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Mostrando las entradas de septiembre 21, 2008
Ok, escribiré aquí, porque ya envié todos los mails pendientes y porque no puedo concentrarme en el libro que estoy estuiando y porque éste ya se volvió un blog enteramente personal.

No sabía que eso pasaría cuando comencé a ejercitar mis deditos en pos de una nueva historia, pero bueno...que mas da? Lo único beno/malo, es que como ya no viene tanta gente solo pasan a obsrvar algunos tíos viejos conocidos de mi otrora época de blogger.


Caray...no sé de que escribir, sería mas fácil hablar con alguien, pero si salgo no terminaré el libro y ese capítulo es bastante aburrido, mas que para médicos parece para ingenieros.
El otro día que renegaba d emi poco tiempo libre para hacer vid social unod e mis compañeros me dijo que le ponga visión positiva, que debería sentirme como parte de ua élite porque pocos llegan a ser médicos y poquísimos hacen la especialidad que yo elegí y poquísimas mujeres terminan la especialidad que yo a duras penas llevo...O sea, deb sentirme feliz por pertenecer a un…

Ascención a Machu Picchu

Imagen
Para fotografiar esto...
Esta necia (yo pues, quien mas)
Tuvo que subir hasta ahí a esperar a que amaneciera...


Se llama la casa del vigía y helarse el trasero con un montón de desconocidos en espera de un milagro ( que escampara ) fue una experiencia maravillosa.

Y claro que esa tarde que me quedé sola empecé a quererme: No llamá a nadie en busca de apoyo o consejo, seguía pensando en él, era obvio, un último beso que quemaba los restos de las bocas vanas que pasaron por mi lengua.

Y claro, llegó la noche y pensé como era habitual en mí, que tal vez era mejor no volver a verlo, siempre me habían gustado las historias truncas derramando alguna belleza, llegar al final de ellas, siempre creba pánico...y yo ya estaba cansada de sentir miedo. Esa noche me fui, como me voy siempre jurando no mirar atrás, pero como cada mañana volví tras mis pasos en busca de un beso fantasma.
Esa mañana salió sol en la ciudad mas triste del mundo, la gente se desperezó de su largo disfraz taciturno, hicieron muecas extrañas, caminaron ligero y en un santiamén se prepararon para recibir una estación entera de sol y brotes en los árboles. Allá afuera alguien reía diabólicamente de nosotros, era tan fácil hacernos felices bstaba un rayito de sol en el cielo, para volvernos crédulos.

Microhistorias

Y claro, la tarde que regresé a casa, mi cama estaba revuelta como siempre y en la ciudad soplaba ese viento infernal que hacía volar por el aire a las gallinas y la ropa interior colorida.
Pensé que acaso fuera una buena seña haber vuelto en un día de caos, como en el inicio del universo, al abrirse la matriz de tiempo para crear una manada de gente solitaria adoradores de fuego.
Durante el inicio de la primavera de aquel 2008 aciago, lo único realmente milagroso fue ver florecer en mi pecho un poco de esperanza.







(Estoy oyendo Qué hace una chica como tu en un sitio como éste?)
no tengo sueño...

asi que para provocar algo de adormecimiento empezaré con el viejo truco de "qué es lo que deseo?" (como soy tan mujer= consumista/indecisa/caprichosa/ocurrente, esta labor me quitará varios minutos de vida y de tanto pensar caeré muerta de sueño) A ver...

qué deseo?

- Un frapuccino...y no estar enferma
-irme de esta ciudad horrible y tomarme unos 6 meses sabáticos en algun lugar con mucho sol y gente alegre
-tener algún amigo fanático de Calamaro, para no sentirme tan freak en el concierto de Calamaro
-tener algun amigo con dinero para botar y que me invite a la presentación de Bajofondo en Lima
-un helado de lúcuma al despertar mañana
-una carta de Rafa
-tener "El mundo" aquí mismo y autografiado por J.Millás
-un cd de Iron maiden, porque no tengo en claro que tocaban
-tener mas imagincación porq no se me ocurre q mas desear...

(se escuchan grillos literalmente)

desearía...que fuero de nuevo un jueves en alguna playa del mundo y hallarmelo en la playa como s…

III. Con la maletica

Ha escampado el cielo- me dijo él, esa mañana. Y yo me di cuenta que jamás en mi vida había oído una frase como esa.

De Bogotá solo conocí el aeropuerto, un bar y un hotel demasiado alto. Se supone que decidiría acompañarlo en el camino de conocerlo, odiarlo, amarlo. Y vaya que decidí. Acostada sobre su pecho, en una tina redonda acababa de decidir, que seguiría mi camino con él adonde fuera.

Entonces, partimos a Cartagena. Yo, aunque había perdido un poco el miedo, no dejaba de pensar que “si algo sucediera” ya no tendría dinero con qué volver a casa. El adelanto en el trabajo solo había alcanzado para comprar el boleto de avión ida y vuelta a Bogotá y aunque visitar la playa estaba en los planes, nunca me pareció demasiado cierto, que yo pudiera conocer el Caribe. Él, había planeado esas vacaciones en demasiado detalle y a mí, me asustaba la idea de seguir tomando aviones a quien sabe dónde.

Nuestra primera mañana juntos, caminamos de la mano por un aeropuerto atiborrado de gente, yo c…