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Mostrando las entradas de julio 16, 2006

" (1) Georgette"

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- “Esta habitación huele a cangrejos”- dijo la mujer cuando entraron a la nueva casa

- ¿Qué dices, Georgette? Tu ni siquiera sabes a que huele un cangrejo
- Que no haya visto uno de cerca no significa que no sepa a lo que huelen- respondió ella con su terquedad infantil habitual.

En efecto Georgette jamás había salido de su pueblito en las montañas y era imposible que siquiera conociera el olor del mar. Pero así era ella, cuando decía que sabía algo, nadie podía sacarle de la cabeza que estuviera en lo correcto. Lo mismo sucedió la vez que fueron a esquiar, invitados por los amigos de Fernando; y, Georgette se ufanaba de saber andar perfectamente en la nieve, aunque hubiera resbalado ya tres veces desde la salida del cafetín local. Esa Georgette era imposible, nadie comprendía como un hombre del carácter de Fernando Olvera pudiera soportar todas las excentricidades que se decían de su mujer.

Georgette mucho menor que él, en edad y tamaño, caminaba con ojos ávidos y grandes que se pegaba…

Charlas de Zodiaco y cafe

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Te voy a contar una historia; y no es de las que cuento siempre, sino de las que cuento los viernes, con el cuerpo mas relajado y con ganas de hablar con una pequeña taza de café de por medio y que te sientes a escuchar esos largos monólogos que a veces me hacen pensar que nací para hablar desde la soledad de mi orilla sin compartírsela a mas nadie.

Pero vamos, no es que esté melancólica, es solo que hoy es viernes y tu sabes lo que significan esos días. Son para mí, igual que los días 5 y los 25 o las noches de luna llena. Yo estoy llena de simbolismos que podrían parecerte algo irracionales, algo así como cargar un talismán en el cuello para la buena suerte o ver señales en donde nadie las ve. Peor, algo así como creer en los horóscopos. Y yo te digo que soy sagitario y nosotros somos bastante incrédulos en esas cosas
(Ves que sonríes a pesar de esa broma antigua?)
Bueno te decía, que yo soy sagitario y me llamó la atención ese dibujito con el que se nos designa. Tal vez un día me atre…

Para mi

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El viento acaricia hoy lentamente el alma de los sueños, de las cosas pasadas, de los ojos muertos. Acaricia hoy lentamente, esa orilla de invierno, en donde alguna vez estuve de pie, en silencio, invadida por extrañas nostalgias, por amores idos y manos abiertas en espera de un beso.

Mi destino en líneas dispares, eso veo. Mis manos con líneas que no se unen jamás. Hoy es una tarde de invierno, lejana y vacía. Soy un alga mas abandonada en una orilla del mundo. Como me hubiera agradado quedarme mas tiempo en el mar, saber de que están hechos los corales y quien vive en los abismos submarinos, pero es hora de volver a casa y contarte otras cosas. Otras cientos de cosas que pasaron mientras tu no estabas.

Aloha.
***Cristina Mirando el Mar/Oleo

Mi vida como un Gato

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No se cuando empezó mi afición por los gatos. Pero se que así como hay personas que tienen un amigo imaginario, yo tengo una mascota imaginaria y resulta ser un gato. Es algo que suena a locura, pero en mi casa jamás tuvimos mascota propia y tal vez allí nazca mi historia de amigos felinos y novios maulladores.
De niña había dos perras en casa a las que mi abuela cuidaba más que a sus nietos. Incluso mandaba a pedir comida china o pollo frito para que las muy engreídas coman. Algo que me despertaba tremendos celos. Cuando mi abuela murió, también desaparecieron las perras, como parte del mismo hechizo. Entonces a nadie más se le ocurrió tener mascotas en casa.

Mi padre decía que los animales sufrían mucho dentro de una casa, que los perros necesitan correr y que el no sería parte de esa maldad de tener a un perro encerrado solo para entretener a los mocosos. Por esa época a mi no me agradaba la idea de que una mascota viniera a malograr mi paraíso de hija casi única.

Cuando mi hermana co…

Fantasías y Besos de Moza

-Desea un beso señorita?

La propuesta del vendedor me deja estática. Luego comprendo que se trata de ese bombón de chocolate delgado cubriendo un interior níveo de merengue sobra una galleta de vainilla.
Esa golosina que se vende con el nombre de Beso de Moza. Acepto el chocolate y me voy caminando a casa. Son tan efímeros los pequeños placeres.

Pongo el beso en la boca y siento como si me hubiera puesto un chupón gigante, decido no romper su delgada envoltura de chocolate, solo lamerla, como si de verdad fuera un beso.
Me llena de sensualidad saborear ese bombón, comienzo a pensar en el origen de su nombre. Casi como besar unos labios de chocolate y una lengua dulce y pura. Eso debe significar lo de Beso de Moza.

Y sigo caminando calle abajo con el día nublado y no me da ganas de volver al departamento, recuerdo el otro en el que vivía de alquiler, en el último piso del edificio, con su azotea propia. Recuerdo esa otra vida que tenía, cuando aun era estudiante y yo también era una mo…

Cuando los angelitos se van

Siempre quise ser como ella, tener esos 10 cm. más de talla y esos ojos bonitos o su boca pequeña. Las fotografías en las que siempre sale fotogénica, su ropa, las cosas que ha vivido. Su familia, lo que ha logrado. Yo siempre quise ser como ella, pienso cuando la veo entrar sonriente a casa.

Ella está contenta, ya le quitaron un peso de encima dice. A mi me agria el desayuno saberlo. Preferiría no haberme enterado nunca, pensar que hace solo unas semanas levanté el teléfono y ella estaba llorando desconsolada
-“estoy embarazada- dijo- ayúdame”
Yo me quedé fría, me imaginé todas las consecuencias de eso en su vida. De hecho le volvería la depresión, incluso la reactivación de sus otros males sicosomáticos. Lo único que le pude decir es que se calmara que lo que tenia en el vientre era un angelito creciendo, que tenía que ser fuerte, etc. de cosas que ya ni recuerdo. Ella se calmó un poco, me dijo “esta bien “y luego cortó.
Ella no buscaba mi ayuda como consejera. Imposible que una cría…