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Mostrando las entradas de marzo, 2007
Hay días como estos en que no debiera llamarte ni esperar a que me llames. Ni escribirte o pensar en que me escribas, hay días como estos en que simplemente me dejo destronar por cualquier nostalgia pasajera y bajo al llano. Allí donde son realidad los más oscuros sueños, allí donde la noche es solo el alba de una pesadilla.

Mi querido Lugarteniente, ayer me enteré que ya no estabas, fue de pura casualidad, por una de esas cartas que le envío siempre y que ya no tienen respuesta. Me enteré que ya no estabas y se me anudó en el alma todo un arsenal de penas que no te había contado, de desilusiones mas solucionadas y de amores que ya no se si lo fueron. Se me pasó por la mente que me había quedado sin decirte tantas cosas, por el simple orgullo de no escribir yo primero. De solo enviar líneas que dijeran estoy bien, sigo viva, aquí todo como siempre. Ahora tal vez sea demasiado tarde para enviar líneas que sé, no leerás. Líneas que arrojo al viento tal como se arroja una pena, para ver s…