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Mostrando las entradas de 2012

Cantar de Juan el Caminante- La espada al aire. 2006

http://fajperu.blogspot.com/2006/10/cantar-de-juan-el-caminante-la-espada.html

La lluvia ha comenzado a caer sobre la isla, con gotas de plomo fundido volviendo el mar negro y espantoso alrededor. Parece que la tempestad no acabara nunca, pero a lo lejos se ve la figura de la princesa saliendo entre los vientos que agitan todas las banderas, que azotan todas las ventanas que despegan del piso todas las alfombras.

La isla está ahora bajo el gran huracán y los soldados salen volando hasta golpear los muros de la ciudad en caos. Los curas rezan y los brujos inventan pócimas contra el maleficio que parece haber llegado a la ciudad, pero antes que las oraciones lleguen al cielo, sus calderos son vaciados, sus muñecos de vudú destruidos, las sotanas de los curas desgarradas, el viento se lleva todo. Vuelan curas desnudos por los aires, dando gritos de terror con los crucifijos en la mano. Nadie sabe que pasa, hasta que aparece ella.

La menor de las princesas en el umbral del castillo, con los …

El Hombre Finito 3: Laura, el Vasco y los 3 huevos

Apenas enterados de la noticia, mis padres por insistencia de la familia me enviaron por ayuda psiquiátrica. De todas maneras, no todos los días se le avisa que Se va a morir uno, dijeron,  Allá seguro que te ayudan y te dan una forma de enfrentarlo de forma lógica. ¡Claro! ¿Como si fuera cosa de pedir instrucciones no?: “¿Doctor que hago si me revienta la bomba en la cabeza? Ah pues protéjase bien los huevos que ahora tenemos vivos a muchos descerebrados, pero lo del trasplante de huevos sigue saliéndonos muy caro”.
Fue al salir de esa clínica que curaba desmoralizaciones varias que conocí al Vasco. El iba por una terapia que le ayudara a bajar de peso y  esperaba su turno en el jardín exterior comiéndose una hamburguesa doble que había sacado de su gordo maletín, en el momento que yo  me senté a su lado. -¿Pero qué cara es esa?- me dijo- Parece que te hubieran dicho que te ibas a morir. -Como que es cierto, porque la verdad es que me estoy muriendo. Hasta me han dado la fecha, que es e…

El Hombre Finito 2: Laura

Me agrada la amistad que surge entre la gente ebria, ese ánimo achispado de la gente que lleva alcohol en las venas, esa repentina amabilidad que les surge en los rostros, esas ganas de abrazarte y sonreírte como si fuera acaso,  el festejo del último día del año. Usualmente la gente no brinda esa confianza, no me invita un cigarrillo, ni comparte una historia sino está entre copas. La gente desde que era niño siempre me ha visto de forma huraña y con mirada desconfiada, con una actitud hostil que me ha hecho sentirme incómodo con mi propio aspecto e inseguro de cada gesto que llevo a cabo. Pero con el alcohol la gente se vuelve distinta, la gente se relaja, se abre al mundo y es feliz;  es en ese momento que yo soy feliz con ellos.
Desde que me diagnosticaron de mi bomba cerebral, comencé a frecuentar cada vez más los bares y mucho más aquellos que contaban con salones de baile. Descubrí que la gente dada a bailar es más permeable a compartir experiencias con otras personas que aquel…

Charlas de Cafe: Daltonismo y otras confusiones

Hoy hablare de mi y cesaré de escribirte historias ¿Después de todo que es un blog sino una bitácora publica? Como te contaba durante el café de esta tarde, he llegado a la conclusión de que para las relaciones padezco una suerte de daltonismo que me impide diferenciar con seguridad unos sentimientos de otros. No sé cuando cruzar o no la línea,  o debo preguntar muchas veces si estoy tomando el camino correcto. Varias veces ante el semáforo del amor – concuerdas conmigo que suena huachafo este término- he cruzado demasiado a prisa y me han atropellado o simplemente he vacilado tanto que nunca he llegado a conocer que hay en la otra acera. No todas las mujeres son como yo- al menos eso espero, lo mío se ha adquirido a fuerza de intentar una y otra vez cruzar la misma calle o varias calles distintas. Es más, en este pueblo lleno de océanos y costas de idiomas diferentes, he caminado tantos caminos buscando el por qué de las cosas, que he debido cruzar pistas, veredas y puentes como buena …

El Hombre Finito (1)

¿Qué harías si te dijeran que estas a punto de morir? ¿Que no te quedan más que unos días, con suerte unas semanas antes que todo acabe? ¿Pensarías en terminar tus días trabajando? ¿Seguir haciendo lo que hacías, manteniendo esa indiferencia inútil con la persona que amabas? ¿Dejarías que el odio consuma todos tus actos? ¿Cambiarías violentamente el mundo que te rodea?
Soy Manolo Marchessi y sé que voy a morir desde que tenía 20 años o quizá antes. Me diagnosticaron de una bomba en la cabeza que los médicos llamaron aneurisma inoperable y desde ese entonces supe que mi vida no sería como la del resto de mis amigos. Quise dejar la universidad y dedicarme a escribir o a vivir de fiesta fugándome con alguna gente rara…en realidad quise dejar muchas cosas, pero ya que nunca dejaron en claro la hora ni el día de mi muerte y el dinero empezaba a escasear debí volver a la rutina de la gente común hasta que la bomba reventara. Aunque nadie sabía cómo ni cuándo sería. Simplemente me dijeron que…

Un amor para Maria Fe

María Fe, tiene un perfil raro que no llega a ser del todo feo y sin embargo da a su cara un aire levemente varonil. Sus cejas espesas y su mirada dura contribuyen a ese aspecto serio que siempre adopta en clase. Se sienta derecha en la primera fila de la maestría de negocios internacionales y cruza las manos sobre el pupitre como solicitando la aclaración justa de algo. No soy yo quien se la dará, yo apenas tengo las preguntas y rara vez entiendo las respuestas que me dan, pero su mirada en silencio me ordena que deba saberlas o al menos investigarlas.


Cruza la pierna envuelta en una panty encarnada y la botita de cuero que apenas le llega al tobillo brilla aun más ante las luces de la clase. El profesor entra y comienza a hablar sin tregua mientras María Fe suaviza repentinamente esa actitud guerrera y nubla de rosado los ojos, ante el anciano que bromea durante la clase de economía. Se vuelve risueña, coqueta y tonta, ante un viejo que podría ser su padre. Es lo que no entiendo. El…

Un lápiz y un amor

Recuerdo que se había vuelto mi lugar favorito, así no hiciéramos nada, su habitación seguía siendo el lugar más cómodo para pensar, en toda la tierra: Sus estantes repletos de libros y revistas, los frascos de perfume a medio cerrar en los estantes, los colores opalescentes a través de las botellas de vino o whisky eternamente cerradas. Sus discos de todos los tipos alineados uno tras otro, las peliculas de culto. El piso impecable…


Recuerdo su piso impecable cuando la luz de la tarde formaba lagunas doradas en el piso recién encerado. Y me recuerdo a mí descansando vestida sobre su cama, ojerosa, con los brazos colgando fuera y la cabeza de cabellos revueltos, imaginando que su cama era un barco, una especie de barca mágica que podía hacerme navegar por ese universo raro donde él habitaba, sin naufragar en dudas ni preguntas de ninguna especie.



Yo solo acompañaba su trabajo en silencio, cuidando no interrumpirlo. Era para él una especie de muñeca de trapo que acompañaba sus tardes d…

JUNIO

La puerta esta junta y yo finjo dormir, oculta entre mil mantas, almohadas pequeñas y extrañas fragancias; allí estoy acostada respirando quedito, pero no duermo, en realidad lo espero. Es el año 2007 y me he acostumbrado a que a mitad de la noche, un cuerpo helado busque abrigo con el mío. Sigiloso como un gato, dulce cuando calla y brutal cuando pide que lo ame de piel para adentro.
El amor no se pide- me digo. Nace, tiene que nacer. Pero nuestro amor ha nacido casi muerto, con fallas múltiples; a lo mejor y nos une la esperanza de recomponerlo en el camino. Nos une la soledad, le he dicho, pero quién sabe si ha oído. A mitad de la madrugada el llega cansado y yo espero cansada también que su figura borrosa se amolde a la mía. Con suaves movimientos que estremecen la piel más tibia.

Junio ha llegado con miserias varias a llenar de frio esa ciudad. Junio es su nombre también y dormimos juntos, sin citas previas. Como dos personajes ocultos en un cuarto del tamaño de una caja de zapato…

La mala hora

Me preguntas si el insomnio es una enfermedad.
Quiza es un vicio, me quedo pensando.
Quiza es que la hora en la que los astros ascienden hasta hacerse  inalcanzables  sea la mejor para escribir. No porque la ciudad calle, sino porque hay una hora pasada la cual, se desvanenecen todas las esperanzas y mueren las oportunidades de ser buscada o encontrada. Quedan libres entonces, los pensamientos mas profanos, crueles dictadores de dedos agiles y verborrea honesta.

Hay una hora a mitad de la madrugada, en que cualquier persona puede ser sincera, puede volverse poeta o pitonisa de los hechos mas escabrosos. Me agrada esa hora como tambien me aniquila, es la hora en que se abandona toda esperanza y ya hemos hablado bastante de la esperanza, verdad?

Me preguntas si tengo terapeuta y como se llama?
Mi terapeuta es negro y solo se recibe en pequenas dosis, va metido en una tacita pequena invadiendo con su fragancia cualquier melancolia reciente. Es el que me hace hablar a gusto cuando lo que …

EL PACTO

La primera cita sería en la verdulería, justo en la sección de las frutas. Recordaría luego el olor a piña cayena, duraznos maduros y manzanas chilenas, mientras lo esperaba. La idea de encontrarse por primera vez en el supermercado había sido suya;  era un lugar iluminado y seguro, donde estarían rodeados por mucha gente. De darse el caso podría huir o excusarse sin salir lastimada. Más allá de esa lógica de paranoia y protección la razón era mucho más casera: Era por los olores; en un futuro si algún sentimiento traicionaba su lógica usual de autoprotección,  apenas si podría evocar su recuerdo si estaba disipado su aroma entre las mil fragancias de las frutas importadas de aquel exclusivo supermercado.
Llegó temprano, contando los minutos, los pasos peatonales, las señales de los semáforos. El pacto era simple, ninguna palabra de contacto previo, no saludos ni gestos vanos,  irían directo a la acción de lo que les naciera hacer en ese momento. Un abrazo, un beso, un empujón si fuera…

Las estaciones

Mi vida había sido marcada de cierta forma por las estaciones, así como por las fechas importantes. La publicidad influyó en mi crecimiento, de tal forma que cuando llegaba Setiembre, yo realmente esperaba ver nacer la primavera. Las temporadas lluviosas me recordaban que debía escapar a un lugar cálido en donde vacacionar, incluso de mentira, incluso si ese año no había trabajado nada. Y llegado Febrero me preguntaba si de verdad el amor debía festejarse  en público.
Rompí antes de cada catorce de Febrero, intencionalmente o no. Había pasado la secundaria con la presión social de que debía conseguir un novio y me había opuesto radicalmente a tener relaciones con cualquiera a quien no amara lo suficiente… pero vamos eran los noventas, ha pasado un siglo de eso y me sigo preguntando ¿qué saben las niñas del amor a los 15, a los 25…a los 30?
Con el tiempo, me di cuenta que me había pasado la vida sintiéndome mal por no hacer las cosas que debía hacer en el momento en que debía hacerlas. …

La Culpa

El punto es que no es mi naturaleza de misantropía eterna la que ha salido a flote. No. Esta vez la culpa no la tengo yo ¿Qué culpa tendría yo de que me cruce con colegas hablando sandeces? ¿Qué culpa tengo yo de que a modo de conquista un tío me diga te quiero tirar? ¿Qué culpa tengo yo?


Y claro, esta semana deberemos trabajar nuevamente el tema de la culpa. La única manera de tener silente a una persona, a una sociedad o a un grupo específico de gente, ha sido siempre la culpa. Y en este párrafo me acuerdo de las mil veces que hemos hablado de esto con Rafa. Obviamente él lo sabe sazonar mejor y despotricar contra el capitalismo y la religión; pero yo no sé. Yo la única culpa que hallo continuamente es la mía. Una culpa que no es factible de traslado, una culpa agravada al ver la ineficiencia de los demás. Pero vamos! ¿Quién quiero ser yo? La salvadora de algo? Me he cruzado con héroes, soñadores y locos, con gente dispuesta a cambiar el mundo y yo… Yo aquí, mi única meta salvar a a…

REGRESO AL BLOG

Hoy...estos días, quisiera ser solo Laura Hammer, mi alterego-yo misma. La Hammer, como algunos prefieren llamarme, dotandome asì de una dureza de la que en verdad carezco.

Quisiera desaparecer un poco. No ocultarme, mas bien mostrarme. Mostrar un poco de lo que siento día a día, hoy... Quizá éstos meses el personaje no ha sido Laura Hammer, sino yo. Ideas, actitudes,  bùsquedas.
Quizá el personaje sea mas duro que mi alterego, quizá LH solo precise descansar del día a día, refugiándose en su viejo blog de absurdas melancolías. Quizá deba elaborar un cuento, un poema, transcribir una anécdota que haya dado vuelta muchos años dentro de mi cabeza...Quizá...

Pero no es eso, tal vez es solo que al pasar página a página lo que he vivido y he escrito, haya comenzado a extrañar rabiosamente a los amigos que perdí,  incluso a mis detractores, o a los fans. A esa gente por la que yo escribía y em animaba a dar uno y otro y otro...tal vez fue el tiempo en que mas permeable estuve, en el que ma…

Cortos: La pregunta

Me preguntaba…Y es que todo problema inicia siempre con una pregunta, ¿si es que algún día volveríamos a vernos? No era una pregunta cualquiera, no. Era una de esas pesadas puertas frente a las que uno pasa a diario antes de irse al trabajo y teme abrir, porque la respuesta no se limita a un sí o a un no, sino a ese “quizá” al que temía tanto. Porque, ¿Acaso no había sido siempre la presencia de ese quizá, de ese tal vez de esa probabilidad lo que había tornado los días un poco más difíciles de digerir que de costumbre? La esperanza, si, la esperanza,  de que al ser contestada la pregunta, estuvieran con ella todas las respuestas y piezas faltantes en el rompecabezas y que con eso la vida se hiciera un poco más simple. Ese, simple “algún día” era todo un paisaje de posibilidades, de tiempo, de situaciones, a las que usualmente, yo cerraba los ojos pronto. ¿Cuánto de mi había aun en el y cuanto de el yo tenía aun por todo el cuerpo? Las cosas que habíamos hecho, los trazos mentales de id…

Cortos: La chica que volaba

“No me da miedo el volar, me da miedo el lanzarme al vacio”- me dijo. Era una confesión bastante seria la que me hacía en ese momento. Yo asentí con la cabeza y me quedé callada, solidarizándome con su miedo. En ese momento de silencio, yo sentí miedo también. Pude sentir su vértigo, la boca seca, su nuca erizada, su espalda cubierta por sudor frio. Por un momento cedí a la gravedad de su miedo y abandoné esa valentía que te da la ignorancia, dejándome sentir  tan frágil como ella.
Encaramada en esa rama, su cuerpo delgado y pálido parecía el de un ave que acaba de nacer. Los faldones de su blusa blanca, se levantaron por el viento y ella los bajo rápidamente dejando un rastro húmedo en su ropa impecable.  Yo la contemplé sin decir nada, la verdad yo también tenía miedo. Tuve miedo y duda desde que partimos. Me aferraba al viejo árbol como si de él dependiera mi vida. Odiaba estar ahí, el dolor, el viento helado, su fragilidad y mi torpeza para trepar.
-Bajemos ya- intenté decir…intenté…

Cortos: No te cepilles los dientes

“No te cepilles los dientes aun”- me dijo. Era claro, que aun no habíamos terminado. Con esa media sonrisa, de caramelo envenenado me guió de la mano hasta el final del salón. Allí descansaban dos parejas más, apoyadas contra una pintura de un bosque oscuro,  hablando en un francés que de inicio se me hizo ininteligible. El se unió a la conversación con la copa de champagne en la mano, se acercó a la mujer y le susurró al oído como si fueran viejos conocidos, mientras me tenia  aún tomada por la cintura y su mano bajaba suave por el contorno de mi cadera. El humo de los cigarrillos inundaba el ambiente, como también la adrenalina. No sabía si reírme o echarme a correr. ¿Qué estábamos haciendo?   ¿Qué estaba haciendo él?

Tifon

No es que todas las veces el suelo haya estado mojado, ni que todas las veces hayamos caído, es solo ese afán que teníamos por entonces de salir a caminar cuando el cielo se ponía negro y alguien por ahí vislumbraba tormenta. Y es que como nos gustaban las tormentas! Con sus vientos azotando las ventanas y las puertas! Con  la playa que iba quedando vacía y las palmeras desencajadas al lado del camino, en un largo desfile de damas despeinadas tratando de mantener la postura. El barco abandonado en el centro de los manglares, el olor a lluvia, eso recuerdo.
Y no todos mis recuerdos son verdad, como tampoco todas tus cartas fueron mentiras. Las largas cartas al empezar noviembre, el mes de los tifones y mi ansiedad por esconderme en el lugar más apartado de la casa y leer una a una esas dulces mentiras: Volveré el mes próximo o el siguiente y el siguiente y así, se iba pasando la vida, pedaleando la bicicleta cuando la  lluvia caía, cuando la gente mayor decía que no saliéramos. Así se ib…

Julio 24

Si miro para atrás no podria reconocer el momento exacto en que me he perdido. A mí. A la palabra exacta para describirme;  tal vez es porque hay muchas- me dice alguien. Sin embargo en la juventud, hay un momento en que si se puede describir cada objeto o cada persona, con una sola palabra. Es la simpleza de la honestidad infantil: Padres= amor;  profesor= respeto; escuela=aburrido; libros=sueños; enamorado=pasión… De pronto una empieza a crecer y los límites entre esas palabras se van disolviendo.  ¿Amor, pasión, respeto, enamoramiento? Quién sabe realmente lo que es…Una persona pasa a desconocerse y a lentamente diluirse en palabras y conceptos que no son suyos, que son de alguien más, de muchas personas más que inventaron las palabras y los conceptos antes que nosotros, como si fueran leyes en los que debiéramos necesariamente encajar.
El pasado parece entonces más sereno, tranquilo y feliz, pero…!que agradable es descubrir la complejidad de las personas ahora! de los eventos, de la…

La mala idea

Y de pronto las palabras comienzan a caer del techo, como desprendidas estrellas de una noche que ha oscurecido demasiado pronto, caen aquí y allá, han inundado mi vaso de agua, mi café recién servido, salpicando de negro aroma los papeles en donde garabateo, sin ideas, sin ningún rumbo sobre lo que me depara la vida esta mente que vuelve de la lucidez al sueño como en una espiral incontenible de sentimientos, de ideas y ansiedades. Caen las palabras, son un torbellino de tinta platinada, invisible que solo ven los locos, los alucinados, los que creemos. Y se aplastan en mi sillón, en la pantalla de la teve, en los libros que ya no leo. Han caído mil palabras hasta inundar ese espacio en donde te pienso y no te encuentro, persona sin rostro, ni cuerpo; compañero de noches en vela y de amargas verdades. Tapan tu presencia melancólica, tu recuerdo y la añoranza por esa materialización que no llega. Son palabras, esas que no salvan, ni amortiguan el dolor de una caída. Apenas estrellas s…

Post # 6 : La Lista

Hace algún tiempo llegó a Lima un amigo que había conocido en Sao Paulo, el hombre era uno de esos ciudadanos del mundo que han vivido en cada país por 2 años. Su última residencia, por ejemplo había sido en Japón y demás está decir que yo disfrutaba mucho con sus anécdotas y  apreciaciones del mundo, así las dijera en ese idioma gringo salpicado de dinero y finanzas.
Esa tarde se lo presentaría a una amiga a ver si ligaban y ella me dejaba en paz preguntándome sobre hombres solteros en mi entorno.  Ella se acercaba a los treinta y seguía sola,  en su trabajo como médico había dejado de conocer gente interesante, según decía. Luego de su cita, le pregunté a ella que tal le había parecido. -       -   Hmmm, un poco tonto- dudó. Imagínate que no tenía idea de quién era Vargas Llosa y me llevó a una librería a buscar libros de un tal Hernando de Soto -         - Ya…pero no todos tienen porque conocer a Vargas Llosa, después de todo el es economista no precisamente un gran lector…-Trataba d…