Carta Martes

Y mientras sonreía,

me vino a la mente el olor a membrillo,

la ropa suave, el sabor del verano.

Quise irme de aquí, estar en otra parte, dormirme

pero esa ya no es una prioridad

mi vida se ha tornado un sueño y pataleo por despertar

la vida me sabe al amor que recuerdo, a todos esos amores

He de enjuagarme la boca, olvidarlo todo

poner sal a las heridas, colocarme unos zapatos viejos

salir sin preocuparme de lo que dirán los vecinos,

de lo que esperan de mi.

Me he cansado de ver la vida desde arriba, como si fuera una especie de sonda espacial,

viendome desde fuera, la mayor parte temiendo que pudiera pensar el resto,

alimentando la autocompasión, las excusas, el miedo.

Estiempo de volver a mi cuerpo, de ver la vida desde mis ojos,

de dejar de verme a mi misma siempre,

es hora de empezar a mirar al resto.

Y si eso tambien me jode...

Aun me quedan las mariposas.

Comentarios

junio dijo…
Si miras para acá verás una sonrisa cómplice.
Carlo dijo…
a veces nos olvidamos de uno mismo, hubo un tiempo en que viví para un posible yo y perdí mucho. hay q ser uno mismo en el tiempo q nos pertenece q es el actual.
bss y gracias por la visita, yo de seguro vuelvo aca.
Casa Juillet dijo…
Ese gato negro es igual a la Lula.
Todas las manchas son iguales.Es muy inteligente. Lastima que hace popo en cualquier lado.
Fuego Negro dijo…
siempre hay algo mas que lo evidente,como una resaca honesta que se esconde para perfumar su aire de mariposas si el suspiro no le alcanza para subir la cuesta

eso de andar naciendose todos los dias

salud y mas que suerte...sin alarma
Le Mosquito dijo…
Creo que es bueno, para empezar a cambiar, reconocerse desde fuera, para saber que casi todo está dentro. Aún y así, yo no paro de entrar y salir, pues no termino de aprender o, lo que aprendo, lo olvido con facilidad. No sé si esto es debido a que cuando uno empieza a conocerse y a querer cambiar, ya es tarde, y tiene la personalidad muy forjada. Tal vez ni siquiera sea una cuestión de personalidad forjada, sino de impronta, la puñetera impronta que no hay quien se la quite de encima; ni para bien, ni para mal. ¡Ay!.
rh dijo…
A veces la nostalgia tira de nosotros hacia lo correcto.
A veces la autocompasión, que aparece como una medicina necesaria, nos envenena como una droga y nos hace dependientes de una irrealidad que duele.
Creo que es mejor mirar más allá de los espejos.

Ha sido un placer visitarte y leerte, Laura.
Edem dijo…
Si... yo tambien he pasado por eso. Decir Basta!, y empezar a vivir. Con ese sentimiento de vivir la vida. Yo tambien he estado apartado. En parte por mi culpa, ya que no quise reconocerme, o pensé que era un bicho raro. Asi que me alegro que empieces a despegar las alas, Hija del Sol.
Un saludo de Edem
Carlox dijo…
coincidencias señorita martillo... estoy haciendo exactamente lo mismo y también me jode...

¡un abrazo!
Un viaje intenso por los sentido, me voy superestimulado por estas palabras, me has hecho ver, oler, escuchar y sentir.
Saludos incakolinos

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