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Pequeños Secretos

Escribiré para sosegarme, para dejar las últimas palabras, hasta que el ritmo de la canción descienda sobre todos nosotros y nos deje inmóviles y mudos, a la espera de un nuevo sonido que despierte el corazón y la mente al mundo.

Los días son bastante claros, pero aun no hace el calor suficiente como para salir a caminar de la mañana a la noche con la misma ropa. Yo camino, a veces no me ven, p0orque camino mientras estoy en el teclado, camino por calles que ya sé de memoria, cerca de pastelerías con olores exquisitos y de escaparates con ropa para pequeñas princesas. Yo camino, aun cuando me quede sentada. Es entonces que lo urbano sabe a poesía y la marcha se hace canción, porque yo escribo mientras camino y voy caminando cuando solo escribo.

Me gustan los olores a fruta fresca y a flores adormecidas por el caer de la tarde. Me gusta armar sueños con las cosas que no están a mi alcance, con los seres que ya se han marchado. Tejer de ilusiones los hechos simples y grises, poner luces a lo que permanece oscuro. Me gusta caminar sin hablar, para poder soñar a gusto.

Antes viajaba y por la ventanilla veía el cambio de paisajes de plateados arenales a costas azules, de verdes brillantes a cielos magentas. Yo veía el cambio de paisajes y solo podía pensar en el día que te los mostraría todos, mientras, no podía hacer más que observarlos y guardar cada detalle en palabras que trataban de ser exactas. En palabras que luego se las llevaba el viento.

Mis sueños color mantequilla y mi visión de las cosas simples, son hechos en los que dejé de pensar hace tiempo. Las caminatas mientras permanezco ante el frío teclado y los sueños que tejo mientras voy en movimiento, son placeres guardados en mi diario personal, placeres que voy desenterrando de entre hojas amarillas y flores secas. Placeres pequeños.
Pequeños secretos.
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