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Mostrando las entradas de noviembre 15, 2009

In Color

Se va coloreando la tarde de esos matices diversos, a veces quisiera contarle como me siento en días como éstos, pero ni yo lo entiendo. Si lo entendiera no haría filosofía de mis caminatas por el hospital ni de mis escasos momentos sola sin reir, sin hablar ni dar explicaciones.

La tarde cae. Hoy vi fotos de mis viejos, de un lugar que será para siempre mi casa y adonde nunca hay tiempo para regresar definitivamente. Mi casa es un andén ahora en donde me detengo para tomar trenes sin destino fijo.

Quisiera contarle, decirle muchas de estas cosas, pero me agradan mas los silencios y evitarle así, mi larga perorata, mis dudas, mis complejos y que no se de cuenta entonces de lo complicada que puedo ser, de lo aburrida y sensible.

Me agrada recorrer el camino en silencio porque voy viendo como la ciudad serpentea a nuestro paso mientras nos vamos perdiendo por calles sin nombre conocido.

Entonces me dejo llevar por su silencio, pues es más cómodo sentir su mano en mi mano que decir algo neci…

Ni light ni divertida.

Todo empezó cuando comencé a buscar esas fotos. Debían estar en algún lado de los cientos de correo que pensé nunca más volvería a revisar. No imaginé lo que vendría luego. Montones de cartas de gente que nunca llegué a conocer, de los amigos que perdí o de los enamorados que jamás tuve. Cientos de líneas, unas mas divertidas que otros. Correos de pocas líneas o testamentos completos, palabras de gente que nunca volveré a ver. Gente que en realidad no vi nunca.

Me he parado de pronto en el abismo de mi pasado y me he visto responder con violencia a los halagos mas sutiles, defenderme, huir, hacer daño. Cualquiera hubiera dicho que era solo un cachorro asustado tratando de mantenerse a salvo. Qué pavor el volver a verme y volver a sentir a través de esas cartas un cariño y admiración que ya no siento.

Será que eran los meses de la fragilidad extrema, de caminar por primera vez al filo de la soledad, que tanta gente busco ayudarme. Pequeños mensajes que me levantaban el día, que me permit…

Aquellas huevadas

No es una sorpresa que los años fabriquen corazas en nosotros, pieles duras difíciles de sobrepasar. A diario escucho historias similares. Historias de gente que no se da, o de aquellas que se entregan demasiado. Historias truncas, de esas de las que nadie hace comedias románticas.

Estaba pensando en eso hoy. Traté de leer al respecto y me topé con esas mazamorradas que abundan por aquí, cosas dulces pesadas, difíciles de leer. Yo tengo poco tiempo, demasiada ansiedad y soy irritable en general. Me espanta que la gente no diga lo que quiere cuando lo quiere, que me den vueltas con mil historias para hacerme comprender cosas básicas. Me molesta incluso leerme.

El amor como sentimiento es sobrevalorado. Qué de especial tiene escuchar o guardarse un Te quiero? Acaso en realidad es esa frase non plus ultra que coronará todas nuestras expectativas? Un preámbulo al ansiado Te amo. La antesala de todos los miedos que vendrán después: Si realmente me ama, si lo dijo en serio, si que es loq ue r…