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Mostrando las entradas de enero 2, 2011

Tarde de Promesas

¡El cielo hoy ha sido de color rosa!

Sí, yo lo he visto mientras atardecía y entonces recordaba mi último amanecer en Sao Paulo,
 atravesando la ciudad aun en silencio, los rieles, los puentes, la vegetación que rodea al aeropuerto y la sala de espera.
 Esa sala de espera en donde nadie tiene nacionalidad y sólo se dedica a volver.

¡Que tristes son los aeropuertos cuando no te quieres ir!



Ha llovido al caer la noche, pequeñas gotas al inicio, luego grandes cuerpos hídricos rodando hasta descarrilarse en los parabrisas de los autos.
Yo he salido de mi consulta sin guardapolvo y queriendo esbozar una sonrisa.
Cada vez que recibo dinero quisiera comprarle algo a mi madre, siempre lo pienso, pero nunca lo hago.

No me cubro, voy lentamente al paradero pensando que debo seguir despierta muy despierta para que en esta ciudad sin ley ni orden, no me pase nada.
ara que el regalo a mis padres sea permanecer viva. Eso me ha mantenido hasta ahora libre de mí,
de mis ansias de mandarlo todo …

De mañana

El cielo es claro allá afuera, la luz del sol va entibiando las ventanas vacías de los edificios abandonados por toda esa masa que trabaja temprano en la mañana.

Yo me quedo en casa,
 me siento enferma, a menudo me siento enferma y con dolores varios que prefiero no contarle a nadie. ¿Quién entendería, sin dar una piadosa mirada que sólo agradece no ser las víctimas de ese tipo de dolor?
Es mejor así. A ella no le importa nada- suelen decir. Si pues, tal vez no me importa nada.


¿Te duele menos? Me preguntó él ayer.
Bah, ¿Menos qué cuándo?- pienso, si yo siempre llevo un poco de dolor encima.

El día es claro y el año ha comenzado con una repentina pereza y sensación de soledad.
Más gente alrededor y más soledad, eso es lo que ocurre siempre.
No hay ningún momento para pensar en uno misma.
La gente hace bulla, canta, baila y cuando no tienes un poco de alcohol en la sangre todo eso, simplemente cansa.
Entre ellos y yo se abre entonces un abismo, una llanura lunar que no quiero cruzar…