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Mas allá de mí

Ya me siento mas tranquila, ya envié el currículo vitae por correo electrónico. De repente y comienzo a trabajar con las monjitas. Me siento mejor, con un poco de miedo, pero mejor.

- Pagan muy poco, doctora, apenas si le alcanzará para los pasajes- me dice la otra médico encargada.

A mi no me preocupa, aun no tengo familia que mantener, ni muchos gastos. Es decir, no tengo mucho, pero ellos en cambio no tienen nada.


Me interesa volver a trabajar con la gente, no por recordar los conocimientos, por ese placer de saber que recetar exactamente y saber que puedes reducir el daño de la enfermedad en la gente.

De sentir esa satisfacción que todo el conocimiento atiborrado en mi cabeza pueda dar frutos. Por esa sensación de ponerse el guardapolvo blanco y asumir el personaje del médico que está para salvar vidas, para reducir el daño. Para aplicar ese poder que da el conocimiento, sobre los que no lo tienen.

No. Yo no voy por eso.

Es solo que extraño el contacto con la gente. Es solo que quiero dejar de pensar en mí, porque a mi no me sucede gran cosa. No voy a morir por eso. Mis males, mis tristezas, son suntuarias, potencialmente solucionables. Los de ellos no.

Primero solucionemos los males del cuerpo y con una caricia los males de adentro.

Mis males no son gran cosa. Mejor los olvido. Los de ellos no. Es momento de mirar hacia fuera, dejar de investigarme por dentro. Momento de ayudar a otros, a los que están allá afuera.

Me da miedo ir a ese pueblo joven que no se bien ni donde queda. Lo admito, me da miedo ir hasta allí, pero creo que valdrá la pena. Siempre vale la pena olvidarse de uno mismo y empezar a hacer cosas por el resto.

- ¿a que te dedicas ahora?- me pregunta mi compañera de maestría.
- A escribir- respondo y de pronto, me siento tan frívola.

No ayudo a nadie cuando escribo, apenas si me libero un poco de mis pesares. Apenas si me entretengo un poco cuando leo a otros. Esa belleza, esos textos que me hacen flotar en cielos color vainilla, parecen tan frívolos entonces. Simplemente desaparecen. No debería decirlo. No debería decir que me dediqué a escribir por saciar una necesidad que me venía desde siempre y que me hace bien soltar lo que pienso en un papel en blanco. Que ese es mi juguete preferido. No debería decir que a veces solo quisiera sentarme a escribir.

No. No estoy aquí para eso.

Estoy aquí para hacer lo que sea posible por ayudar a la gente que si lo necesita y si sobra un poco de tiempo, pensar un poco en mí.

Eso solo si me sobra el tiempo.


¿Me ayudas a ver mas allá de mí ? ¿A condolerte un poco con los demás?

¿A dejar de lado la poesía?

¿Me ayudarías a ayudar?

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