Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando las entradas de septiembre, 2011

"Cecile"

¿Alguna vez has visto un muerto?- me dijo y allí empezaría todo.


Muchos-repliqué sin ganas, dándole la espalda en la cama revuelta. ¿Cuántos?- insistió el, con ojos de niño grande.Ya perdí la cuenta-le dije sin ganas y fingí dormir, con un sueño pesado que pronto me alejó de él en medio de otros sueños más recientes y aprehensivos. La verdad no había visto muchos muertos, o más bien no habían muerto por mi mano, pero los había acompañado en el sendero lúgubre de las despedidas, mientras Cecile con el pelo castaño cayéndole lacio por la frente, transpiraba y se aplicaba inútilmente a la tarea de revivirlos.

A mí me gustaba mirar y estar presente cuando sucedía, porque siempre era un milagro la sutileza con la que llegaba la muerte al rostro de las personas. Mientras Cecile se alejaba frotándose los brazos por el esfuerzo de reanimarlos, frustrada en su tarea, con el mandil salpicado de sangre y saliva ajena, yo acudía a ellos para abrirles los ojos y verlos con las pupilas repentinamente …

La Palabra

Yo me escudo en las palabras y en las frases porque conozco de ellas, voy armando así estratagemas de defensa o de ataque. No tengo otra arma que esa Mi palabra. Sin embargo, suelen caer todas mis líneas de defensa ante la poderosa fuerza de una imagen. Una imagen que borra de plano miles de palabras mías, como débiles e ingenuos soldados.


El amor se vuelve así una guerra constante, en donde perder no es excusa para no seguir peleando. Una a una las batallas se van sucediendo y en el terreno polvoriento de las despedidas van cayendo muertos los otrora dulces sentimientos. Pertinaz y sin sentido como cualquier heroína, mi palabra se enciende buscando razones, suplicando a veces con bandera blanca segundas oportunidades a conflictos de antemano perdidos. Mi palabra se arrodilla, se ausenta del todo.

Mi palabra muere, muchas, muchas veces. Es incinerada, abusada, golpeada. Cada una de mis cartas de amor, cada una de mis despedidas. La palabra es mancillada, escupida y violada sin piedad …