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Mostrando las entradas de 2010

La Mujer de 30 Habla

Preferiría que habláramos con un café en la mano, pero son las 2 menos veinte de la tarde y me siento tan cansada. La luz se filtra por la persiana que vuelve el día en noche y desde el pequeño salón se oye música de esa que yo oigo, pero siempre me dicen ¿Y eso qué es?

Me pregunto entonces, ¿Tan rápido se fueron los 80´s, los 90´s? ¿Por qué existen las canciones que nadie oyó a tiempo? ¿Por qué vienen a casa personas que jamás las oyeron?

Me dejo llevar por la música hasta que llegue ese momento imprudente de la honestidad brutal en que me atreva a decir realmente como me siento, mientras tanto escribo y voy decidiendo si esta será una carta privada o un post.

A veces cuando la madrugada está tranquila y ya me he cansado de revisar todo lo que debía revisar, leo post pasados míos y de otra gente, leo sus comentarios, veo en líneas eso que pensaban y me dan ganas de llamarlos y de decir cosas como: disculpa por no haberme dado cuenta a tiempo lo lindo que escribías. Disculpa por no …

"La Niña Eugenia"

Era en ese crudo espesor de las madrugadas sin sueños en que la niña Eugenia se acercaba a la ventana esperando respuestas. Yo la veía de lejos acercarse a los cristales con la bata rosada entreabierta mostrando aquellas tetas que ocultaba durante el día a los hombres lascivos que visitaban su casa fingiendo condolencias.
La niña se enojaba mucho luego de esos abrazos pegajosos, de besos toscos que le estropeaban el maquillaje. Su ropa de amargo luto se ajaba con cada apretón de aquellos tíos, abuelos, primos que venían para ayudarla. Ella se había quedado sola decían, ¡pobre niña soltera en esa enorme casa de la Av. Balta!

Las pálidas manos de la niña que jamás había hecho otra cosa que escribir poemas de amor y novelitas cortas, se gastaban ahora tratando de hacer adornos de flores de papel para las coronas de caridad con las que se ganaba la vida. ¡Qué triste oficio para alguien tan bonita! Comentaban de nuevo los vecinos y entonces la niña Eugenia sacaba de sus mejillas un rubor q…
No debería escribir cuando estoy bebida, o cansada, o con sueño, o sin ánimo. Pero me estoy probando, como me pruebo la mayoría de veces a lo alrgo de la vida, en el amor, en el trabajo, en la persistencia.

Me pregunto si Rafa esperará esa carta mía, somos tan buenos para esto que me lastimaría mucho el escribirle una mala carta. ¿pero qué es una mala carta? Hablarle como le hablo a mis amigos, haciendo bulla, haciendo broma, sin nada consistente para decir? Hablarle, simplemente.

Eres la persona más honesta que conozco suele decir. Lo suelen decir varios y yo me pregunto, si yo que me miento tanto suelo ser honesta, entonces ¿qué es lo que da la demás gente?
Yo sólo  les doy mi rabia, mi depresión, mi adrenalina, mis ganas de ser amada. Yo les doy, a esos hombres un poco de mi alma, pero sólo Rafa mi amigo Rafa podría ver cuán real soy yo, porque él logra verme o eso creo, él me ve como yo quiero verme, como yo me veo. Hay tantos hombres haciéndote sentir necia, otros tantos, hacié…
De prontó encendió la bombilla y el blanco vacío llenó la habitación perfumada artificialmente de durazno y canela.  Junto a la ventana tu reflejo, apenas una sombra de ayer,  miraba como la vida transcurría en pequeños copos que estallaban silentes sobre la barandilla. Yo era un copo más perdiéndome en la nada de esa mañana, apenas un alma de algodón frío golpeando las lunas de tu corazón. Una nada.

..........

Cierro los ojos y es de nuevo París, cualquier parte en donde tú estés es París para mí. Porque cuando despierto de mis sueños rotos, veo la misma cúpula y las mismas cortinas flameando por las ventanas abiertas, entonces no necesito de música para levantarme, no necesito de más nada que de ese recuerdo de tu cuerpo desnudo acostado en mi cama. De los papeles volando, de cientos de papeles volando llevando las cartas que te he escrito como aves que desean ser liberadas.

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No es Abril hoy, no es ninguna primavera, no es ningún día en que mi boca se llene de esperanza ni…

Antes que termine Noviembre

Esa noche era de un azul suave y esponjoso, caminé hasta el malecón con pasos lentos, guiada por el olor del mar cercano. Parecía que el mar siempre hubiera sido mi casa, cualquiera fuera el territorio donde estuviera. La avenida apenas iluminada, terminaba como una garganta de gritos furiosos en aquella plazuela donde torpes enamorados se daban besos azucarados. Yo me cerré la casaca y traté de evitar la nostalgia de ver a la gente que se ama. Si hubiera tenido un cigarrillo a lo mejor y lo prendía, para parecer mala y solitaria, pero fingir no me venía a bien en días como éstos. Simplemente caminé hasta el balcón y aspiré hondo todo el olor de la noche para sentirme feliz por unos segundos.
Feliz y en calma en medio de la dolorosa conciencia de la soledad.

Esa noche pensé muchas cosas que parecían sabias, el viento azotaba los jardines colgantes, a la gente abrazada, a mi pelo mojado. El viento parecía acabar con nosotros y yo allí parada sentí de pronto que entendía todo y que no e…

Miguel

Volver a Miguel lleno de esa belleza que hería los ojos, la trastornó entera. ¿Cómo podía una sóla persona irradiar tanta seguridad? Se imagino sentada en su regazo viéndolo de cerca, a esos ojos pardos ocultos tras los espejuelos. Se imagino cerca a él bebiendo de su boca cada palabra como si cada idea suya pudiera entenderla al 100 % y por completo.

Entonces recordó que ella era una boba. Que no entendería nada, que jamás se sentaría en el regazo de Miguel y jamás sabría si su aliento era de menta o de granadilla, porque simplemente Miguel jamás voltearía a mirarla. Saber eso la sumió en una miseria instánea y desoladora. Era el puñal de las cosas que vivimos negando, de todas sus mentiras y sueños. Él representaba su negación a la realidad pero también era el vengador de ésta.

Al otro lado de la calle estaba él tomando un café ignorante de todo su dolor. Perfecto, despreocupado, leyendo un libro que tal vez fuera interesante o sólo para colorear, no le importaba. Ella lo siguió mir…

De Sueños a la medianoche

A veces sueño y eso es todo. Es el todo que hace que pueda sobrevivir a todas mis pesadillas, a mi vida diaria, a los grilletes que me aferran a lo cotidiano, a lo brutal de mi día a día.
A veces sueño y es suficiente para creer que existo y que las cosas que amo existen.

Hoy es la noche que arrastra blanca millones de estrellas, despierto a la medianoche para contemplarlas y no están. Mi cielo real no es azul, sino lleno de nubes grises en donde se tropiezan las alas de los ángeles. Junto a la ventana mi dedo dibuja mi nombre en la humedad que ha dejado mi aliento y cierro los ojos recordando mi último episodio de felicidad.

Se hunde mi mente en la nebulosa tranquilidad de una sonrisa, de un roce de dedos y busco dormir con eso. Dormirme en esa idea y poder soñar. Porque la vida real es tan roma y aburrida que pierdo la esperanza de la búsqueda y el encuentro y me concentro más en añorar. A veces recuerdos, o tan sólo los recuerdos de los sueños. Mis personas inventadas, los que no f…

Me Jode

Me jode hacer guardias los feriados, así me paguen el doble, así no haya pacientes y pueda dormir en mi cuarto perfumado toda la mañana hasta que llamen por algo que parezca importante como que los familiares mas histriónicos estén haciendo lío por la mínima cosa, así me dejen las tres comidas en bandeja cerca a la habitación y me hagan creer que estoy en un hotel 5 estrellas. Igual, me jode estar encerrada un feriado y que el dinero pueda dirigir tus decisiones más básicas como vivir un día más o dormir hasta tarde.

Me jode que me digan que no. Me jode mucho, que me digan Hoy no quiero, Hoy no puedo, hoy no tengo plata, hoy no quiero salir.

Es decir, soy poco tolerante si un hombre prefiere no volver a tener sexo conmigo, no quiere tenerlo esa noche conmigo, o simplemente no tiene un cobre para salir conmigo. Si, lo sé debería ser mejor persona y que no me importe el aspecto material de las relaciones, pero lo siento, no soy una buena persona, no soy la chica de la publicidad ni la p…

Mientras Crecíamos

¿Qué hace que alguien te responda?
Me refiero, a ¿qué evento logra disparar el engranaje de personas que te hablan y contestan y de pronto hacen visible su existencia para ti como la aparición de los arcoiris al lado de las caídas de agua?

Yo de niña era tímida y con muchos miedos. Me escapé varias veces de mi primera escuela hasta que mis padres decidieron que no era buena idea seguir insitiendo si igual podía aprender a leer en casa. No me gustaba la relación con otras personas, porque no llegaba a entender el mecanismo por el cual eres o no simpática para otro ser y este otro ser te considera o no su amigo. Yo no tenía amigos.
Yo sólo tenía 5 años y muchas dudas. Muchísimas dudas.

Pasó el tiempo y mi infancia transcurrió similar a la de cualquiera, tal vez por momentos algo mas divertida. Mis amigas eran íntimas, pequeñas cómplices de travesuras arriesgadas más que amigas cualquiera y entonces entendí, que para caminar por la vida necesitas gente con quien compartir no sólo aventur…
¿Qué es mejor leer o escribir?

Mientras no sea con faltas ortográficas...-parece responderme el subconciente.

Me hago esta eterna pregunta, mientras afuera el cielo limeño se va cayendo de a poquitos en grumos grises de olvido. No parece primavera. En Lima jamás parece primavera y ya debería haberme acostumbrado.

Hoy escribo porque estoy triste y porque no le quiero endilgar a ninguno de mis amigos la causa de mi tristeza- o porque ninguno de ellos quiere acompañarme en ella. Supongo que debo atribuírselo a mis hormonas y dejar de buscar razones para todas las cosas. No hay lógica en el azar y sin embargo suele haber una continuidad cíclica que asusta y por momentos esperanza.

Tengo miedo, quería contártelo y que al contarlo este miedo desapareciera, porque el miedo es como el frío en Lima, una sensacíón peremne de la que a diario casi te olvidas y sin embargo te va humedeciendo por dentro, corroe cada uno de tus goznes y en el momento menos pensado te derrumba.
Tu mundo estructurado…

VIernes...Viernes....Viernes...

Es viernes, no hay ningún motivo evidente por el que vuelva a escribir en el blog, así que daré pasos lentos, tragos pausados, no como quien saborea un buen vino, sino como el que tiene miedo de extraviarse rapidamente en desvaríos de la memoria y la ilusión.

Es viernes, tal vez debería empezar por allí. Los viernes siento una extraña cercanía con esos mundos inhóspitos que hubiera querido recorrer contigo. Y ese contigo no va etiquetado de un nombre, de un ADN, de un acento en particular. Son sólo reminiscencias, ilusiones, mírame, acabod e soltar un millar de papeles al viento, pequeñas hojas de colores, que deambularan por la calle sin hallar destino, nombres sueltos que nadie barrerá.

Te preguntas porque los viernes se me da por estar mas intimista de lo usual; tal vez porque me sienta algo más relajada, con algo más de ánimo para salir de casa; de mi ostracismo usual,  limitado a pequeñas frases con compañeros ya conocidos, con personas de charlas ya conocidas. Esa esfera en dond…

Viernes Descafeínado

No es el mejor día para escribir ¿qué día lo es? Acabo de despertar, me muero de hambre, tengo una ansiedad brutal.
No pues, tal vez no puede haber mejor día.
Porque últimamente llevo cientos de párrafos a medio completar de historias en tercera persona. Porque ya no puedo tercerizar mis sentimientos y de un tiempo a esta parte esto se convirtión en un diario horrible y monumental de la rutina de una mujer de 30.
Oh! la edad! No hablemos mas de eso. Habría tantas cosas de las que hablar hoy. La causa de mi ansiedad, el clima soleado del primer día primaveral que mi piel ha sentido. Las mariposas que no vuelan en mi estómago, lo estancado de mi vida amorosa.
No, pero hay tanto en el mundo de lo que hablar y yo aquí, individualizándolo todo, como si el mundo girara alrededor mío y por mí y para mí. Porque si una no se ponde de protagonista en su propia novelita rosa ¿quién si no?
Tengo frío. En esta casa hace siempre frío. Te he contado, creo, sobre las corrientes de aire que mueven la…

De la Gente que anda Sola

Extraña vida la que llevamos los que vivimos solos. A menudo trato con gente de mi edad o menos viviendo en departamentos de solteros, consumiendo comida chatarra, sin nadie que pueda plancharles la ropa, eternamente con la cama destendida, la ropa tirada en cualquier mueble, despotrincando sobre lo duro que es lavar la vajilla o pasarse un domingo lavando la ropa.


No sé como viva el resto de la humanidad que aun goza de vivir con sus padres- intolerantes a éstos buscando la sinrazón a todo lo que los viejos hablan, como si hicieran un gran favor a la economía familiar quedándose en casa. Sólo se que de cierta manera al comenzar a vivir solo, comienzas a formarte un credo algo diferente al resto, un poco mas dependiente de abrazos durante las relaciones y buscando menos perfeccionismo en todo lo que hace la otra persona.

Hasta ahora la mayoría de solteros que conozco y que viven en apartamentos solos, son varones. Me da algo de gracia compartir con ellos anécdotas cotidianas de cómo …

¿De qué escribe una mujer cuándo está ovulando?

¿De qué escribe una mujer cuándo está ovulando? Intentaré responderme sin que muera nadie en la sala a mitad de párrafo, estoy de guardia y en guardia. Hoy la muerte pasea por los corredores ignorando mi estado hormonal, mis miles de dudas, la ansiedad usual de cuando estoy a la espera.
Jamás como ahora seré tan consciente de mi género, de esa diferencia absoluta que ataca el ambiente usual y rudimentario en emociones, de mis compañeros de trabajo.
Estoy ovulando, pensaba en esto mientras caminaba de regreso aquí, lanzando mi manzana al aire, entreteniéndome en sus volteretas para olvidarme un poco de lo que pasa en mi cabeza, en mi pecho, en cada tendón de mi cuerpo cansado. No pensaba en que escribir, pensaba en mí, egoístamente en mí, en mi bienestar, en las cosas que aun rodeándome no logran hacerme ni bien ni mal. Tan profundamente arraigada estoy debajo de mi ropa multicolor, de mi guardapolvo blanco, de mi piel, uñas y cabellos, aquí oculta dentro de esta envoltura que usualmen…

Viernes: De café y otras canciones.

Hola
Te acuerdas de mí? Soy la que dibujaba caritas en la servilleta mientras esperaba llegar su café. La que te dijo que te quería entre dientes, en ese sueño que jamás compartimos. Yo fui la del vestido azul, la que se quitó todo y bajo los anteojos empañados te dijo que prefería soñar a seguir viviendo.

Ahora, mientras te digo esto bailo un poco, de aquí para allá moviendo los dedos en pos de rasgar la realidad que nos separa a millas de distancia. Me muevo y parezco feliz, creo que lo soy y la única razón es una nueva canción, que cosas mas pequeñas pueden moverme a ser feliz de nuevo y a querer escribirte y perderme en el océano de teclas blancas y negras, mi piano personal desde donde te canto que quisiera verte esta noche, para una charla de Viernes de Café, para un viaje al pasado.

Te hablo, quisiera hablarte de muchas cosas, pero me mueve la incontinencia de ideas, mis recuerdos de viajes a tientas por el mundo de los sueños, de mis fantasías de niña boba. Sabes? Quisiera tan…

Pequeños placeres

Siempre, en cualquier ciudad hay un lugar desde el cual el cielo parece cerca y la ciudad inmensa allá abajo. Siempre en cualquier ciudad hay una foto de nosotros cerca a ese infinito que marca el límite entre la metrópoli y el cielo y nos recuerda que estuvimos allí, que de cierta manera estuvimos vivos.

Me encanta viajar. No hallo placer mas perfecto que salir de mi espacio usual y vivir otra vida, con otra gente, otros olores otras comidas...Parece que mi espíritu se multiplicara en las miles de miradas a ese nuevo lugar, parece que creciera, madurara, envejeciera...Alcanzara la eternidad mientras viajo.

Casi como cuando leo. Y ese viaje interior a la mente y sentimientos de otras personas, muchas otras personas que han pensado, sentido y soñado, me hiciera vivir vidas ilimitadas que mi pobre organismo de escaso tiempo de vida se negara a disfrutar, en medio de su carrera en pos de cosas inútiles.

Amo el cine, en este siglo, casi tanto como con los libros.
Hay películas en las que…

Lo bello y lo sórdido

El me acusaría de que yo gustaba de lo sórdido y yo con un mohín de disgusto saldría de esa habitación pensando que era cierto. Hoy varios años después, caigo en la cuenta de que hay verdades que como gotas de aceite van manchando el papel que uno escribe como parte de su vida. Hoy varios años después, ya sin culpas me daría cuenta que el mayor motivo para odiarlo era que por momentos sentía que era él, el único que me conocía y que aun así de una forma extraña y monstruosa se aferraba a mí bajo el disfraz del amor.


Te amo, decíamos y en esa cama el sudor hedía a mentira y soledad. Que almas tan solas éramos entonces, buscando el abrigo del sexo el uno en el otro para no morir en el desespero.

Hoy comprendo que tal vez la palabra no era sordidez, a pesar de su buen léxico él solía usar palabras altisonantes para etiquetar las cosas, está demás decir que me sentía tan mala persona a su lado que nunca supe si lo odiaba más a él o a mí por vivir esa situación absurda de convivir bajo un m…
Cuando me siento como hoy, boba sin saber porqué, vengo aquí me siento y como si arrojara migas a los pájaros sentada en el parque voy desapareciendo extraña en el paisaje, una hoja más que cae del árbol una mujer sola más.

Extraña salir a caminar, a lo mejor sólo es eso o que después de tanta explosión de sonidos sólo quería estar en silencio y escribir. Será que la vida se me acaba a mitad de semana, cuando la cuerda floja en la que caminoa  diario se bandea mas que nunca. Será que son los miércoles los días que quiero salir, beber un trago y hablar de mí.

No quiero nada que no sea, oír un poco de música y acabarme un cigarro mientras alguien me pregunta que fue de mí. Yo empezaría un discurso mas divertido que éste, pues suelo parecer divertida cuando bebo un poco y a medida de un show unipersonal contaría una que otra anécdota de mis mil novios. ¿No es así como me ve la gente?
Yo que he amado tanto y que me fumo ahora una carta a solas viendo como el mar gris se estrella en la cos…
Hay gente muriendo allí afuera y yo aquí escribiéndote
la lluvia cae en pequeños grumos de soledad
como plomo fundido sobre el corazón
y quién sabe si al otro lado de la vida aun seguirás tu
yo,
las cosas que nos unen.

Sabes, que la muerte ronda los pasillos que guían a mi habitación
y yo me oculto a escribirte pequeñas cosas
con la música alta para no oir a nadie
fingiendo que no me importa
que de a poco en poco, se me vaya la ilusión.

Quiebro cada línea, la mastico, la alfileteo de una que otra frase que ya conoces suficiente,
mientras me voy dejando llevar por las imágenes de lo inexistente
vano reto, el ahuyentar mi medio interno de los fantasmas de la realidad.

Es tarde, siempre es tarde para mí, la madrugada jamás llega temprano
cuando se deja de dormir
y me acerco a entibiar un poco mis manos en el hoyo de tu corazón,
nido vacío y áspero, pero hogar al fin,
quién sabe dónde estaré mañana?
conozco gente que se ha ido de este mundo en días hermosos,
me psigo preguntando por qué…

Sempiterna

Antes que terminara el verano volví a casa. Fue el día que mi padre se dio cuenta que yo estaba envejeciendo. Mientras retozábamos en la arena, sin sombrilla, acostados sobre mantas de colores, tomó mi pie que descansaba sobre su pecho insolado y entresueños oí que le decía a mi hermana: Parece que esta niña hubiera vivido cien años, sus plantas tienen las líneas de una persona muy, muy vieja…







Yo desperté y mientras flexionaba el pie para darme cuenta que el viejo tenia razón y que mis plantas tenían tantas nervaduras como cualquiera que ya hubiera caminado el mundo 100 veces de ida y de regreso; sentí una enorme soledad al darme cuenta que toda la gente que amaba solo me había acompañado ese largo camino a trechos. Ahora comprendía que incluso mi familia, solo sabia rasgos de mí, de mi personalidad más buena y accesible, el resto de personas, tal vez no sabría nunca nada de mi o de quien en verdad era.






Solo tengo 27 años y en efecto a veces me siento como una pequeña anciana arrugada e…

Cortos de invierno

La música suena y ella lo ve mirarla tras la guitarra, tras todas las clavijas, tras la música que envuelve. Ella lo ve simplemente y el universo se vuelve aromático como la piel de una naranja, su piel de mujer comienza a arder débilmente aderezada por el gozo de sus ojos diluyéndose en cada poro, recorriéndola impúdicamente, como el cazador a su presa.
Él la ve y ella lo sabe, se humedece la boca de lengua llamenate mientras el hombre que vino con ella se difumina a su lado en alguna charla vana y bulliciosa. Ella retira la pierna finamente enmallada desde el fondo de la mesa y se la muestra al hombre que toca la guitarra vestido de un azul que opaca el mar acero, él la observa y ese mirar es suficiente.
Suena a jazz y bossa nova, las estrellas van cayendo y se hunden de puntas en la carne de la tierra sin herirla. La mujer gravita a su alrededor ahora, sus piernas, sus brazos, su piel que morena, acompasa la canción que sale suave de las cuerdas de su guitarra. Él la siente, la sie…

Sexópata de media mañana

Oh! Es sábado, que sábado! Un sólo paciente crítico y la mañana que se bate tranquila junto a la persiana de mi habitación. Tengo tantas ganas de hablar que me recuesto en la cama a contarte cosas, mientras el desayuno se enfría colorido y perfecto sobre la bandeja.
Estar aquí me recuerda a un hotel 5 estrellas, con el personal tratándote amable y la vida sucediéndose tranquila. Hasta los que se mueren se van ahogados en litros de Channel Nº 5, así de irónica es la vida en las clínicas. Me echo a hablar contigo, mientras algo de H. Belafonte se deja oir extrañamente sensual alrededor de mi cama.
Alguien me dijo que yo siempre tendía a hablar de sexo y entonces me pregunto yo
¿de qué hablan los hombres?
¿En qué piensa el ser humano mientras se dirige a hacer cosas importantes? Yo soy mujer y pienso en sexo, estoy en un país en donde hablarlo abiertamente sería suicidio social, aunque ya llegada a la treintena, de vez en cuando me puedo dar esos lujos. Obviamente no se llega ni virgen ni i…
Apenas 10 segundos para escribir. ¿Qué son 10 segundos? dirás.

10 segundos son todo, quisera responderte, mientras el tren atraviesa la llanura de mi fantasía como un relámpago que lo ilumina todo y me abandona luego en la oscuridad absoluta de la duda.
El perfume del campo se queda fresco a mi alrededor y mientras recojo aquella flor de papel que se me cae del cabello, voy acercándome tenue, casi invisible para explicarte que se puede hacer en 10 segundos.

Un beso- musitas. Bah! Un beso no es importante y el traqueteo de mi palabra frena cualquier deseo que se te haya ocurrido. Los prados son azules ahora, la noche cae húmeda en diáfanas corrientes de estrellas, mientras escapo de tu beso.

¿qué es un beso?- interrogo en mi huida. Apenas si el boleto a alguna vana fantasía. Los he probado suaves, mentolados o amargos como el café negro. He probado besos de todos los sabores, de avellana, de cacao y de lúcuma. Fina crema que introduzco en mi lengua antes de sucumbir al deseo.

10 segundos- r…

Caminatas de viernes

Hola

Esto no será nada lindo, ni nada poético, ni nada de nada. Sólo que hoy me fui a caminar y mientras caminaba habían millones de ideas fluyendo por mi cabeza: Son así mis días con migraña, tremendamente dolorosos y creativos, podría pintar toda la ciudad, escribir todo lo que me venga en ganas, contarte todo lo que me da miedo contar. Así ha sido hoy.

No sé porqué seguí caminando si al cabo lo recomendable era descansar; pero hoy después de muchos días sintiéndome fea me volví a sentir bonita.
Tenías razón el azul es mi color.
Caminé, caminé, no se cuanto, óvalos, plazas, calles y callejuelas, todas las ciudades son las mismas cuando una empieza a caminar. Buenos Aires me lo caminé como entre sueños y Sao Paulo parecía no tener fin, llegaba con los pies adoloridos, no sólo las plantas como en los primeros días de cualquier caminata, sino que después de un mes caminando, lo que dolían eran las mas pequeñas articulaciones, cada una de ellas.
Y eso que iba con mis sandalias romanas, útile…

Charlas de Café: Los Juguetes

Hace mucho que no hablamos. Tal vez porque dejé le café por un tiempo y me acostumbré a los tés frutados. No sé si te gustan, así como no sé si te gustan las películas de ficción o si prefieres el suspenso.

Yo voy poco al cine y cuando voy ya no lloro, porque antes iba sola y me hundía en la butaca a disfrutar hasta la última letra, a enterarme el nombre del soundtrack o ver si hay alguien con nombre raro metido en el equipo de producción. Me pregunto cuando saldrá esa película en la que me agradecen la colaboración. ¿Me la agradecerán? Cuando me preguntaron mi nombre para ver como sería escrito, no sabía si decir el real o el de Laura Hammer, pero el gringo alto aquél a lo mejor se hubiera reido de mi atrevimiento. El Martillo se me quedón en la cartera mientras decía con voz temblorosa mi nombre y un sólo apellido.

No me apena el no llorar en el cine, pero en las últimas semanas lo único que hice fue leer las reseñas sobre Toy Story 3 y sobre las muchas personas alrededor del mundo …

Esta mañana

Los dìas a veces parecen mas largos de lo usual, saltas de la cama cuando aún es de noche, tomas el baño de agua caliente sólo porque te resistes a tocar el agua frìa o ponerte en contacto con cualquier superficie helada de la casa. El cafè te lo tomas de un tranco a ver si así despiertas y en algún punto de tu mente aun permaneces incrédula de estar en movimiento. Mientras que tus manos no se deciden si a maquillarte o a arreglar la cartera.

La cortina la abres, cuando el cielo da muestras de ese azul intenso que es herido por las luces mortecinas de los postes. Al fondo el mar, aún indeciso a revelar su color, así de temprano es.

Las ventanas de los vecinos del frente siempre iluminadas, incluso de madrugada, por fin lucen a oscuras y la calle es silente. Serena aun, antes que despierte el monstruo de la masa trabajadora, de las madres arrastrando de la mano a sus niños a esa prisión que es la escuela, de los tios saliendo en auto y piteando a la esposa desde afuera, de los microbuse…