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Mostrando las entradas de junio, 2009

En el Porche

Perdona si hoy me permito hablar sin cadencia, sin ese olor a mí que dices que existe en cada escrito. Perdona, si hoy entraste al internet y al no verme conectada viniste aquí esperando hallar una señal de mis estados de ánimo, de mi tristeza congénita, de mis mohines de niña mala. Si en una de mis líneas te menciono acaso.

Hoy no, porque termina Junio y tenía muchas ganas por escribir, sentimientos que flotan de mí, sensaciones y elucubraciones sobre la forma melancólica en que terminan las ilusiones. A lo mejor ya sabías que pasaría, pasa siempre, mejor ahora que luego...Ya se sabe, mejor ni mencionarlo.

Hoy me levanté temprano - si te apetece saberlo- estoy varios días con un problema de gastritis que de crónico pasa agudo y de agudo a un dolor asesino, que me hace permanecer insomne con ese dolor que no calma con nada que no sean alimentos blandos que mendigo en mi frigider a las 3 de la mañana, esperando dormir luego.

Hoy cogería el libro que empecé a leer hace 3 noches. Hoy dormir…

La Cerebrito que Hablaba Huevadas.

Estoy haciendo pucheros, mientras me siento la persona mas disfuncional del mundo.

No sé de dónde salen esas cosas que hablo. No sé por qué sigo siendo como una niña Lorena que habla hinchando los cachetes de cosas que leí en algún libro raro, sintiendo aún hoy, como entonces que la gente me mira raro, que la gente murmura para adentro: Por qué dice esas cosas?

Esas cosas que digo, cuando me siento nerviosa y disparo historias que me hacen sentir como una máquina de anécdotas que no son mías. Como si un tropel de libros afloraran sus pasajes mas raros en mi boca que se seca, que pierde turgencia al sentir los nervios de no saber que rayos estoy diciendo.
*

Debería aprender que una no se puede fijar en hombres que te hagan sentir tonta, necia, una sabelotodo que habla huevadas a solas.

Debería aprender a no sentirme patética si hablo de Juan Valdez y de los catadores de café o sobre la variedad esa que se hace del excremento de las aves...Aunque en este punto de mi conferencia sobre el ca…

Salud por mi!

Bebo vino mientras tarareo en un mal inglés Sweet Child of mine en la versión slow, con volumen máximo a las 10 de la noche, para que me odien mas los vecinos.

Bebo vino que no es mío, que quedó en la cocina por error y me dan ganas de hacer muchas cosas malas, incluídas fumar y hacerlo mal como fumamos las mujeres de mi especie, por estilo jamás por confort.

Y mientras bebo, escribo, me relajo, dejo que mis músculos se suelten y dejo de pensar que hoy me sentí mal, que me sentía gorda, estúpida, ilusionada de una nada, a punto de llorar por ver de lejos a un paciente que se nos muere, que se nos igue muriendo.

Y mando a la porra todo, mis laberintos de amores, mis disquisiciones sobre la vida, la soledad y los treinta y canto...Canto como loca, canciones que recolecté alguna vez en un usb que ahora parece un vibrador, asi de grande y brillante.

Canto canciones de décadas que nadie mas recuerda, de gente que jamás ganó un disco de oro, pero que hace letras de esas que se te clavan adentro…

Conquistando

Me hablabas de un mundo violento, triste, rápido...de inmediato imaginé un mundo azulino, húmedo, como en el que queda en el primer trazo de una acuarela, de pronto me imaginé zambullida allí en un cuadro de dos dimensiones fingiendo ser el retrato de lo que el artista espera que yo sea. La creación de alguien más que me pinta como espera que yo sea, que me pone en papel, como imagina que yo he sido.

Un retrato azul, eso imagino.

La vida se desprende a pétalos violetas de esta enorme duda entre el ser y el no ser. Parece que caminara y mis ideas me fueran abandonando como páginas al viento. Más rápido escapo y a mas velocidad salen de mi pensamientos, recuerdos, añoranzas. Me despido de todo lo que he sido y me dejo impactar por el perfume de la vida en mis cabellos y mejillas.

Ojalá siempre fuera así, todo una ilusión, nunca una certeza. Poderme dormir así con la esperanza tonta de que también piensan en mí, que también sueñan conmigo. Y me acaricia el narcisismo de creerme única especi…

El Comegente Parte 2

En el monte parece que fuera la tierra la que pariera al sol, decía Offi. Hasta ese día no me había dado cuenta lo cierto que era. De pronto al abrir los ojos, los rayos débiles del día que empezaba comenzaron a aflorar en el perfil de la tierra, como si de sus entrañas se levantara un sol demasiado perezoso.

El alemán seguía durmiendo, habíamos pasado la noche en la estación fronteriza y mientras Offi y yo intercambiábamos anécdotas del trabajo, él se había lanzado a fumar de esa forma compulsiva y llena de nervios en que lo hacía siempre. Sus fumarolas se elevaban en la noche, en medio de ese silencio incómodo salpicado de gruñidos que tenía él.

Nuestro viaje se había alargado un poco, salir del país a los puestos fronterizos había sido una tarea algo difícil llevando a tremendo desteñido patilargo a nuestro lado. A cada rato nos preguntaban a dónde íbamos y por qué íbamos. La explicación de la entrevista al Comegente no era una historia que quisiéramos repetir siempre, así que inv…

Me siento a ver los aviones pasar

No voy hablar del amor ni de los eventos cataclísmicos que por el suceden. Por mi salud mental ya no debería hablar de nada y solo quedarme aquí a ver los aviones pasar,

al pie de mi ventana como esperando pintarse algún cuadro inédito de la historia humana,

de mi propia historia.



Me voy rompiendo como si de papel mojado se tratara, de a poquitos, sin que los demás hagan mucho esfuerzo. Rompìéndome y dando paso a una forma decolada de dolor e ira. La personificación de la frustración en un solo rostro.

Una Olivia Sánchez mejorada.



Mi vida corre a ciclos, huyendo de las relaciones asfixiantes, de todo aquello que me prometa confort a cambio de ser eternamente la chica frágil que solicita ayuda.



Llego a la casa del terror, con odio a mi misma por seguir viviendo allí y no poder iniciar una relación normal nunca.

Cómo explicaría a alguien que aun vivo en la casa de mi ex, que llega allí los fines de semana, que llama casi a diario, que siento por él alguna suerte de respeto y culpa.



A mujeres co…
El problema de ver peliculas por cable son los cortes comerciales, dejan demasiado tiempo para no hacer nada. Por eso me conecto y una que otra vez hallo a alguien aburrido diciendo cosas aburridas por ahí.

Extraño intercalar peliculas con sexo. No, mejor extraño al sexo. Es malo que una mujer lo diga?

Ya nada es extraño.

Es extraño que yo lo diga. La no blogger lo diga, en el mundo real? Si bastante.

Imaginate una charla en la que inicies diciendo, Oye extraño hacerlo.

Suena mal. Aquí suena mal. Debe haber un lugar que no. De hecho hay varios lugares en que no.

Extraño estar en otros lugares.

Aquí empezó mi película debo hacer una pausa. EL GURU DEL SEXO es un buen inicio para mi domingo.

Sábado de Mierda

Justo hoy cuando amanecí pensando en la continuaciónd e mi cuento, que por fin se me había ocurrido algo, que ojala tuviera una compu cerca...todo se viene abajo.

Sábado de mierda eso es lo que es. No sé como pude pensar que hoy sería un buen sábado que saldría temprano que tendría un remedo de cita.

Cita con quién? No debería pensar en citas, no debería pensar en nada. Mejor me hago lesbiana...Grrrrrrrrr...asi de mal van las cosas.

Yo necesitaría un marido que me compre el pan y la carne, que me diga tonteras mismo Homero Simpson pero me abrace bastante. Yo necesitaria olvidarme, olvidarme d eloq ue pasa en el hospital, de que se me muere un paciente de 20 años hace 3 días y no tengo nada para hacer, porque ya hicimos todo.

Una mierda pues. Porque me quedo 12 horas continuas y siento que no es suficiente, que en realidad no he hecho nada mas que escribir y hacer cositas y pensar, pero que mis pensamientos no dan resultado, que hay alguien mas obstruyendo el flujo de la vida. Un Dios, un …

Para Edem

Yo no merecía que me quisieran de la forma que lo hizo Enrique. Para empezar no merecía que haya creado una fantasía de mí y en base a ella quererme de esa forma que lo hacía él, con sentimientos de niño bueno, que caían como espículas de alguna materia desconocido sobre mi corazón descascarado de cualquier capa de ingenuidad o credulidad en las personas.

De dónde sacaba él esa fe en mi? Probablemente de esa mismo rincón de fe de donde sacaba el cariño para su madre, sus amigos y sus perros. Su existencia para mí era algo tan lejano y a la vez indudable, como la prsencia de un astro que por mas que llegue la noche, sabes que permanecerá allí aldía siguiente.

No sé si debí decírselo más, o tan sólo alguna vez decírselo. Hablarle no sólo las veces que yo lo necesitaba porque tenía conflictos con mis personas conocidas, o también todas las veces que él probablemente me necesitó y yo dejé sin contestar las cartas.

Tal vez era mucha dulzura, tal vez que en algún punto del espectro de sentimie…