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Mostrando las entradas de julio, 2008

Tijeras

De él no volví a saber nada en mucho tiempo, cuando preguntaba nadie recordaba quien era y en sus misivas, la dirección nunca apareció clara. Nunca me ocupé mucho por tratar de re encontrarlo, imaginaba que vivía detrás de cada ventana cerrada en invierno o a la sombra de cualquier porche en verano. Prefería imaginarlo sedentario y pensante en cualquier paisaje que mi memoria ya no detectara como mío, prefería verlo tangencial a mi realidad, a una distancia tan corta entre ambos que sería imposible volver a salvar.

Nos conocimos cuando yo ya era vieja en el arte de amar y rechazar, él apenas un niño que fisgoneaba bajo los vestidos que colgaban del cuarto de costura de mamá. Iba allí a hacer caricaturas con la tiza lila de marcar la ropa, mientras yo me probaba uno tras otro, ropajes que siempre me quedaron demasiado largos. Nos conocimos de casualidad y de la misma forma nos olvidamos.
Es mentira, tal vez yo lo olvidé demasiado pronto. El primer beso había sido un tropezón de dientes y…

Pablito, una inversión a futuro

Se preguntaba si había llegado el momento de detenerse y de ser feliz con lo que tenía. Vigiló la ventana un momento más y se tendió boca arriba bajo el techo avainillado de la habitación. Había pasado mucho tiempo entre el primer intento, la primera ilusión con algo, a medida que pasaban los años, el deseo se había apagado un poco y mes a mes se había tratado de convencer de que si las cosas no salían como las planeaba, eso no lo tiraría para abajo; sin embargo era cada vez más difícil. Es cierto, el deseo había perdido su brillo, la ilusión era una palabra que no combinaba con los colores de su ánimo, la esperanza ya ni sabía lo que significaba, pero cada vez que le tocaba perder, la sensación de náusea y el dolor del rechazo conservaban su sabor intacto sazonando cada hueso roto. Era casi imposible acostumbrarse al fracaso, mes a mes, una estación tras otra, el dolor de caer al piso volvía a dolerle como antes. Que delicioso hubiera sido entonces quedarse panza arriba contando las …