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Mostrando las entradas de octubre 1, 2006

3. En la Cárcel

El día que mi primo Abelardo contó la historia de que defendía asesinos y que incluso comía con ellos, me sentí tan asustada como curiosa. Abelardo es un tipo obeso, que en su tiempo fue delgado y tímido. Su apariencia frágil de lentes y voz tartamudeante, lo volvieron el blanco de muchas de las burlas de sus amigos. Una vez incluso, algún alumno mayor que él, le sacó la verga en la cara para que se la tocara, delante de los otros chicos de la escuela. Esto lo cuenta Abelardo en el mismo ritmo indiferente de relator de la corte, con que puede contar que su madre se está muriendo o que el tratado de Libre Comercio no afectará a la agricultura. A veces parece que lo hiciera a propósito, que adoptara ese tono de tarado solo para ver moverse incómodos en las sillas a sus ocasionales oyentes. Él cuenta las historias y sigue comiendo o aderezando su plato de ensaladas y menjunjes varios. Sobra decir que mi viejo lo detesta.

Abelardo viene a visitarnos de vez en cuando, por los juicios que de…

2.Mariano y el sexo

Al verlo desnudo en la cama a todo lo largo, hermoso como un sol. Laura entendió porque el sexo con tipos bellos no la satisfacía completamente. Había algo que no llegaba a colmarla, faltaba ese morbo que se producía al hacer el amor con hombres menos agraciados o con hombres mayores. Mariano era bello de rostro y de figura, demasiado atractivo para ella. Era como hacerle el amor a un ángel.

Cuando solo se tenía sexo, el morbo podía mover cantidades infinitas de feromonas en ella, que alguien de apariencia perfecta no podía. Y él era lo más cercano a la perfección anatómica que ella había conocido. Su larga pierna musculosa salía fuera de la cama, mostrando un tatuaje tribal en la pantorrilla, su espalada mostraba otros más y en el brazo uno enorme del Che Guevara, ocupaba todo el deltoides derecho.
Su rostro de nariz recta, labios finos y barba crecida reposaban sobre la almohada del precario motel por horas. Ella lo miraba impaciente, si hubiera tenido un cigarrillo lo habría fumado s…

1. Los Terroristas

Cuando mi padre me dijo que el Dr. Hilaquita tuvo que caminar hasta Argentina a pata pelada para conseguir su sueño de ser médico, yo no le creí nada. Mi padre tenía esa habilidad de volver las historias comunes y silvestres una leyenda y a los personajes mas sencillos héroes de película. Caminar medio continente por un sueño, me parecía algo descabellado y fruto de la mente exagerada de mi padre, hasta que me tocó a mi misma hacerlo.

El Dr. Hilaquita era pequeño y del color cobrizo y pómulos levantados que tienen los indios de mi país. Sus ojos alargados y su tez lampiña, eran el sello inconfundible de ser el peruano promedio que busca trabajo de medio tiempo en el exterior. Se había ido del Perú apenas cumplió la mayoría de edad y como decía la leyenda, se había ido a pie, cruzando por Bolivia y trabajando de mesero, barredor y mucamo, para poderse pagar la universidad en Buenos Aires. Nunca entendí porque había elegido un país como Argentina para estudiar la carrera médica, probable…

Preámbulo

Ella sintió el polen primaveral cosquilleando en su nariz, como la caricia de un duende. De pronto estaba sola en un café del centro de la ciudad. Ellos la habían dejado sola y apenas si pudo articular palabra para despedirse. Con la frente en alto y la dignidad humillada trató de recordar el camino mas corto al metro, por si tenía que escapar de allí llegada la noche.

Pero eso ahora no importaba mucho, lo único que sentía era ese polen de finales de Septiembre impregnando las lagrimitas que no llegaban a salir y se le cuajaban en el par de ojos negros que ya no miraban a la ciudad ni a la gente que caminaba rápido, ni al mozo sonriente que la trataba de dama en vez de señorita, ni a la sombra de ambos alejándose por uno de los pasajes aledaños, sin voltear a mirar si lloraba o no. Simplemente alejándose en la pantomima de creerla mujer adulta. Ese par de ojos ya no miraban nada mas que el gris de los edificios ante ella, repasando cada grieta como si con eso pudiera recapitular su pro…