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Mostrando las entradas de octubre, 2008

Coloquios del Mundo Interno

Hoy escribiré sobre mí.

Escribiré sobre mí, porque es domingo y necesito hacerlo. Porque hoy siento la casa, mi casa, más inestable que de costumbre. Porque tengo miedo y rabia. Por eso escribiré sobre mí.
Es la primera vez que escribo sin música, en realidad es la primera vez que estoy en casa sin música, algo aterrador para mí. Yo que me muevo por la vida con música, como se mueve el pez por una corriente submarina, navegando sin mirar a los costados; como se puede trasladar mi cardumen de pensamientos de un lugar a otro de esta ciudad gris o a cualquier otra ciudad a la que intente escaparme. Mi vida es la música; sin ella me siento, huérfana, paralizada por el pánico de oír mis propios pensamientos, mis propias palabras fluyendo de mi y desencajándolo todo. Todo lo que por pequeños momentos de eternidad a veces alcanza la armonía de lo indecible.

No necesito de audífonos o un walkman ( vaya palabrita vieja!)Para hacerlo. La música vive en mí. La gente cuando me ve, piensa que llev…

Cap 2. Marina Sánchez

Marina Sánchez creyó morir de vergüenza cuando el hombre a su lado se paró a abrir la ventana en la fría noche de Madrid a causa de esa marea viciada que acababa de emerger de dentro de ella.

Su olor submarino de pronto había inundado el ambiente de la pequeña habitación tornándolo pesado y asfixiante. Acababan de terminar el sexo y el hombre parado junto a la ventana encendió el cigarrillo que se inflamó como un cometa candente en la oscuridad de terciopelo y se fue deshaciendo en pequeñas fumarolas blancas.

- Ya deberías curarte eso, mujer, a lo mejor es algo serio- le dijo molesto.

Marina asintió con la cabeza, dócil y avergonzada. Era la primera vez en varios meses que volvían a hacerlo y apenas dado el orgasmo, todo ese olor penetrante de peces muertos volvía a aflorar de ella dejando su sexualidad libertina al descubierto.

No era una infección, pensó Marina. Si la infidelidad fuera una peste ya habría acabado con ella hace mucho. Incluso desde la primera vez hace tres años en qu…

8 Semanas sin SeXo

- El sexo siempre lo arruina todo- se dijo, mientras terminaba de masturbarse en el medio sueño.
Era la primera vez en 2 meses que lograba tener un orgasmo pensando en su cara y en lugar de sentir alivio, se dio cuenta que eso sólo significaba el principio del fin.

Habían sido dos meses maravillosos, qué duda cabe, esperando con ansia su llamada antes de acostarse o que se conectara al empezar el día. Las largas charlas alrededor del café humeante o las caminatas sin prisa hasta la puerta de su casa. Todo genial como siempre; pero claro había venido ese demonio del sexo a entrometerse entre ambos para arruinarlo todo.

Se subió las bragas tironeando por debajo de las frazadas aun tibias después del fantasmal orgasmo y recordó la primera salida juntos. Había sido genial esa sensación de no sentir nada. Ni ansiedad, ni algarabía, ni anhelo por un futuro, simplemente serenidad, por conocer a alguien que no buscara en ella nada.

Claro, las siguientes citas habían sido diferentes. Conversacione…

Princesa Kamikase

De esa nuestra última mañana juntos solo recordaría su mirada sosegada al verme despertar en medio de los analgésicos y los narcóticos de la noche anterior. Mi estómago destrozado, mi cuerpo lánguido, mis ojos a medio abrir; y allí a mi lado él. Cuidando mi sueño como tal vez lo habría hecho cientos de madrugadas antes.

De esa mañana juntos recuerdo el dolor de despertar y saber que seguía viva en este mundo feo, en donde no era nadie para nadie. Las persianas color vainilla, las flores secas en la habitación, el popurrit rociado en el piso, mezclado con colillas de cigarros, con zapatos de punta, con ropa interior. Esa era yo, una criatura kamikaze a punto del caos completo.
Pero él estaba allí, con su mirada de paternal abrigo, acariciando los cabellos que antes habían sido rojos y mucho antes azules y tal vez en algún pasado negros como la noche en que nos conocimos.
No merecía esa mirada suya, dulce, silente...compasiva. Me dolía su ternura, como a él seguramente le dolía cada aventu…

1. Olivia y el Hombre Pequeño

Olivia Sánchez se acercó a la persiana de color y la separó con sus dedos largos y huesudos. Afuera, la calle normalmente bulliciosa por el ruido de los autos y de las putas nocturnas, apenas si despertaba con destellos de luz azulina que llegaban hasta la cama revuelta.

La luz de la madrugada empezó a filtrarse en la pobre habitación, obligando a los ojos de Olivia a acostumbrarse a la reciente claridad. Sus ojos se habían vuelto grandes y saltados de tanto esforzar la vista buscando ver el detalle de las cosas. Sus párpados eran de un violeta casi transparente, que le daban el aspecto de siempre estar triste y cansada.
Durante años el Dr. Salinas le había recomendado gafas para su problema de visión, pero ella se negaba diciendo que si aun podía ver las cosas que le interesaba ver con sus ojos verdaderos, entonces era suficiente visión para ella.

El hombre que dormía a su lado se desperezó buscando a tientas el cuerpo tibio de Olivia Sánchez, que ahora desnudo y más transparente que nu…
Durante éstas últimas semanas, digamos que he gozado del acmé de mi parte creativa. Sin embargo, no he podido hacer nada al respecto dado que mi laptop convulsionó de tanto darle a la tecla y terminó de morir atacada por unos malditos virus con nombre griego. Así puestas las cosas, yo con mil ideas en la cabeza, mi laptop en cuidados intensivos y mis personajes arrastrando los pies fuera de casa esperando contarme sus historias, pido disculpas al altísimo señor Ego, por haber abusado estos días de quererme mucho, de todas las formas posibles.


No es que me sienta culpable, pero tal vez he abusado...De qué? De quién?
De los discos que casi se rayaron de tanto ser oídos, de la ropa interior que ya no usaba y ahora se amontona en encajes de colores cerca a mi cama. De las velas aromáticas en todas las esquinas de la casa, de los chocolates con almendra, del café negrísimo en las mañanas mas grises y de las galletas de avena y canela que se acumulan en migajas en los bolsillos de mis mandile…
No es que no quiera escribi r, es simplem ente que ya no ten go tiempo.

Esa es mi frase, mi excusa. Yo sé que si lo tengo, pero no para escribir. Últimamente poseo el tiempo del ser y el estar solo con la gente que quiero, es maravilloso.
Hoy me topé respondiendo que soy feliz. Lo soy? Tal vez. La serenidad de no anhelar ni añorar es el estado que mas se acerca a la felicidad.

Semanas difíciles no c abe duda. la vida me debe tantas horas de sueño, que ya he perdido la cuenta. Tengo desfase de horarios, de tiempos, de días. Hace dos días sacaba cuentas totalmente creída que estábamos en el 2006.

2006?!

Qué hice yo ese año? Creo que solo estar en introspección y ahorrarme un psquiatra y muchas caharlas aburridas. Viajé mucho y conocí personas interesantes, de esas que me atrapan, con historias escalofriantes. Esas pobres víctimas de si mismos. ël decía que yo tenía ese esp íritu masoca de juntarme siempre con gente triste. Debe ser mi complejo de sanadora. esa manía de seudo mesías que tenem…

Exquisita Miseria

Me encantó el amanecer de hoy, el cielo ocre, de ese color rojizo del medio amanecer en que aun la noche no se despega por completo del perfil de concreto y asfalto de mis días cotidianos.

Hoy amaneció bien, te verde en grandes cantidades y Amy Winehouse por primera vez sonando en mi habitación. Entonces lo supe. Supe que me extrañaba, a mi y a esos momentos de exquisita miseria en que la melancolía me invadía por completo haciéndome escribir y soñar enajenada.
Siempre escribí enamorada, pero no lo supe hasta esta mañana: Tal vez he vivido enamorada de mí toda mi vida, he ahí el punto débil de mis relaciones.

¿Quién podría quererme mas que yo? Disfrutar de mis canciones tristes, de mis pensamientos eróticos, suicidas, egocéntricos. ¿Quién mas que yo? Podría entender que me hace bien estar sola, porque me disfruto a mi misma, como nunca.

Hoy amanecí para leer un libro y me dormí sobre sus páginas repitiendo un te amo, que era para nadie excepto paa mi misma. He esperado el amor tantas vec…
Tal vez inscribirse en clases de bailes no sea tan buena idea...podría quitarme tiempo de leer, escribir, pensar en lo que quiero hacer con mi vida; salir con alguien del que pronto estaré ilusionada como uan tonta, me quitaría tiempo para ir al cine, para ir a tomar café o acomerme esos enrrollados de canela totalmente adictivos. Me quitaría tiempo para las exposiciones, para intentar arreglar la casa, para salir de compras y engreirme con alguna prenda primaveral. Podría quitarme el tiempo que ya conozco, tiempo rutinario de pequeñas sorpresas planeadas de antemano.

Ahora que lo pienso tal vez sea buena idea inicira algo de lo que estoy totalmente insegura hacer.
Tal vez pues.