Ir al contenido principal

Charlas de sexo y café


Ya me acostumbré a las migrañas y a los sueños pitonisos, a lo que no me acostumbraré nunca es a la angustia de los días de ovulación y ese periodo en celo que la acompaña, todo ese pico hormonal que me trastorna tanto y que me hace querer poner llave a la puerta! Ves que ya te estás riendo otra vez? Caray! Parece que cada vez que hablara de sexo en éste país, hay alguien que abriera bien los ojos y sonriera queriendo saber mas, mientras se pone erecto en la silla. Pero ya te dije, lo mío no solo es el sexo, es todo el complejo neuro bio psicológico que antecede a la etapa en celo de mitad de ciclo; que con mi organismo venido a menos, me dura a veces 40 días, igual que las mulas! Y es que todo es parte de un círculo vicioso y para viciosos. Mis neuronas que están hechas mierda y que por cualquier estímulo externo me causan esas migrañas que la gente remilgosa llama graciosamente “jaquecas” y mis colegas llaman “cefaleas”.

Lo que más me provoca las dichosas crisis migrañosas son esos días a mitad de ciclo, o mejor dicho durante lo que yo llamo “mi periodo de estro” y con ésta palabrita ya me estoy comparando a las hembras de las que habla mi hermana la veterinaria. Pero es que lo mío ¡ya es casi animal! Si vieras en el estado de ansiedad que me pongo! Sin embargo, eso recién lo noté después de que ya no tenía pareja estable. Creo que debe ser la soledad y tener las manos desocupadas,( que a las finales y terminan bien ocupadas) porque ya sabes, con el SIDA y esas vainas, pues ya no confío en nadie, mas que en mí y mis técnicas de dígito presión…

Ves que te ríes de nuevo? No confío en los preservativos pues! Si ya dos veces que se me rompen y paso las de Caín calmando al otro y luego calmándome a mí, que para estos brincos ya no me da la vida. Un día voy a denunciar a esas fábricas de preservativos, porque el látex está cada vez peor. Habráse visto! Ya ni el sexo “per se” relaja, si estás pensando en los micro filamentos y en a qué hora se les rompe la porquería de condón barato.

Por eso que ahora estoy postergada aquí en la casa de mis padres, bien lejos de cualquier contacto humano o por lo menos masculino. Y es que ya te lo dije, la soledad te logra ilusiones ópticas y entonces tomas por amor al puro impulso de preservar la especie. Que no te sonrojes! que voy a dar la razón a mi querido Lugarteniente cuando dice que todos mis problemas de frustración vienen por vivir en un país como el nuestro, en donde los hombres copulan sin restricciones y las mujeres tienen que callar esos impulsos, para no parecer la aceituna en el pastel de fresas. Y es que por estos lares si una mujer dice que se acostó solo por impulso orgánico, la llaman fácil y ahí se le acaba el respeto.

No pues, pero si a eso no va la cosa. Que en esas vainas entre los sexos y las percepciones de lo socialmente aceptable, no me quiero meter. Lo que te cuento es sobre esas temporadas mías con picos hormonales, con migrañas de madrugada, con insomnio y ansiedad por nada y las noches llenas de sueños pitonisos. Yo los llamo así, porque hasta vergüenza me da el confesar que muchos de mis sueños sintonizan con hechos futuros estilo Pitonisa. ¿Ves que a mi me ruboriza más, el hablar de que tengo sueños que predicen el futuro que de mis noches “de encame”? Y es que creo que la carrera te hace un poco cruda al hablar de ciertos temas, que para los demás aún deben seguir con el velito del misterio encima, no vaya a ser que piensen que estás hablando en doble sentido y te estés insinuando sin darte cuenta. Y sin embargo si alguien como yo, criada entre los parámetros de la ciencia y en que todo hecho debe ser comprobado para ser aceptado, habla que un día a los 8 años se soñó viendo un secuestro alienígena a dos tíos desconocidos, que luego fue denunciado hasta por la radio, mínimo me amarran y me meten al manicomio más barato y de por vida!

Volviendo a lo del sexo, hace algunos días quería averiguar sobre bibliografía y diferencias entre el orgasmo vaginal y el clitorídeo, para hacer un artículo que no suene a cachondeo, sino a algo más científico, para desasnar gente retro, pero ¿Crees que pude? Apenas comenzaba a hablar de eso, mi interlocutor se movía en la silla, abría las piernas, carraspeaba y se llevaba la mano a la nariz, estilo García cuando va a decir alguna de sus mentiras doradas. A las finales abandoné la idea de explicar que el orgasmo clitorídeo es mucho más intenso que el vaginal producto de la penetración y que el primero, te puede llevar al calambre muscular y a la pérdida momentánea de conciencia, si lo haces o te lo hacen bien. Lo que me recuerda a un artículo de Marco Aurelio Denegri hablando sobre el sexo con bufeos (delfines de río) que tenían los hombres en la temporada del caucho y que los llevaban a tremendos desvanecimientos y pérdida de conciencia, porque ese orgasmo supera de lejos al experimentado con una mujer.

En fin, que se me quitaron las ganas del famoso articulito, no vaya a ser que me tachen también de bloggera erótica, que con sobrenombres como Laura Tornillo o Dueña del Código Martillinchi, ya tengo suficiente por ahora. Te repito, cada vez que hablo de sexo alguien se tapa los ojos con los dedos bien abiertos y me dice que ya no siga “atrayendo onanistas”(…ejem…por llamar de alguna forma a los que arriman el heno) a mi página. Es cierto, ya no debería hacerlo, pero aquí entre nos y acércate un poquito más para que te lo cuente todo y no hagas falsas conclusiones, ésta página no pretende ser de poesía ni de literatura, ni un blog para depresiva en celo, como puede pensarse. Esta página es solo el diario de una mujer cualquiera, intentado no parecer del todo “una cualquiera”, así que si me piden que me modere no lo haré.
Y si ya sé, luego no me debo quejar, si alguno de los tíos esos me pide cámara por el MSN o venga con el viejo truco de que “le muestre mi collar” (que está ausente) para que “pueda ver lo alto de mis pechos”…No, ya he dejado de enojarme por eso, porque ahora tampoco contesto esos correos. Que mujer pública no soy, aunque se malentienda la frasecita.

Como te digo ya me acostumbré a las migrañas que antes me hacían pensar que podía morir en cualquier momento y que son la causa de que adoptara esa visión de la vida, de querer vivirla al tranco y todo de golpe y sin melindres: Amor, dolor y el resto.
Incluso me he acostumbrado a mis días de melancolía que rayan en la depresión, porque de vez en cuando escribo un cuento que está bueno o un poemilla con alguna frase que valga la pena, bajo ese clima de nostalgia.
De los sueños pitonisos, pues que te digo! Eso merece una charla aparte contando anécdotas, como que una vez tuvimos que cancelar nuestro fin de semana en Paine porque mi cuñado creyó ciegamente en ciertas pesadillas que yo tuve mi primera noche allí y tomó el auto para volvernos rapidito a Santiago. Entonces me curé la afición de contar mis sueños, porque te juro que esa casa con piscina rodeada de árboles de manzano y con campanario incluido, era mejor que cualquier sueño mío. Y es lo que mas recuerdo de aquel Chile lindo de las vacaciones con mi hermana.

Yo y las sempiternas migrañas, ahora también el estro y los sueños pitonisos, no te culpo si no quieres otra charla de café conmigo, a veces, hasta yo me tengo miedo.


30 comentarios

Entradas más populares de este blog

"El VIAJE"

Muriel subió al bus con la ropa suelta para viaje, con la almohada pequeña para apoyar el cuello el resto de la noche y con el antifaz oscuro, por si encendían las luces del pasillo durante su sueño. Sería un viaje largo y cansado, aunque no era el primero de ese largo año viajando por el país; si tuviera dinero, me ahorraría 15 horas de viaje con un boleto de avión- pensaba ella con su pesimismo habitual.

Subió última al bus y todos se la quedaron viendo, por su indumentaria rara de polera suelta y pantalones de pijama, la almohada, la botella de agua mineral y el bolso que se desparramó con discos y hojas sueltas por el pasillo, al subir. La terramoza vestida con minifalda y pañuelo al pecho, la ayudó a comodarse en su asiento al lado de un tipo obeso de labios pequeños. La reprendió con una fría amabilidad por su retraso en subir.

El hombre del asiento vecino apenas si la saludó cuando ella se sentó a su lado, entretenido como estaba mirando por la ventana a la gente que se despedía …

Poniendo el Pecho

Lo peor que me pasó llegada la pubertad no fue la menstruación, fue tener que usar sostén. Eso acabó con la libertad de mi cuerpo, fue el primer símbolo de que yo era una mujercita que debía ocultar su crecimiento.
Las demás niñas hablaban de que usaban "formador" y yo no entendía la palabra, que la relacionaba con algún aparato de ortodoncia. Creía que a mi jamás me pasaría eso; pero un día mis pechos empezaron a crecer y dos botones asomaron tímidos bajo la blusa escolar, sin que yo pudiera hacer nada al respecto. Quise usar camisetas, frotarlos para que los pezones no estuvieran puntiagudos, pero nada daba resultado; del tamaño de dos chapas de coca cola, mis pechos empujaban por ver la luz. Yo me mantuve terca en no usar nada debajo de la blusa, pero los muy canallas seguían creciendo. Lo peor de todo: Dolían.

Si, recuerdo ese roce doloroso contra la camiseta escolar y mojarme con agua fría en las noches, para que dejaran de doler por el roce contra la ropa. Finalmente ten…

Olor a hembra

Hoy recordé a qué huele una mujer...Me refiero a una mujer normal...sin perfume, sin artefactos, sin nada. Que perturbador. Millones de recuerdos vinieron a mi, allí desnuda bajo la frazada tibia, la sábana enrrollada en los pies, inmóvil con las manos en el vientre, esperando como un capullo. Como alguien muerto.

¿De dónde sale ese olor? Me pregunté. ¿Emana de su cuerpo, su pecho, su piel? ¿No lo calman el jabón, el perfume ni las cremas? ¿Puede ser tan imperceptible como intenso? Algo a lo que te acercas y te marea, te tumba de la impresión de no ser ningún olor conocido.

Trato a diario de cubrir mi olor, me avergüenza, pues me identifica. No creo que hieda, es más alguno que otro hombre ha comentado que mi olor natural es rico..delicioso según el más poético. Un olor que aguarda aquí cerca del cuello, en la nuca, por los hombros. Un aroma de mujer que me va cubriendo como un disfraz invisible, mientras aguardo al acecho. Un perfume tuyo, exquisito- dicen con ensayada destreza.

Yo ento…