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Lunes roto

Me han pasado cosas buenas y cosas malas. Cuando pensé que eran demasiado malas, sucedieron otras que me hicieron ver que el corazón puede sufrir más, siempre un poquito más sin morirse en el trance.
Pasaré a relatar cómo me siento, ya que los hechos después de todo no son tan significativos. ¿qué hecho real lo es?  Las cosas que nos pasan son sólo la excusa necesaria para seguir viviendo o en mi caso contando cosas. Trato de mantener la tranquilidad ¿qué duele más el corazón o el orgullo? suelo preguntarme. Cuando mi respuesta es lo segundo, me doy cuenta cuan mal estuvo sufrir, si después de todo se sufre por el ego herido, por la humillación, ese desdén de cuando te demuestran que ya no te quieren.

¿Quieres tu?  ¿Has querido?

Podría responder esa pregunta diciendo que sí y que muchas veces, escribiría un poema con eso y si tuviera tinta de todos los colores, mi escrito sería una primavera de dulces esperanzas; sin embargo debo admitirlo, hace tiempo que ya no quiero y si alguna vez he querido me parece un espejismo, mezclado de muchas cosas y sensaciones extrañas.
Miedo,
Eso es lo que he sentido y lo he disfrazado con mucha dureza, así que no he querido iniciar relaciones por ese motivo y he asumido para mí la bandera del amor libre como si eso pudiera borrarlo todo. Los amigos con derechos, lo de casi-novios, lo de Relaciones-complicadas.

Suena peor de lo que es, lo cierto es que  he temido iniciar una relación seria desde hace varios años y la última no sé si lo fue o ¿qué fue?
Me siento mareada,
a lo mejor debí salir a tomar un poco de aire, en lugar de empezar a escribir, pero la noticia me tomó tan desarmada  y de golpe, que pensé que si lo escribía, que si trataba de ordenar mis ideas, igual como cuando resuelves un problema de matemática, todo perdería su drama y entonces podría solucionar las cosas, como las soluciono siempre: Siguiendo el camino de lo lógico, sin contar las tragedias que tiñen de gris mi día.

Dios!
si no existiera este blog sería la mujer más histérica del mundo, contando sus cosas a todos sus amigos, abrazándome a mi madre cada vez que sucede algo malo, buscando un hombro cada vez que quiera llorar.

Yo escribo y el sentimiento es aplastado a su mínimo expresión por un millón de ideas lógicas, que le exprimen el corazón y me hacen salir a flote de nuevo, viva.
Si alguien me lee en este momento, debo pedirle disculpas, por haber entrado a este blog que por momentos es como un hoyo negro sin comienzo ni fin, donde anoto las cosas que me hacen daño y a veces las que me hacen feliz.

Voy afuera, debo seguir respirando.
E ste año me prometí decir No a todo lo que pudiera hacerme daño
y la lista de va volviendo tan extensa, que es probable que me quede sola.
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