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Amaneceres

Hoy amanecí y era tarde. Bajo las frazadas aun se olía esa fragancia a lo ajeno, al deleite de un sueño que se escapa en las puntas de los dedos y pasea frente a la nariz victorioso, como la raíz de un recuerdo. Ese olor a pintura fresca y a dedos de pincel. Ese aroma a nosotros.

Hoy amanecí y con los ojos cerrados busque el yogurt blanco de chirimoya y lo deje pasar helado por la garganta, antes de volver a la cama. No quería dejar de soñar. No quería vestirme e ir a la mesa a tomar el café a solas. Prefería quedarme así, soñando contigo. Bajo la sábana, había constelaciones dando vueltas, mariposas de color y de alas suaves, pétalos de flores azules y esencia de coco y canela.

Yo no quise despertar, me resultó demasiado placentero quedarme bajo las sábanas pensando y tejiendo sueños. Ignorando los rayos de luz de la ventana. Me siento cómoda en mi capullo de cobertores y almohaditas pequeñas. Yo no quiero despertar.

Por que cuando sueño lo hago contigo, con ese rostro que voy creando poco a poco, con unas manos que voy moldeando a mi cuerpo y con esa boca suave que aun no pruebo. Yo tejo sueños entre las sábanas y me abandono feliz a esa idea de poseer y ser poseída, de hacer mimos con los ojos cerrados y oír una canción sin letra, de música que acaricia y pervierte. Yo me quedo dormida para soñar contigo.

Yo me quedo soñando, para así vivir un poco contigo.
Y así, ya no importa mas nada, porque mientras voy creando tu rostro y tu piel en mi memoria, siento que te haces real y yo me vuelvo sueño; entonces navegamos juntos en un mar sin olas, a un destino que ambos desconocemos.
La gente dice que esto es amor, no, imposible. Esto es un sueño, por eso me da pereza y dolor el despertar. Por eso hoy amanecí y ya era tarde, pero tu fragancia quedaba bajo mío y tu boca en mi memoria, como si existieras.

Que tontería, no? Como si ambos aun, existiéramos.
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