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Mostrando las entradas de junio 18, 2006

Amaneceres

Hoy amanecí y era tarde. Bajo las frazadas aun se olía esa fragancia a lo ajeno, al deleite de un sueño que se escapa en las puntas de los dedos y pasea frente a la nariz victorioso, como la raíz de un recuerdo. Ese olor a pintura fresca y a dedos de pincel. Ese aroma a nosotros.

Hoy amanecí y con los ojos cerrados busque el yogurt blanco de chirimoya y lo deje pasar helado por la garganta, antes de volver a la cama. No quería dejar de soñar. No quería vestirme e ir a la mesa a tomar el café a solas. Prefería quedarme así, soñando contigo. Bajo la sábana, había constelaciones dando vueltas, mariposas de color y de alas suaves, pétalos de flores azules y esencia de coco y canela.

Yo no quise despertar, me resultó demasiado placentero quedarme bajo las sábanas pensando y tejiendo sueños. Ignorando los rayos de luz de la ventana. Me siento cómoda en mi capullo de cobertores y almohaditas pequeñas. Yo no quiero despertar.

Por que cuando sueño lo hago contigo, con ese rostro que voy creando …

Charlas de Viernes

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Me alegro que ya sea viernes, tenia muchas ganas de tomarme el café contigo. De hablar un poco, ya sabes. Volví al departamento y me llene de una ansiedad tremenda al ver el espacio vacío y recordar esos meses solo yo y mi mente. Pensé que no volvería, pero ya ves. Incluso la casa de mis padres me ha resultado incomoda, viviendo como vivo. Allí me la paso escribiendo y tomando el sol, pero ya era tiempo que volviera aquí. Es extraño, antes me sentía cómoda con mi soledad, ahora solo me aterra todo este tiempo perdido, este tiempo que no se comparte, un tiempo absurdo en donde no hago mas que escribir y oír música. Una de las ventajas de haber vuelto es que puedo oír la música que quiero a todo volumen y sin nadie chillando. Y puedo bailar, no sabes cuanta falta me hacia poder bailar sin ropa. Claro, aquí hace frío. Pero necesitaba soltar un poco el cuerpo. La ropa vuelve hurañas a las personas, las vuelve silentes, tristes.

Detesto no disponer de una bañera en este departamento, además…

"El VIAJE"

Muriel subió al bus con la ropa suelta para viaje, con la almohada pequeña para apoyar el cuello el resto de la noche y con el antifaz oscuro, por si encendían las luces del pasillo durante su sueño. Sería un viaje largo y cansado, aunque no era el primero de ese largo año viajando por el país; si tuviera dinero, me ahorraría 15 horas de viaje con un boleto de avión- pensaba ella con su pesimismo habitual.

Subió última al bus y todos se la quedaron viendo, por su indumentaria rara de polera suelta y pantalones de pijama, la almohada, la botella de agua mineral y el bolso que se desparramó con discos y hojas sueltas por el pasillo, al subir. La terramoza vestida con minifalda y pañuelo al pecho, la ayudó a comodarse en su asiento al lado de un tipo obeso de labios pequeños. La reprendió con una fría amabilidad por su retraso en subir.

El hombre del asiento vecino apenas si la saludó cuando ella se sentó a su lado, entretenido como estaba mirando por la ventana a la gente que se despedía …

Lecturas de martes

Yo he vuelto a las viejas lecturas, a quedarme en la cama tapada por el cobertor azul, viendo atardecer en nubarrones grises por la cortina entreabierta, avanzando hoja a hoja por libros maravillosos, rodeada por paisajes de una Europa distante, de un Japón de post guerra, de un Marruecos agitado; soñando igual que cuando era mas chica, porque solo en un libro me permito soñar olvidándome de mi cuerpo, de mis ojos y mis manos frías. Solo dentro de un libro dejo de ser yo y desparece la gente, toda la gente que ya no está, que ya ha dejado de estar, entonces entierro mis fantasmas y avanzo sin miedo.

Y me vuelvo a encontrar en algunos pasajes al inicio de las “Travesuras de la Niña mala”, en esos pasajes ocultos de “Rosario Tijeras” y me comienzo a preguntar porque me identifico solo con las mujeres que se acuestan con todos y que parecen no amar a nadie, solo siguen avanzando de vez en cuando con un cartelito en el pecho que diga “puta”; pero no es por el sexo que lo hacen como se pod…

Lunes a Solas

Esta tarde me he quedado a solas. Y he vuelto a mi placer de escribir así, sin saber nada de nada, a veces quisiera dejarlo, quisiera dejar de escribir, colocar un CHAO y no reaparecer nunca más; pero no puedo, parece que las historias no se acabarán, que cada día se fuera haciendo una nueva y yo necesitara contarlas todas, sacarlas de mí, escribirlas y así, de esta forma tonta, pensar que el día que me vaya no me habré ido del todo, que mis recuerdos se han quedado en otros ojos, en otras mentes y en otros labios, como una extraña forma de trascender, como tener un hijo o plantar un árbol, como dejar algo de mi, oculto en el espacio, un magma incandescente que desea ser descubierto.

Recuerdo cuando él me decía que yo era como un libro abierto que jamás se cansaba de leer, siempre con algo interesante para decirle, que podía leerme toda la vida y sentirse igual de complacido conmigo. Y yo sonreía feliz, sin nubes en los ojos.
Debí haberme dado cuenta que él dejaba sus libros interesan…

Acantilados

Cuando era niña, mi padre nos llevaba a pasear a playas lejanas. Recuerdo pasar mis veranos en playas sin gente, alejados del ruido, para oír solamente el mar si nos quedábamos a dormir la siesta. Pero recuerdo también los paseos a esas costas reservas de aves guaneras, y caminar por la orilla de los acantilados viendo la costa blanca llena de sal.
Yo era pequeña y caminaba de la mano de mi mamá, mientras mis hermanos saltaban entre las rocas agrietadas detrás de mi padre. Yo temía a las alturas, al vacío, a los barrancos. Mi madre temía al mar.

Y la voz del océano golpeaba la costa rocosa adentrándose a sus túneles ocultos, llenos de tesoros escondidos por piratas que nadie logró jamás ver. Golpeaba el murallón de rocas bajo nuestro, y el agua era empujada desde los laberintos submarinos hasta la superficie, pulverizada en chorros de blancura salada. En cientos de gotas de una lluvia violenta que interrumpía nuestro paso, en estelas de agua fría que no llegaba a herir los poros. “Como …