS"

El asfalto cruje bajo los pies de Urbano cuando sale de casa y decide no tomar el tren al trabajo, ésta vez irá caminando. Sorprende a la madrugada cuando las flores apenas se están desperezando, cuando la escarcha aun no se ha derretido en los cristales de las ventanas.
Urbano camina con el rostro inmutable de camino al trabajo, no se resiente ante el frío, ante la gente que mendiga, ante los perros famélicos que pasean por las calles a esa hora. Urbano se desplaza en su propia atmósfera de pensamientos tristes, tratando de dilucidar los recuerdos de los sueños, la gente que conoce, de aquella que nunca ha visto.
Urbano camina solamente y el mundo se abre paso ante su indiferencia, como una flor gris carente de toda belleza. La gente lo saluda al pasar, él saluda a su vez y el resto es silencio. Se vuelven silenciosos los pasillos, los trenes, los restaurantes. Urbano no escucha ni intenta escuchar lo que dice la gente. Ellos están ahí como letras sobrantes de ese poema triste que se e…