Los muchos Yo

Nos hallamos el día que dejé de buscar y me senté en la vereda a admirar el paisaje. Densas nubes acababan de pasar por el cielo gris y la ciudad aun húmeda por la transpiración de miles de árboles.
Digo nos hallamos, no pensando en alguien en especial (o quizás si) Cuando hablo de hallarnos, hablo de esas dos mitades de uno misma que normalmente andan separadas por el mundo, caminando en aceras diferentes y haciendo cosas diametralmente opuestas, aunque en el fondo sean ambas la misma persona.

A veces pienso que todos nosotros, somos el fruto de muchos Yo enraizados en tierras que jamás nos pertenecen, pero de las que nos hacemos una suerte de patriotas. Varios yo, luchando unos contra otros, bajo cielos distintos, que a veces parecen ser uno solo, alumbrando a todos esos Yo desperdigados y huérfanos.

Cuando yo escribo, hallo varios yo que no sabía que tenía. A veces llego a pensar que soy promiscua por escribir en un tono y luego en otro; que le soy infiel a algun yo que en ese momento es el predominante y que a la primera pestañeada es invadido, incluso ultrajado, por el nuevo yo, que desee hablar en ese preciso momento.

A veces siento que mi yo es hombre. Ese yo me agrada, escribe los poemas, que a mi me gustaría me sean escritos y habla con dolor y dulzura de la mujer idealizada que jamás llega, porque siempre se está yendo. Ese yo, que yo juzgo masculino, a veces se vuelve bueno, doliente, melancólico...otras, simplemente es un asesino. Alguien que quisiera matar, para hallar debajo de la carne, el alma prístina de aquella virgen que no puede ser suya.
A veces siento que quiero a ese Yo, aunque sea el mas triste de todos. El que siempre anda sin solución. Supongo que amo a ese yo, por ser el hombre en el harem de mujeres tristes que abundan mi mente. Supongo que amo a ese yo, porque cuando posee mis dedos, habla claro y no le importa decir que ama hasta el delirio, queriendo llegar hasta la muerte por el amor correspondiso, pues simplemente este Yo: Ama.

Los otros yo, son mujeres, varias...muchísimas. Adoptan actitudes extremistas al no poder hallar su equilibrio. Una es demasiado carnal, la otra demasiado espiritual, una de ellas demasiado cerebral...creo que esa no está casi nunca, pues predomina la frívola que se larga de compras para no pensar en nada ni en nadie.

No sé cual me agrada más. Lo que sé es que no puedo controlar a la deslenguada y carnal, que es la primera. A veces ella me da miedo, me doy miedo, pues se que soy Yo explorando los linderos de mi voluntad y mis pasiones. Ese Yo se ha presentado mas veces este año, que lo que apareció en toda mi vida. Ese YO, indómito, aventurero, carnal e incontrolable, me da miedo, pues una vez que se lanza a volar, no le importa si cae, se lastima, muere, o hace daño a otros. Ese yo, no mide consecuencias ni peligros, pero cuando als cosas se ponen feas, se larga y me quedo con el otro Yo, miedoso, tímido, paranoíco, pendiente de las consecuencias de sus actos y del mínimo detalle que causó tanto desmadre; ese YO que no quiere mover un dedo, pues teme dañar a alguien mas que si mismo.
Finalmente, para arreglar la situaciónproblemática aparece el Yo cerebral, mucho mas calculador, carente de toda piedad al resto, un Yo que piensa solo en como solucionar el asunto, de la forma mas rápida e incruenta`posible, sin buscar causas ni culpables, ni hechos aislados, abocándose en la solución solamente e ignorando cualquier llamado de auxilio espiritual. Por supuesto, solucionado el problema, e i gnorados todos los implicados en el asunto, aparecerá el último Yo, que es el culpabilizador, el que juzga, atormenta, hace daño, no deja vivir en paz, pues solo recuerda una y otra vez las circunstancias que llevaron al hecho desastrozo del apasionamiento ilimitado y busca culpar a cualquier otro yo que se parezca en el camino.
Ese Yo, parece salido de la Santa Inquisición y castiga mas que cualuier testigo cercano a los hechos, aun en tiempos de paz y tranquilidad.

Lo que parece un expediente de psiquiatría, NO es tan severo como suena, ni tan gracioso como se lee, pero es algo real y que me sucede varias veces al día, desde que pude identificar las causas de mis cambios anímicos, relacionados con la predominancia de uno u otro Yo. Desde ese entonces me volví conciente de que las personas actuamos de una u otra forma, según la personalidad esté desfragmentada o trabaje en unidad. Supongo que los varios Yo, ya existían desde mucho antes, fruto de un crecimiento solitario y de continua introspección, pero vivíamos todo en armonía y sin pleitos, dado que había predominancia de un Yo que equilibraba al resto.

Este último Yo que era el predominante, fue el que recuperé hace algunas semanas. Un Yo que se escabullía de mi situación actual, pues no tenía valor para mirarse al espejo. Un Yo que ahora parecía fingido y abandonado, pues era el mas inocente, ingenuo, sonriente y bueno de todos. Era el Yo infantil, del que cree en el amor, en als buenas personas, en la esperanza y que espera lo mejor del futuro. Ese yo que perdemos en el camino, pues no nos sirve de nada tener a un Yo "tonto" como copiloto de nuestras acciones mas arriesgadas, si solo servirá de freno y será castigado y convertido en hazmereir de todos si aplica su lógica de Hacer el Bien sin mirar a quien.

El recuperar ese Yo ha costado, trabajo, sudor y lágrimas. Aceptarse fue lo más difícil, luego que te aceptas cmo eres y en lo que te convertiste con el tiempo, el resto del camino es una pendiente para caminar de ligero. Una pendiente en que te puedes recuperar y disfrutar aun de als pequeñas cositas, como si fueran vistas por primera vez, dado que ese Yo, no espera mucho y siempre recibe a manos llenas. Un Yo, que evidentemente cree en todos para poder creer en si mismo y viceversa.

Con ese Yo nos hallamos hace algunas semanas.

Pudo haber sido cualquier lugar el del hallazgo, pero Buenos Aires parecía ser un buen sitio. Neutro y sin fantasmas. Sin testigos, sin nadie cerca. Era como volver a nacer, eso sentí los días que me fui. Volver a nacer, con la misma piel de hacía siglos, pero con la experiencia a cuesta de als cosas pasadas, mucho mas tolerante con situaciones que antes me sacaban de sitio y mucho mas serena con respecto a todo y a todos.

Cuando nos hallamos, Mi Yo y yo, era una tarde media nublada de Diciembre, y aun el clima era bastante húmedo, pero el calor del verano permitía caminar con ropa ligera y sandalias bajas.
Estábamos en una banca del Parque San Martín y las luces caían sobre la ciudad tornando als calles de color rosado, mientras los árboles se confundían en tenues esmeraldas, como los mudos testigos de algun extraño pasado.
Yo me senté y contemplé el reloj inglés a lo lejos, rodeada por los edificios de múltiples ventanas y techos de corte europeo. La pista negra humedecida ante el rocío de la tarde y el horizonte naranja con las grúas abandonadas de Puerto Madero, vigilando la ciudad desde lo lejos.

Era mi primer día allí y yo sentí que tenía toda la vida por delante, no para remendar errores y vivir del pasado, sino para vivir con un futuro real y tangible entre las manos. Un futuro que podía comenzar a pintar desde ya o desde el momento que me diera la gana. Tenía entre mis manos la carta blanca de aquellos que ya terminaron su penitencia y están listos para reintegrarse a la vida, a la gente, al futuro, esta vez como dueños de él y no como simples inquilinos asustados por el riesgo de ser arrojados a la primera falta.

Era Diciembre, era verano, era Buenos Aires, era el mundo girando a mi ritmo, era la vida con una centésima oportunidad para caminar descalza, sonriente, sin culpas, niña, mujer, todo junto. Era YO con toda la nada en los bolsillossintiendo que por primera vez en largos meses, esa nada, era suficiente para caminar de ligero y sin prisas por el mundo. Mi mundo, el que finalmente me pertenecía.

Comentarios

Hola. Yo por aquí, por la blogósfera limeña, mas tú estás en otra ciudad y las coordenadas se cruzan.
Las identidades y lo que predomina en quien es uno... es un gran tema.
Percibo que el hilo de la madeja, va con la sinceridad. Aunque uno se haya equivocado, aunque todos los aunques. Otra cuestión es la de las imposturas, que al fin, no tienen nada que ver con la sinceridad. Y no sé, o es que sí, tan sólo que decir que esto es lo bueno y esto lo malo, resulta maníqueo al fin. Por eso, no puedo hacer una declaración de principios.
Ahora, que hay maneras de vernos, unas más amplias que otras, creo. Por ejemplo, el hecho de ser mujer y lo que significa, ¿hasta cuando uno tiene derecho a sentirse mujer?
¿qué es ser mujer?

oooh, bien, se ha escrito tanto...
Y sin embargo hay nuevas miradas, los imaginarios se amplian..

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El tema de los yo
no yoísmo :)

es como abrir una caja de pandora, y plaaaf, puede salir un conejo bizco.

Bien, me despido. Si pasas por Rivadavia ¿está bien escrito? seguro que verás la gran feria con libros, cómics muchos, vinilos, etc....

:) una maravilla.

Y si bailas tango, cuenta.

Un 2007 auspicioso, has de tener...

Salutes.
Edem dijo…
Muchas Lauras... cada una en su tema. Pero todas forman una, recuerda.
Simplemente estas explorando partes de ti, que o bien no conocias lo suficiente, o bien desconocias del todo.
Eso lo entiendo, porque me pasa a mi tambien.
El Yo poeta, que trata desesperaramente de amar, y aferrarse al amor.
El Yo alegre, que trata de que el resto de mis Yo no se estrellen.
El Yo pasional, que lo hace todo por impulsos, sin importarle las consecuencias.
El Yo racional, al que deberia hacer mas caso a menudo
El Yo.. "ella", con emociones, con sentimientos y que de vez en cuando le da un cachete al poeta para que se espabile un poco.
Y podria seguir... Pero no es malo explorar esos Yo. Explorar tu lado femenino, o el masculino, creo que te reafirma, y al mismo tiempo te deja comprender al otro/a.
El Pasional... bueno, yo me dejo guiar bastante por el. Asi me va, tambien.
El problema es cuando uno de esos lados te domina del todo, y no deja "mas sitio" para los demás. Todo exceso es malo, y eso es algo que deberiamos tener en cuenta tambien.
Que no podamos, o que a veces "no queramos" elegir, es otra cuestion, no?.
Pero en fin, por lo menos, siempre me sorprendes, Preciosa, y eso me gusta de ti. Siempre hay algo nuevo debajo de tu piel y tus huesos, siempre hay un rasgo que no conocia o que creia conocer...
Como siempre,
Desde mi Corazón y mi alma... con cariño:
Enrique.
Inadecuada dijo…
YO quiero ser la que escribe en mi blog pero la mayor parte del tiempo SOY LA QUE LEE
nacho dijo…
Uno/a siempre es lo que quiere ser. Por ejemplo, inadecuada quiere ser la que lee (la mayor parte del tiempo). Por eso escribe.
Anónimo dijo…
que lindo es amigarse con nuestros otros Yo, lastima que a mi me dura tan poco...

que te dure la paz y ADELANTE !!
carlitos dijo…
Yo tenía una idea similar de mi persona cuando era más joven, felizmente (?) no llegó a los linderos de lo psiquiátrico. Creo que lo importante es afrontar los pasos que uno da, sean o no válidas las elucubraciones o enfoques que se haga uno de sí. Este post me ha hecho recordar a Jorge Luis Borges encontrándose consigo mismo en uno de sus cuentos.
Nam dijo…
Muchas veces en el camino tratamos de marcar nuestra forma de actuar imponiendonos ciertas conductas, no me refiero a normas sociales sino a comportamientos, a veces sin darnos cuenta, a veces pensando asi que vamos a estar mas protegidos de los posibles daños o simplemente que vamos a encajar mejor en nuestra sociedad.
Obviamente no podemos dejar de ser quienes somos, asi que solo dejamos de lado algunos aspectos nuestros, los enterramos por ahi y tratamos de olvidarnos del asunto, otros no pueden hacerlo y le ponen una mascara según ellos mas bonita.
Sin embargo, siempre llega el momento en que te das cuenta que no puedes evitar ser quien eres, y que solo siendo tu misma puedes encontrar la verdadera felicidad de vivir, la que te has ganado y que puedes disfrutar a plenitud.
Me ha gustado mucho tu relato, y que bien que te hayas encontrado finalmente.
Un abrazo
Anónimo dijo…
y ¿como es q aparecen estos diferentes yo's, en q momento exacto de una situación o por qué es q aparecen?

Si alguno de ellos te causa tantos problemas por q no puedes despreciarlo o ignorarlo?
El Doc dijo…
Los múltiples yo que somos, que juegan con nosotros y nos transforman a cada momento, evolucionando y empujándonos a cosas que, segundos antes, no hubiésemos podido creer.

Es cierto lo de los YO tan distintos como el padre, el niño, el acusador, el reflexivo, el irreflexivo... pero por sobre todo, es bueno que el yo reflexivo conduzca, usando al yo niño como vigía.

La inocencia perdida de aceptar todo como si fuera un nuevo día.

Es un nuevo día, querida Laura.

Un beso,

~ El Doc

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