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Mostrando las entradas de febrero, 2012

La Verdad

Entonces supo exactamente lo que pasaba, la verdad llego a sus oídos como un trueno, como el crack del romper de las nueces, como una piedra que ha sido arrojada en el fondo de un pozo. Lo supo, nadie tenía que decírselo, que maquillarle la verdad con palabras bonitas, con gestos estudiados de delicada compasión, de solidaridad forzada. El ruido de esa verdad era monstruoso y se iba abriendo paso por los corredores blancos de los cuatro pisos de aquel predio, por el porche de piedra caliza, por las veredas que conducían a la fuente de mármol italiano siempre seca, por sus altos jardines rodeados de espinosas buganvillas, avanzaba ese ruido terebrante en su vida, quebrando uno a uno los vidrios de las ventanas, de todas las ventanas…


Alguien se acercó a ponerle una mano al hombro, a susurrarle al oído algo tan tierno como innecesario sobre la eternidad y el destino. Las ventanas seguían cerradas y afuera el mundo había perdido todos los colores vivos de la mañana, los sonidos especiale…