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Mostrando las entradas de junio 11, 2006

Charlas de Viernes sin café

Te tengo que contar una cosa, por eso no me pediré el café habitual, sino un matecito de coca, que por otros rumbos llaman té verde, pero a ese nombre por muy poético que suene no me acostumbro del todo. Te tengo que contar que odio al mundo… Pero ¡mira que ojos pones! Cada vez que le digo a alguien la palabra odio, se quieren poner a equilibrar el vaso diciendo que necesito mas cariño al prójimo, mas “amor” y mira que de sentir amor yo tengo las 24 horas, pero a veces me da ganas de odiar al mundo y ahí es cuando las cosas se ponen color de hormiga. Porque es igual que cuando le cuento a alguien que quise llorar hoy o que anduve deprimida y entonces me intentan callar como puedan, con historias peores, como para que me sienta bien con eso de que “mal de muchos consuelo de tontos”. Y mira que cuando pasa eso, se me acaban las ganas de contarle nada a nadie. ¡Porque ni la dejan llorar tranquila a una!

Siempre he dicho que aquellos que mostramos un perfil depresivo o que mas bien, amanec…

"UN BÚFALO LLAMADO AMOR"

Coralí despertó con el presentimiento de que ese martes 13 sucedería algo bueno. Que ese día ocurriría algo sorprendente, lo había soñado. Pisó con el pie izquierdo, bajó corriendo las escaleras de madera y le avisó a su madre que ese martes algo grande sucedería.

Su madre como siempre no la oyó, pero Coralí siguió cantando el resto de la mañana, esperando una señal de que su presentimiento nocturno se haría realidad ese Martes.

Durante meses Coralí había estado triste, yendo de la cama a la mesa y de la mesa a la hamaca del jardín para leer libros de Coetzee y llorar para adentro con esos recuerdos de Infancia. Coralí hace meses que no salía al mundo exterior, subía a lo alto de la azotea y suspiraba al ver el mar como una línea azul que rodeaba la isla donde vivía con su madre, alejada del país y de la civilidad que ahora detestaba. Coralí vivía pues, nadando en nostalgia.

Pero esa mañana el café tuvo mejor sabor que siempre, las galletas de avena sin azúcar acariciaron su paladar sin …

Poniendo el Pecho

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Lo peor que me pasó llegada la pubertad no fue la menstruación, fue tener que usar sostén. Eso acabó con la libertad de mi cuerpo, fue el primer símbolo de que yo era una mujercita que debía ocultar su crecimiento.
Las demás niñas hablaban de que usaban "formador" y yo no entendía la palabra, que la relacionaba con algún aparato de ortodoncia. Creía que a mi jamás me pasaría eso; pero un día mis pechos empezaron a crecer y dos botones asomaron tímidos bajo la blusa escolar, sin que yo pudiera hacer nada al respecto. Quise usar camisetas, frotarlos para que los pezones no estuvieran puntiagudos, pero nada daba resultado; del tamaño de dos chapas de coca cola, mis pechos empujaban por ver la luz. Yo me mantuve terca en no usar nada debajo de la blusa, pero los muy canallas seguían creciendo. Lo peor de todo: Dolían.

Si, recuerdo ese roce doloroso contra la camiseta escolar y mojarme con agua fría en las noches, para que dejaran de doler por el roce contra la ropa. Finalmente ten…

A puerta cerrada ( 4 )

Dicen que cada niña nace con el sueño inocente de ser princesa de su cuento personal, aunque se lo niegue a si misma el resto de la vida. Que cada niña tiene el derecho de volver realidad su sueño, y que solo aquellas que ponen todo el empeño en conseguirlo, llegan a hacer realidad lo que parece imposible. Porque dicen que cada niña es un capullo de mujer, esperando florecer a tiempo.

Era Octubre y mi novio y yo nos volvíamos a encontrar después de 5 largos meses. Lima era una pecera gris llena de sueño rotos, pero yo tenía el poder de hacer los míos realidad a su lado. Por primera vez estaba disfrutando de ese poder que da sentir todas las puertas abrirse y solo sonrisas a tu paso. El poder que da, saber al mundo en equilibrio y que nadie te volverá a hacer daño, pues ya existe alguien para protegerte. Que estás del lado correcto de la historia, en donde nada te será negado y la protagonista del cuento es la niña que hizo bien las cosas y viene por su recompensa.

Recuerdo Octubre, desn…