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Mostrando las entradas de julio, 2011

Bonita

Si me miraras hoy, pensarías que soy bonita. No porque algo haya cambiado en mi aspecto, son las 7 de la noche y acabo de despertar algo cansada. Lo digo porque al mirarme al espejo sentí que era exactamente el ser que deseaba ser hace algún tiempo mientras crecíamos.


Por eso no me peiné, ni me maquillé, ni intenté arreglarme. Por eso no salí a la calle a buscar algún café perfumado de canela que me devuelva el gusto por volver a la civilización. No, no quería romper el hechizo, salir a la calle y sentir que debo sujetarme el pelo, aclarar las ojeras, ponerle carmín a los labios o quitarme la ropa holgada para que alguien me aprecie un poco. No salgo a la calle porque a lo mejor reconozco al caminar por la vereda que soy igual a un montón de muchachas sin nombre de por aquí, con el pelo y la piel oscura, la mirada indiferente o los labios gruesos.

He pensado que me verías bonita no por esa belleza subjetiva que surge de cuando alguien se siente feliz o despierta enamorado. Pienso que…

El adiós de todos los adioses

Mi querido lector, en la soledad de mi cama escribo estas líneas esperando que no hayas olvidado las tardes de café ni mis pataletas en la búsqueda del amor. Espero que al terminar la tarde aun haya un rayo de luz filtrándose por la persiana entreabierta y recuerdes algún poema mío hace mil años escrito o que en esas tardes ociosas te enseñé sin quererlo una canción que aun no conocías. Han pasado años desde nuestra pérdida, desde nuestro olvido y peleas a millar. Aun sigo esperando tener el valor para escribirte el adiós de todos los adioses, pero mientras espero hacerlo, me arrullo en la música vieja, en la esperanza y en la extraña felicidad que aparece por solo minutos cuando camino por algodones rosas en la espera de que suceda algo mejor.
¡Qué droga más sobresaliente es la esperanza, que vicio más despiadado el renacer de una ilusión!
Mi querido lector, te invito a que soñemos juntos porque tengo miedo de no despertar y el morir en soledad no es algo que me apetezca, al menos p…

Tiempo pasado

Estaba pensando que las expectivas tambien tienen fecha de caducidad y que la mayoria de cosas que se guardaban con delicia oculta para saborear en un futuro vencen ante nuestros ojos sin poder hacer nada al respecto.

Estoy pensando que el pasado no tiene buen sabor, que los besos viejos es mejor guardarlos en un cajón, que hacer nuevas citas con la gente antigua tal vez no sea lo mas adecuada, que la novedad deberia consistir que cambie todo. También uno misma, para poder disfrutarlo.

Pienso que no es bueno aferrarse, que no es bueno intentar una y otra vez cavar la zanja que separe el mar del cielo. Arar desiertos. Pensaba que a lo mejor era bueno si lo escribia para no olvidarlo, la próxima vez que sucumba a la nostalgia de creer que todo tiempo pasado fue mejor.