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Durante éstas últimas semanas, digamos que he gozado del acmé de mi parte creativa. Sin embargo, no he podido hacer nada al respecto dado que mi laptop convulsionó de tanto darle a la tecla y terminó de morir atacada por unos malditos virus con nombre griego. Así puestas las cosas, yo con mil ideas en la cabeza, mi laptop en cuidados intensivos y mis personajes arrastrando los pies fuera de casa esperando contarme sus historias, pido disculpas al altísimo señor Ego, por haber abusado estos días de quererme mucho, de todas las formas posibles.


No es que me sienta culpable, pero tal vez he abusado...De qué? De quién?
De los discos que casi se rayaron de tanto ser oídos, de la ropa interior que ya no usaba y ahora se amontona en encajes de colores cerca a mi cama. De las velas aromáticas en todas las esquinas de la casa, de los chocolates con almendra, del café negrísimo en las mañanas mas grises y de las galletas de avena y canela que se acumulan en migajas en los bolsillos de mis mandiles.

He abusado de la gente que no quiere recibir cariño y a la que yo abrazo como si fuera la última vez juntos. De las flores de papel que he metido en las rendijas de mi desorden para dar un aspecto mas femenino a mi habitación que se cae a pedazos.

He abusado de mi cuerpo, de mi exhibicionismo mas caro al amanecer con las ventanas sin cortinas a beber café mientras contemplo una mañana que se colorea de a pocos.

He abusado del olor tenue de mis personas favoritas. De la suavidad de mis sábanas, de lo blando de mis almohadas, de mis pastillas para evadirme de esos dolores raros, incomprensibles, que me rebanan los sesos cuando pienso demasiado.

He abusado de los baños de agua caliente, de las cremas perfumadas. De los espejos, de las bronchas y los pinceles, en busca del maquillaje correcto, que eleve mi rostro de un simple boceto a algo que me agrade ver.

Abusé también de la cocina, de las salsas dulces, de la vainilla, de la fresa.

Abuso de mi ego, al creer q esto es importante para alguien que no sea yo. Supongo que mas que en el acmé, solo estoy en el nadir de mi parte creativa. terminó la semana, tengo mi laptop, pero ya nadie quiere darme historias que escribir.

(Hubo una fluctuación de mi fuerza en el último párrafo, vuelvo mañana)
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