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Mostrando las entradas de julio, 2006

En Julio

...Habia demasiada oscuridad en el cielo,
demasiados recuerdos de sábanas mojadas,
de gente que se fue antes que yo llegara...


...Y vi esa epidermis de lunares diversos,
una geografía nueva para explorar
y alli mismo tejí constelaciones diversas
y alliu mismo aprendí a soñar....

....Y yo me enterré en su piel por un día,
como un aguijón gigante que pretendia
esta vez, no hacer doler...

...Un aguijón de una mariposa
que habia vivido dias largos como un simple
gusano
y ahora de nuevo viva, pretendia echar a volar...

...Pero el tiempo fue tan corto para ambos
mas el vuelo larguísimo,
casi, casi, para no olvidar...

Mas allá de mí

Ya me siento mas tranquila, ya envié el currículo vitae por correo electrónico. De repente y comienzo a trabajar con las monjitas. Me siento mejor, con un poco de miedo, pero mejor.

- Pagan muy poco, doctora, apenas si le alcanzará para los pasajes- me dice la otra médico encargada.

A mi no me preocupa, aun no tengo familia que mantener, ni muchos gastos. Es decir, no tengo mucho, pero ellos en cambio no tienen nada.

Me interesa volver a trabajar con la gente, no por recordar los conocimientos, por ese placer de saber que recetar exactamente y saber que puedes reducir el daño de la enfermedad en la gente.

De sentir esa satisfacción que todo el conocimiento atiborrado en mi cabeza pueda dar frutos. Por esa sensación de ponerse el guardapolvo blanco y asumir el personaje del médico que está para salvar vidas, para reducir el daño. Para aplicar ese poder que da el conocimiento, sobre los que no lo tienen.

No. Yo no voy por eso.

Es solo que extraño el contacto con la gente. Es solo que…

Carta Martes

Y mientras sonreía,

me vino a la mente el olor a membrillo,

la ropa suave, el sabor del verano.

Quise irme de aquí, estar en otra parte, dormirme

pero esa ya no es una prioridad

mi vida se ha tornado un sueño y pataleo por despertar

la vida me sabe al amor que recuerdo, a todos esos amores

He de enjuagarme la boca, olvidarlo todo

poner sal a las heridas, colocarme unos zapatos viejos

salir sin preocuparme de lo que dirán los vecinos,

de lo que esperan de mi.

Me he cansado de ver la vida desde arriba, como si fuera una especie de sonda espacial,

viendome desde fuera, la mayor parte temiendo que pudiera pensar el resto,

alimentando la autocompasión, las excusas, el miedo.

Estiempo de volver a mi cuerpo, de ver la vida desde mis ojos,

de dejar de verme a mi misma siempre,

es hora de empezar a mirar al resto.

Y si eso tambien me jode...

Aun me quedan las mariposas.

Y nací

De nuevo está soleado, en las calles el calor no deja caminar.

Extraño el verano, hoy estuve eligiendo las fotos y veo que en las que mas sonrío son aquellas que me muestran en el agua. Apenas saco la cabeza fuera de las piscinas, las lagunas, las cataratas en donde me zambullo.

Por eso me deprimo en el frío. Tengo que andar con tanta ropa, siempre abrigada, cubierta, huraña. Extraño los climas de calor, el mar, el agua.

Extraño estar sin ropa. Creo que extraño la cercanía a mi placenta, dormir eternamente en el líquido amniótico, soñando dentro del útero de mi madre.

Extraño estar a salvo, que los ruidos lleguen a mi a través de ondas acuáticas. Que el color de la vida sea rosa y de vasos sanguíneos.

A mi tambien tuvieron que hacerme nacer. Dos semanas después de la fecha de parto probable, los médicos entraron con todo. Me despertaron, me sacaron, me echaron a la realidad.

"Es Carne para los leones"- dijo el médico cuando me entregó a mi padre.

Era una nena rolliza, que no lact…

De vuelta a casa

La verdad...estaba sintiéndome mal...igual a cuando te mudas de casa y ves los muros vacíos, no tienes línea telefónica, a las justas y te visita algun vecinmo del edificio y solo para llamarte la atención por el ruido...extrañaba a mi mariposa, no me sentía a gusto con los cambios. Estaba con la mueca de disgusto y el mohin de niña engreída. Extrañaba a mis amigos. Extrañaba a Cienfuegos, que dice que está muerto. No sé, estaba hecha una boba. Hasta que volvió mi mariposa a casa. Gracias Avendaño!

Carta Lunes

Y los días son igual que siempre. No, tal vez sean mejores. Ya no escribo tanto, no es una decisión, no es que no haya de que escribir, es solo que el tiempo se me está yendo en vivirlo y eso es mejor, no?
Porque al fin y al cabo he escrito tanto sobre los sabores de helado y sobre los rostros de la gente, que me he olvidado de ellos. Que ya no se distinguir la realidad del sueño y tampoco me afecta el no poder hacerlo. Es bueno, pero no lo es todo.

Ayer fue un día cálido, parecía un día de verano. No se porque me ofrecí a hacer las compras yo y de pronto me di cuenta que ya no era más invierno, sino un luminoso verano, con las veredas relucientes y olor a helado por las calles. Si, olor a helado. Porque pasé frente a la pastelería y podía sentir ese olor a lúcuma y a fresa cerca de la nariz, ese olor a confitería, ese olor a felicidad y sonreí por dentro.

Siempre sonrío por dentro. Bajo mi piel hay una eterna niña disfrutando del olor de las frutas y de los colores del verano. Ya se qu…

" (1) Georgette"

- “Esta habitación huele a cangrejos”- dijo la mujer cuando entraron a la nueva casa

- ¿Qué dices, Georgette? Tu ni siquiera sabes a que huele un cangrejo
- Que no haya visto uno de cerca no significa que no sepa a lo que huelen- respondió ella con su terquedad infantil habitual.

En efecto Georgette jamás había salido de su pueblito en las montañas y era imposible que siquiera conociera el olor del mar. Pero así era ella, cuando decía que sabía algo, nadie podía sacarle de la cabeza que estuviera en lo correcto. Lo mismo sucedió la vez que fueron a esquiar, invitados por los amigos de Fernando; y, Georgette se ufanaba de saber andar perfectamente en la nieve, aunque hubiera resbalado ya tres veces desde la salida del cafetín local. Esa Georgette era imposible, nadie comprendía como un hombre del carácter de Fernando Olvera pudiera soportar todas las excentricidades que se decían de su mujer.

Georgette mucho menor que él, en edad y tamaño, caminaba con ojos ávidos y grandes que se pegaba…

Charlas de Zodiaco y cafe

Te voy a contar una historia; y no es de las que cuento siempre, sino de las que cuento los viernes, con el cuerpo mas relajado y con ganas de hablar con una pequeña taza de café de por medio y que te sientes a escuchar esos largos monólogos que a veces me hacen pensar que nací para hablar desde la soledad de mi orilla sin compartírsela a mas nadie.

Pero vamos, no es que esté melancólica, es solo que hoy es viernes y tu sabes lo que significan esos días. Son para mí, igual que los días 5 y los 25 o las noches de luna llena. Yo estoy llena de simbolismos que podrían parecerte algo irracionales, algo así como cargar un talismán en el cuello para la buena suerte o ver señales en donde nadie las ve. Peor, algo así como creer en los horóscopos. Y yo te digo que soy sagitario y nosotros somos bastante incrédulos en esas cosas
(Ves que sonríes a pesar de esa broma antigua?)
Bueno te decía, que yo soy sagitario y me llamó la atención ese dibujito con el que se nos designa. Tal vez un día me atre…

Para mi

El viento acaricia hoy lentamente el alma de los sueños, de las cosas pasadas, de los ojos muertos. Acaricia hoy lentamente, esa orilla de invierno, en donde alguna vez estuve de pie, en silencio, invadida por extrañas nostalgias, por amores idos y manos abiertas en espera de un beso.

Mi destino en líneas dispares, eso veo. Mis manos con líneas que no se unen jamás. Hoy es una tarde de invierno, lejana y vacía. Soy un alga mas abandonada en una orilla del mundo. Como me hubiera agradado quedarme mas tiempo en el mar, saber de que están hechos los corales y quien vive en los abismos submarinos, pero es hora de volver a casa y contarte otras cosas. Otras cientos de cosas que pasaron mientras tu no estabas.

Aloha.
***Cristina Mirando el Mar/Oleo

Mi vida como un Gato

No se cuando empezó mi afición por los gatos. Pero se que así como hay personas que tienen un amigo imaginario, yo tengo una mascota imaginaria y resulta ser un gato. Es algo que suena a locura, pero en mi casa jamás tuvimos mascota propia y tal vez allí nazca mi historia de amigos felinos y novios maulladores.
De niña había dos perras en casa a las que mi abuela cuidaba más que a sus nietos. Incluso mandaba a pedir comida china o pollo frito para que las muy engreídas coman. Algo que me despertaba tremendos celos. Cuando mi abuela murió, también desaparecieron las perras, como parte del mismo hechizo. Entonces a nadie más se le ocurrió tener mascotas en casa.

Mi padre decía que los animales sufrían mucho dentro de una casa, que los perros necesitan correr y que el no sería parte de esa maldad de tener a un perro encerrado solo para entretener a los mocosos. Por esa época a mi no me agradaba la idea de que una mascota viniera a malograr mi paraíso de hija casi única.

Cuando mi hermana co…

Fantasías y Besos de Moza

-Desea un beso señorita?

La propuesta del vendedor me deja estática. Luego comprendo que se trata de ese bombón de chocolate delgado cubriendo un interior níveo de merengue sobra una galleta de vainilla.
Esa golosina que se vende con el nombre de Beso de Moza. Acepto el chocolate y me voy caminando a casa. Son tan efímeros los pequeños placeres.

Pongo el beso en la boca y siento como si me hubiera puesto un chupón gigante, decido no romper su delgada envoltura de chocolate, solo lamerla, como si de verdad fuera un beso.
Me llena de sensualidad saborear ese bombón, comienzo a pensar en el origen de su nombre. Casi como besar unos labios de chocolate y una lengua dulce y pura. Eso debe significar lo de Beso de Moza.

Y sigo caminando calle abajo con el día nublado y no me da ganas de volver al departamento, recuerdo el otro en el que vivía de alquiler, en el último piso del edificio, con su azotea propia. Recuerdo esa otra vida que tenía, cuando aun era estudiante y yo también era una mo…

Cuando los angelitos se van

Siempre quise ser como ella, tener esos 10 cm. más de talla y esos ojos bonitos o su boca pequeña. Las fotografías en las que siempre sale fotogénica, su ropa, las cosas que ha vivido. Su familia, lo que ha logrado. Yo siempre quise ser como ella, pienso cuando la veo entrar sonriente a casa.

Ella está contenta, ya le quitaron un peso de encima dice. A mi me agria el desayuno saberlo. Preferiría no haberme enterado nunca, pensar que hace solo unas semanas levanté el teléfono y ella estaba llorando desconsolada
-“estoy embarazada- dijo- ayúdame”
Yo me quedé fría, me imaginé todas las consecuencias de eso en su vida. De hecho le volvería la depresión, incluso la reactivación de sus otros males sicosomáticos. Lo único que le pude decir es que se calmara que lo que tenia en el vientre era un angelito creciendo, que tenía que ser fuerte, etc. de cosas que ya ni recuerdo. Ella se calmó un poco, me dijo “esta bien “y luego cortó.
Ella no buscaba mi ayuda como consejera. Imposible que una cría…

Los Regalos

Yo he vivido corriendo por las escaleras en busca de regalos que no eran míos. Me he parado frente a vitrinas con cajas que no tenían mi nombre, llenos de listones rojos, de papeles brillantes, dentro de bolsas de papel llenas con popurrí de flores secas.

Yo he corrido tras obsequios que eran para otros y que por un breve momento he pensado eran para mi. Todos ellos, cada uno, cada fecha en la que había algo por regalar he creído que esos regalos llevaban mi nombre.

Y he visto canciones, poemas, dibujos. Fotos a color y blanco y negro; pinturas, desnudos y óleos; he visto todo eso que se regala cuando se ama pero nada era para mi, nada llevaba mi nombre.

He tenido que robarlos algunas veces y devolverlos de inmediato al comprender que eran para otra, para alguna otra, de las tantas que viven en la mente de los hombres.

De esas que navegan desnudas y evanescentes en las tardes soporosas; de esas que escriben veloces con la cabeza enmarañada ante pantallas luminosas; de esas mujeres que no …

Desde Cero

Yo solté las amarras y dejé ir a todas las naves hacia algún lado y las vi partir hasta que se fueron todas.

Luego partí yo, sin mucho equipaje, decidida a volver pronto. No importando lo que durara ese tiempo, ni el espacio entre los puntos suspensivos

Porque nadie se va para siempre, solo se deja la historia a la mitad para contarla mas tarde.

El océano me recibió azul y sin reproches en su abrazo de amante solitario, yo me abracé en la espalda de las miles de olas y me dejé ir.

Ya no a la deriva como antes, solo flotando sobre lo azul por el placer de hacerlo, en medio de un universo de algas saladas y peces sin nombre.

Con el viento sobre la cara y el sol brillando alto.
Yendo hacia ninguna parte, con los remos levantados y el cuerpo desnudo en proa.

Adormitada por la voz del océano, casi , casi feliz.

Sin amor, sin nada mas que yo y mis pensamientos ocultos secando por fin su tinta al sol.
El mensaje oculto en la botella es claro:

“Ya es momento de querernos.
Vamos a hacernos daño”

Aun …

Charlas de Viernes

Estaba pensando en los amigos que perdí, en aquellos que se fueron y a los que no volví a ver. Ya sabes, el clima me deja un poco melancólica caminando lentito y oyendo canciones que no me atrevo a mostrarte, pero acá estoy de pie y frente al cafecito de los viernes, para que salgamos a caminar mientras te cuento mis alucinaciones y oímos a Fito Páez con Oh Nena!...Creo que jamás te lo he dicho pero esa canción me levantó un día que estaba en el piso, desde allí quiero a esa canción y a quien me la hizo escuchar,
Desde ese día hice de todo por ser amiga de dicha persona ¿ que tontería no? Nos llevábamos tan mal que es casi un milagro que sigamos hablándonos, pero aun así su presencia es entrañable en mi memoria, no logro recordar las enviadas al infierno, ni sus tonterías que en algún momento me hicieron doler un tanto, solo pienso en él y puedo pensar en un amigo... y ya sabes yo no tengo los bolsillos llenos de amigos, pero algunos he hecho y son esos me quedo.

Creo que yo empiezo mis…

"EL DESTINO DE MAYA"

La mañana que Maya llegó al pueblo, sintió que le temblaban las piernas y que quería salir corriendo de vuelta a casa para ocultarse bajo las frazadas y ser ajena a esa realidad que tenia que cumplirse bajo sus dedos; pero el camino de retorno a casa, era ahora sinuoso y quedaba a sus espaldas como algo vetado para siempre. Ya no podía volver a casa nunca más y el sentir el pie del tiempo aplastando el corazón como un gran coloso, no fue una sensación nada grata, menos aún cuando cogió la maleta y echó a andar, entre los ojos curiosos de la gente que se abanicaba bajo la sombra de los árboles de aquel pueblo sin nombre.

Maya había soñado con ese lugar mucho antes, talvez toda la vida y, volver allí le provocaba la desazón de saberse la protagonista de una nueva pesadilla que una vez iniciada ya no se detendría hasta acabar con ella.

Toda su vida era una sensación de déja vu por cosas antes vividas y que la seguían atormentando ahora en la edad adulta. Maya solía sentirse una vícti…

Mientras pierdo el tiempo

Yo he estado oyendo a Alanis hoy
Y haciendo esas pequeñas cosas que se hacen los jueves
Terminando unos cuentos
Haciendo dibujitos

Oliendo la fruta en el mercado

Viviendo.

Yo estuve oyendo guitarras hoy,
Nada especial…nada del otro mundo

Creo que comencé a flotar un poco

Me di cuenta que hace tiempo
No escribo para mí

Que hace mucho no me quedo sola
Oliendo la fragancia
En el mismo cuello de la vida

Allí en ese lugar oculto
En que me quedaba siempre
Donde una sonrisa
Puede ser un hola o un adiós
Donde los besos son poesía gratuita
Cada verso se acomoda en mi piel
buscando su lugar en mi mundo
Hoy oía a Alanis nuevamente

Y soñaba con texturas de seda
Y aroma de duraznos

Con una caricia cálida

Soñaba conmigo misma
Disuelta en una canción
Para volver a estar sola
Y así sentirme bien

En sueños

Hoy soñé con él.

Fue tan raro, después de tanto tiempo lo volví a ver

Con la ropa que usaba la última vez
Con ese caminar tranquilo

Con los audífonos puestos, como siempre

Corrí a mi casa que quedaba cerca del malecón
Quería saber si iba detrás mío

Si era a mi a quien buscaba

Lo vi tocar mi puerta,
y pensé que por fin volvía

pero no le abrí


Y me oculté en el auto viejo de mis padres
En ese asiento trasero

Yo también quería verlo

Y él entró, se sentó a mi lado

Y se me quedó viendo sin decir nada

Entonces comprendí todo...

Yo ya no usaba audífonos

Hace mucho que no caminaba
acompasada por la música
Que da el recuerdo del amor

Él si

Entonces ya no esperé nada

Porque él sigue así
Con audífonos en los oídos

Caminando cerca al malecón
Sin oír el presente

Sin pensar en nadie
Que no sea un recuerdo

Hoy lo vi en sueños

Fue una pena,
Supe que se había ido para siempre

y que era momento de dejarlo ir.

Quien respira

Ahora estoy aquí, respirando. Es rara esta sensación. Todo sigue igual solo yo estoy diferente. El mundo sigue afuera moviéndose rápido, con flashes y ruidos y olores. Yo sigo aquí, respirando. Es extraño.

Me siento cautiva en mi cuerpo lánguido. Mis palabras son lentas, casi no suenan, mis pies pesados. Mis manos ¡ Ay ¡ Mis manos…Me veo las palmas, que destino tan solitario, líneas dispersas que no se unen en ninguna parte. Amo a mis manos, son diferentes e inútiles. Son obreras de mis pensamientos, cada dedo va sobre el teclado como ensayando una canción oculta, que nadie sabe descifrar.

Ahora estoy aquí, sin tiempo. La vida pasa a mi alrededor, veloz, no puedo detenerla. Solo estoy yo, como un par de ojos en medio de todo. Podría ser un árbol, una piedra, una flor... no importaría. Solo seria un poco mas de materia organizada viendo al tiempo pasar a una velocidad increíble, sin poder sorprenderme. Solo respirando.

Es extraña esta sensación terminada la crisis, me quedo a la deriva si…

Fuera del Círculo

Para mi fue siempre difícil trabajar en grupo, formar una sociedad, hacer un círculo. Hasta ahora huyo de eso, me asusta un poco, no me gusta formar argollas ni puedo trabajar con otras personas. Por eso me digo a mi misma antisocial, aunque mi familia opine lo contrario. Y es que prefiero trabajar a solas sin nadie que interrumpa mi pensamiento ni me haga ser partícipe de sus normas o códigos de grupo.

Mi padre decía que él tuvo la culpa, que debimos crecer en un barrio con gente “normal”, con otros niños para jugar, haciendo grupos de amigos y saliendo a la calle a hacer cosas de adolescentes. Mis hermanos lo lograron a medias, al fin y al cabo eran tres. Yo era la menor en casi 10 años y mi carácter esquivo pudo mas.

Recuerdo el temor en la clase de gimnasia. El pánico a esos juegos grupales de voley, fútbol y demás, que luego se extendería a los demás deportes. Hasta hace algunos años pensé que era a causa del físico, de que el hecho que me faltara oxígeno a la menor actividad físic…