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Mostrando las entradas de marzo, 2011

Antes de partir

Estoy tan cansada de buscar en otros lo que ya tengo contigo, que me jode que el amor te parezca más importante que la amistad
¿qué importa si no puedes enamorarte de mí, seguirás buscando el amor cómo yo lo he buscado?

Es una torpeza buscar el amor, si es perfecto mientras dure lo que dure una película, son 120 minutos de azucaramiento inútil, de promesas, de frases entrecortadas y miradas furtivas...El amor no te sirve para seguir adelante, lo complica todo, encenguece toda lógica y entendimiento. El amor es una locura inútil, una droga que una vez probada te hará creer que cada vez que lo toques aquella fantasía perfecta durará por siempre.

Pensé que con un mes para mí sola llegaría a mejores conclusiones, pero es lo único lúcido que puedo decir: Ya basta de buscar amor en las personas, hay gente real como yo aquí cerca queriendo compartir la taza de café, el cine, la canción que nadie conoce, a la que le joden esos requisitos aparentemente necesarios como el "click" para…

El personaje

Tenía alrededor de 18 años cuando lo conocí, yo jamás había besado a nadie y gustaba de tan pocas personas que ya se había vuelto un hábito inventarme amores irreales con personas de fantasía, que jamás conocería. Él era menudo, aunque yo tampoco era muy grande, pero recuerdo que en alguna caminata mire su hombro y su cara a contraluz y me pareció un ser extraño de 2 dimensiones que habitaba en una hoja de papel amarillo.
No supe como me enamoré de él o si lo hice, mi mejor amiga me trenzaba el pelo mientras le contaba del hombrecito de traje raro que me había empezado a gustar en clases. Ella me trenzaba el pelo y yo sintiendo sus manos regordetas en mi nuca enmarañada de ideas, me sentía a salvo y hablaba libre de las cosas que bullían en mi pecho cuando él me hablaba desde su humanidad de papel y símbolos raros.
Claudio Morgan ,¡Por Dios nadie se llama así!- me había dicho ella, es como tener a un Gino Leone de novio, ese chico tiene el nombre ridículo de los personajes de un libro d…
Los días se pasan en la candidez de la recopilación de recuerdos, de hacer útiles las imágenes que creíamos perdidas, de los sonidos que llegan con el eco de cierta melancolía. Los olores. Sí, vaya que la ciudad la conozco por un mapa de olores diversos y si no olieras a nada también te recordaría. Como una imagen evanescente que me acaricia la piel cuando empiezo a dudar de si realmente sucedió o sucede la vida, como la conocemos. La vida real me refiero, esa en que una pone firme la voz y sigue adelante fingiendo que no importa lo que pase en el camino, hay que seguir caminando.

Los días se pasan así recordando, seleccionando que recuerdos buenos tener o si debería seguir recordando. Porque los buenos momentos no deberían llevar rostros, ni nombres, ni direcciones. La sensación que permanece en el recuerdo es lo importante; pero que egoísta de mi parte pueden decir...¿Y qué felicidad no es egoísta? Te recuerdo como deseo recordarte, así bajo mi percepción errada. Las verdades, ni lo…

Al despertar

De las vacaciones, me quedó la mala costumbre de no tener que bañarme al empezar el día y de usar algo de la ropa del pijama para salir a la calle. de no arreglarme, de no peinarme, de no maquillarme. En suma de no intentar parecer bonita para nadie.
Y de dormir mucho. demasiado.
Duermo casi 16 horas al día, despierto y preferiría seguir durmiendo, tanto que me he planteado entre sueños todas las hipótesis de enfermedad crónica que puedan estar afectando mi estado de vigilia, desde la anemia severa, hasta la depresión mayor, pasando por el enamoramiento.

Pero un minuto! Esa parece ser la razón menos probable.

De las vacaciones me ha quedado el gusto por no hacer nada. Por darme cuenta que no es el trabajo algo natural, sino un castigo. Que es un yugo el obtner dinero, para amasar más dinero, para pagar cuentas y alcanzar metas que tampoco nos vuelven felices.

recapacito con la almohada en la cabeza, sobre las cosas que me hacía feliz, no sé por donde empezar. Todo era tan simple. Si…

Lunes roto

Me han pasado cosas buenas y cosas malas. Cuando pensé que eran demasiado malas, sucedieron otras que me hicieron ver que el corazón puede sufrir más, siempre un poquito más sin morirse en el trance.
Pasaré a relatar cómo me siento, ya que los hechos después de todo no son tan significativos. ¿qué hecho real lo es?  Las cosas que nos pasan son sólo la excusa necesaria para seguir viviendo o en mi caso contando cosas. Trato de mantener la tranquilidad ¿qué duele más el corazón o el orgullo? suelo preguntarme. Cuando mi respuesta es lo segundo, me doy cuenta cuan mal estuvo sufrir, si después de todo se sufre por el ego herido, por la humillación, ese desdén de cuando te demuestran que ya no te quieren.

¿Quieres tu?  ¿Has querido?

Podría responder esa pregunta diciendo que sí y que muchas veces, escribiría un poema con eso y si tuviera tinta de todos los colores, mi escrito sería una primavera de dulces esperanzas; sin embargo debo admitirlo, hace tiempo que ya no quiero y si alguna vez…
Hay una noche que no admite dudas allá afuera,
cubierta de estrellas, tantas que parece que fueran a caer sobre uno,
como azúcar en polvo,
como una suerte de hechizo que puede volver la realidad más patética,
en una tierna y dulce galleta.
Es fácil contemplar el cielo desde donde hoy me detengo
mi casa la siento tan cerca como lejos,
el mar golpea el territorio salado de lo inhóspito e inconcluso,
quisiera ver de una vez caer una estrella
ante mí, como el regalo de un ángel que llora,
que parta la tierra y me haga sentir con su estruendo,
que la vida encierra más sorpresas de las que creemos,
que en un mundo en donde la gente es llevada por los números,
las cifras y las probabilidades,
haya alguien, un ser humano que se atreva a sorprenderme
y a hacer aquello que no espero,
que no creo que suceda,
cambiar el rumbo, mi mundo, su mundo.
Hay tantas estrellas en el cielo,
millones de estrellas que cantan la canción eterna
que hace mover a las corrinetes submarinas,
a las personas, a sus …

Asuntos Pendientes

Son las 9 de la noche, no tengo con quien hablar...con quien desee hablar. Afuera la ciudad es bulliciosa llena de luz y color, aquí en casa una lámpara tenue trata de evitarme el calor de mil focos prendidos mientras la ventana trae la brisa del mar cercano.

He esperado el tiempo suficiente para volver a escribir, este tiempo no llega, siempre hay demasiados compromisos, demasiado ruido, demasiada gente,

sin embargo

prefiero eso a tener que escribir y sentarme frente a mi misma a pensar en cada uno de los asuntos pendientes,

peor si es frente a un blog y darme cuenta de que por más que desee crear esa esperada historia, no tenga suficiente fantasía como para terminarla.

Supongo que hoy debo estar un poco deprimida, pero no daré detalles de mi repentina caída de ánimo,

debe ser que ayer llovió un poco, que son días estrogénicos, que Febrero es un mes de esperas y de sueños aplazados,
de que en fin no deseo escucharme,
(vocesita en mi cabeza que me indicas que camino es el correct…