Ir al contenido principal
¿Qué haces cuando los personajes se esconden y no pueden salir a escena? ¿cuándo no hay nadie que susurre una historia a tu oído? Supongo que en ese momento una se queda a solas y escribe de si misma.

Es cierto, he estado triste, algunas cosas han salido mal. Aplazar historias, aplazar viajes, dilatar esperas. Lo de siempre.

Y mi amigo el teclado esperando por mi, mientras yo espero cartas que no llegarán. Invitaciones a ninguna parte, charlas inocuas acerca de centauros y seres varios. Conversaciones con seres irreales.

No puedo escribir mi carta, hasta que reciba respuesta primero, que joda, esperar...esperar y confiar, ¿qué más me queda? a veces solo se necesita un buen interlocutor para seguir hablando y elucubrando y creando... pero en los intermedios entre una frase y otra, solo queda seguir esperando.

Hubieron dos cosas deplorables en esta semana. Que en el hospital me nieguen agua para tomar una pastilla (¿qué diablos les pasa a las reposteras, tan mal andamos?) y que hoy me hayan negado mi café de la felicidad, porque ya era demasiado tarde y la máquina no funcionaba...

Me acuesto con un helado delicioso de 3 bolas de colores puesto junto a mi cama y sonrío... Click!Una imagen de final feliz para una semana fatigante. Me tomo una foto así y se la mando por correo a mi madre. Mientras, por dentro voy pensando que detesto el helado cuando me obligan a tomarlo porque no hay café disponible...mientras, voy pensando que en apariencia una luce feliz y perfecta, pero la verdad es que solo ha tomado de la vida la segunda opción en todo.

Lo sé, deprimente. Es sábado a la noche y tengo migraña. C´est tout.
Publicar un comentario

Entradas más populares de este blog

"El VIAJE"

Muriel subió al bus con la ropa suelta para viaje, con la almohada pequeña para apoyar el cuello el resto de la noche y con el antifaz oscuro, por si encendían las luces del pasillo durante su sueño. Sería un viaje largo y cansado, aunque no era el primero de ese largo año viajando por el país; si tuviera dinero, me ahorraría 15 horas de viaje con un boleto de avión- pensaba ella con su pesimismo habitual.

Subió última al bus y todos se la quedaron viendo, por su indumentaria rara de polera suelta y pantalones de pijama, la almohada, la botella de agua mineral y el bolso que se desparramó con discos y hojas sueltas por el pasillo, al subir. La terramoza vestida con minifalda y pañuelo al pecho, la ayudó a comodarse en su asiento al lado de un tipo obeso de labios pequeños. La reprendió con una fría amabilidad por su retraso en subir.

El hombre del asiento vecino apenas si la saludó cuando ella se sentó a su lado, entretenido como estaba mirando por la ventana a la gente que se despedía …

Amante Ideal

"Alguien que conozca todas tus mierdas y no te joda por eso. O mas bien que te joda, pero que te joda bien" Esa es la definición que él me da cuando le pregunto quien sería su amante ideal. Me río entonces, como no lo hacia hace días. Es refrescante poder discutir sobre sexo en voz alta. Llevo un par de semanas pensando que le he perdido la curiosidad a enfrentar  tener nuevas relaciones, cada vez que llego al asunto doy un largo rodeo y cambio de tema.

Tengo que reconocer que la vida se pone mejor cada día, tan mejor que espero con ansia que me despidan del trabajo para poder invertir todos mis ahorros en un viaje que dure un par de años por territorios desconocidos.
Luego pienso en la salud de mis padres y me deprime la idea de que no podría irme sabiendo que aun me necesitan.  Que no sabrían a quien llamar si algo malo sucede. A cierta edad si no haz hecho todo lo que se te vino en gana te terminan atando el amor por  los hijos o los padres  eternamente a casa; ante cualq…

Poniendo el Pecho

Lo peor que me pasó llegada la pubertad no fue la menstruación, fue tener que usar sostén. Eso acabó con la libertad de mi cuerpo, fue el primer símbolo de que yo era una mujercita que debía ocultar su crecimiento.
Las demás niñas hablaban de que usaban "formador" y yo no entendía la palabra, que la relacionaba con algún aparato de ortodoncia. Creía que a mi jamás me pasaría eso; pero un día mis pechos empezaron a crecer y dos botones asomaron tímidos bajo la blusa escolar, sin que yo pudiera hacer nada al respecto. Quise usar camisetas, frotarlos para que los pezones no estuvieran puntiagudos, pero nada daba resultado; del tamaño de dos chapas de coca cola, mis pechos empujaban por ver la luz. Yo me mantuve terca en no usar nada debajo de la blusa, pero los muy canallas seguían creciendo. Lo peor de todo: Dolían.

Si, recuerdo ese roce doloroso contra la camiseta escolar y mojarme con agua fría en las noches, para que dejaran de doler por el roce contra la ropa. Finalmente ten…