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Mostrando las entradas de diciembre 17, 2006

Feliz Navidad

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Desde que volví, mis padres me encomendaron la misión de armar el nacimiento, haciéndome cargo de la escenografía, luces y demás adornos que acompañan al pesebre. Mi viejo como siempre, haría la casita de palos, que es diferente cada año, unas veces con techo alto, otras con techo de paja, palmeras o lo que pueda darle mas realismo a nuestro pequeño nacimiento.
Año a año, hemos ido cambiando los animalitos de barro, por otros de cerámica o madera, según el sitio visitado. De casitas y muñecos de nieve, de arbolitos y esferas brillantes, de balsas de tótora, de miniaturas de madera; lo único que no ha cambiado son los actores principales de la gran puesta en escena. María y José siguen siendo los que heredamos de las abuelas, aunque ya sus ropas estés desgastadas e igual de raídas que en el misterio original.

De hecho mi familia no es muy católica, pero en Navidad, algun espíritu extraño nos invade a todos y tratamos de dar el máximo realismo a todo lo que signifique nacimiento del Niño…

Adiós a Cienfuegos

Hoy me desperté pensando en él otra vez. En Cienfuegos y su ausencia repentina. Tal vez fuera que leer la descripción de las pinturas que hace Kawabata en su libro, me recordara a cada línea a Cienfuegos y la pregunta que siempre se me quedaba en la garganta cuando hablábamos ¿Qué te inspira a pintar?

Era una pregunta tan tonta, que jamás me hubiera atrevido a hacerle; pero ahora que leo esas descripciones, las analogías, la belleza de los paisajes observados, las metáforas en relación a las montañas de Kyoto y la lluvia de primavera; solo puedo preguntarme que será de Cienfuegos y las pinturas que jamás llegué a ver.

Hace unos días, figuraba un comentario anónimo en el blog diciendo que Yo aun me parecía a la palabra NUNCA. De inmediato pensé en Cienfuegos, en que era una señal de que aun estaba vivo, de que aun me leía incluso si no comentaba, pues no podían ser de otro esas palabras…Lamentablemente, me equivoqué y fue cuando me di cuenta que tal vez era cierto y Cienfuegos había term…

El ratón de los Dientes

Jamás pensé que una necro pulpectomía me generaría una sensación de pérdida, pero cuando salí del consultorio de mi dentista, mas que por la anestesia que dejaba mi labio superior insensible y caído ajeno a obedecer mi voluntad, noté que acababa de perder repentinamente la sonrisa de todos estos días festivos.

La anestesia, me hacía sentir con el labio gigante y me visualicé de pronto como una mujer con la máscara del pato Donald caminando hasta la casa. ¿Cómo era posible que justo antes de navidad, me enterara que requería una cirugía de conducto para mi hermoso diente perlado?
( la impresión de tener un diente blanco perlado debe ser algún efecto secundario a la anestesia que me hace imaginar tonteras)

Mientras reposaba en la silla de la odontóloga, mas que pensar en la aguja que me penetraría hasta los sesos y el taladro de aire cuyo sonido había atormentado toda mi niñez; yo sacaba cálculos cuál Arpagón perucho, sobre como redistribuir el dinero que me quedaba para comprar los regalo…
Y tu voz que me ronda, que pone fresca mi piel,
Que susurra deseos
Que trato tontamente de contener.
Y tu voz que canta, aunque no diga nada.

Te acercas a mi entre la gente,
Me tocas con tu aliento de vainilla,
Despiertas en mi,
Amores que creí olvidados,
Me llamas entonces a resucitar,
A ponerme en pie,
E ir detrás de ti.

Veo en medio de la gente
Tu mirada que lo aclara todo,
Que hace cristalina la lluvia que era gris,
Verde la hierba que moría,
Que me hace sentir,
Sin fantasmas en la voz.

Corro hacia ti, me detengo cuando estoy cerca
Pero tu no me ves,
Sigues caminando insensible
Ante mi cuerpo que tirita,
Mis manos que se humedecen,
Mi lengua que se seca.

Tu te muestras insensible y yo muero,
De a poquitos y en silencio,
Como un ser invisible,
Al que te niegas a mirar
En ese, tu juego absurdo.

Desaparezco y soy engullido,
Por esa multitud de gente
Que sigue en movimiento,
Mientras yo me quedo quieto,
Inmóvil, hechizado…

Esperando otro susurro tuyo
Que gire sobre mi cuerpo,
y me haga despertar
y salir de mi corteza de…

Noche, música, letras

Es Noche, mi página, mi música favorita…esto parece ser la felicidad. Tener la mente despierta, mientras la gente aun duerme, y los oídos dejándose llevar por canciones de verano que acarician los recuerdos y hacen la vida fluir…musical…feliz…serena…Hoy tengo todo lo que quiero, incluso lo que aun no sé si existe.

“… un día cualquiera no sabes que hora es…te acuestas a mi lado sin saber porqué…”


Desde que volví no ceso de hablar de la felicidad y la gente me pregunta si es amor. Si mi felicidad se debe a alguien más, si me enamoré de nuevo. Yo me quedo pensando un buen rato y me doy cuenta que no y eso es lo fascinante, esta vez no se debe a nadie más.
Desde que volví dejé de ser Laura o quien haya sido este tiempo, puse un broche mental a lo que ocurrió durante dos años en mi vida, di vuelta a la página de la autocompasión, de la culpa innecesaria, de los dolores que no cesan, de esa depresión que por días come las entrañas. De la inseguridad en mi misma y en todo lo que me rodea…Por un…

Mi regalo: No era spam

Ayer, aprovechando que la red aun no se me había congestionado con mensajes navideños, tarjetas, canciones y gente que chatea con familiares y amigos de otras partes del mundo; me tomé el debido tiempo para enviarle los mensajes navideños a la gente que ha logrado mi aprecio en este, mi corto tiempo cibernético.

La tarjeta sería esencialmente la misma para todos, a excepción de la canción que enviaría. Debo confesar que creí sería un trabajo fácil, pero elegir una canción pirata para enviar es una labor rompe-cocos.
¿Cómo elegir una canción que la otra persona ya no tenga en su colección? ¿Cómo elegir una canción que se amolde al estilo del receptor, para que no la dejé enmoheciéndose en su reproductor mp3?

Menudo trabajito…Más fácil me hubiera resultado regalar un poema, o alguna frase bonita. Pero recordé que la mayoría de gente que conozco es muy buena en eso de escribir y expresar lo que siente a través de palabras. Sería como regalar un par de sandalias a un vendedor de zapatos…

No s…

Nocturno

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La noche está callada y yo a solas. Entre las sombras, solo mis dedos se mueven como los ágiles pies de un animal nocturno, que corre tratando de no tropezar por sobre las teclas negras y los puntos luminosos.

La pantalla observa. Y el animal oscuro que son mis manos se oculta de su luz corriendo de nuevo, una letra a la vez, varias letras…una frase. La pantalla blanca se va tiñendo entonces de una nueva y extraña partitura, en donde alguien más leerá música…en donde alguien más solo distinguirá ruido.

Una partitura que millones de almas ignorarán. Una canción sin dueño, solo para el que lee atento y en silencio, a la espera de mi palabra pasando a galope delante de sus ojos y susurrando extraños secretos.

En Viaje

Esa última noche salgo un poco atolondrada y llena de maletas, tratando de sonreír para que no se me note el disgusto por irme de casa con tanta anticipación, sin siquiera una siesta previa después de ese largo viernes.

Ya sobre el taxi, voy viendo como las luces de Lima se reflejan y derraman sobre mis anteojos y las lunas del auto, como ágiles hilos de colores. Adentro yo, con incertidumbre y manos húmedas. Afuera la noche, veloz, oscura, ilimitada.

Sobre la autopista y a toda velocidad, las cúpulas de la catedral iluminadas, podrían ser las de cualquier ciudad bonita. Las luces salen desde el centro del asfalto y parecen observar a Lima desde abajo, resaltando su rostro colonial . En el carril vecino, los autos van veloces, los buses llenos de gente, los camiones descapotados cargan obreros con mantas roídas bajo un viento frío que aun no es de verano. Desde su propia posición, cada quien observa las luces del puente de rayos lilas sobre el Rímac.

Yo voy callada, pensando en el viaje…

En la Ventana

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Barrio de Tango

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