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De jaquecas y otras Jodas


Toda ésta semana he despertado con migrañas, creo que cederé a la petición de mis padres e iré al acupunturista. Ya he tratado con acupuntura alemana pero jamas con la oriental, asi que iré a que me atraviecen con agujas para calamar mis dolencias. Es malo ser una incrédula total, yo a veces recurro a la fé para que mis pacientes no se desmoronen, pero la verdad yo no confío mucho. A veces es mejor alguien que cree en Dios y en el poder del destino, que esa gente como yo, medio apática y buscando cual es el truco del mago.

Demasiada racionalidad de por medio, demasiada búsqueda de razón. Demasiada ciencia.
Mi último descubrimiento ha sido que no se puede aceptar la posibilidad de sexo con un hombre al que puedes llegar a amar, porque la vida se te desfragmenta.

No le veo nada de malo a la satisfacción del sexo, entendiendose como una necesidad orgánica compartida. El ser mujer no lo hace diferente, incluso diría que es peor. Porque la mujer tiene que atravezar por picos de necesidad sexual, que tiene que dominar con toda la racionalidad del mundo para no caer en la denominación de Puticienta.
El sexo no es malo. Cuando terminas una relación de ese tipo, ambas personas están satisfechas y seguras de que lo que compartieron fue un goce sin reproches de por medio.
El problema para una mujer viene, cuando la persona destinada a satisfacer su deseo físico, es potencialmente querible. Allí vienen las reflexiones, las dudas, la necesidad de afecto posterior o el reclamo de algo mas que no sea solo lo anatómicamnete compartido en un lecho.

Quiero creer que las mujeres sentimos más, pero mi lado racional no admite ésta hipótesis. Que al menos sentimos de otra forma( eso sería muy probable) esa necesidad de ser acogidas finalizada la sesión de jogging compartida que es el sexo; pero he conocido a hombres que me comentan esa misma sensación de vacío ante la mujer segura, que se viste rápido y se marcha a casa en su propio auto, sin besito de despedida. Esa desolación terminado el encuentro sexual, en donde alguna de las dos "personas maduras", termina sintiendo igual que niño esa necesidad de ser abrazado, esa necesidad de un encuentro posterior, de una promesa de "esta vez no serás dejado".

¿Cuál es la solución? ¿Acostarse solo con una persona de la cual estás segura(o) no volverás a tener noticia? ¿Acostarse con alguien por la cual no sientas otra atracción que lo muscular y tendinoso?¿Acostarse y negarse toda posibilidad de exigencia que vaya mas allá de lo meramente físico?
Algun "tolerante" y "equilibrado" personaje me podría replicar que lo mejor es no tener sexo hasta que no estés completamente segura(o) que es amor, porque asi " el sexo es más rico"...No pues! No confundir sexo con amor, que ese es el quid del asunto.

Todos quisiéramos hallar a ésa persona en particular. Esa persona, que llene la expectativas tanto en lo sexual, como en lo socialmente cotidiano. Pero seamos sinceros, esa persona no llega cuando uno la desea, mientras tanto la gente vive en esa melancolía de hacerse preguntas tontas, escribir post depresivos, escuchar música pasada o acomodar poemas de amor a nuestro sentimiento mas reciente.

A veces pienso que la probabilidad de llevar menos golpes en ésta vida que son dos días, es solo acostándose con las personas en las que tu juicio racional las descalifique para futuras relaciones. Porque cuando te atreves a dar ese paso al vacío que es el mero sexo por decisión compartida y tu "contrincante" (¿o debo decir compañero?) es una persona potencialmene querible, las cosas se ponen color de hormiga.

Uy! se los diré yo...
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