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Mi almendra

"¿Vas a comenzar a salir con alguien o seguiras hablando con todos los losers que hallas por el Internet? "

No sé que responder. No me interesa volver a salir con hombres, no me siento con la actitud suficiente para volver a intentarlo y que esta vez no duela. En realidad me parece mas seguro seguir asi. No temo al amor o a las relaciones, solo estoy algo cansada de intentarlo. Y no es que haya tenido muchas relaciones catastróficas, pero he vivido ilusionándome y eso me ha logrado algunas arrugas en el alma.

Hace algunos años yo si temia a los hombres. Temía llegar a enamorarme y no ser correspondida o aun peor llegar a ser utilizada (como de hecho, alguna vez lo fui…aunque creo creo que todos los seres humanos alguna vez hemos tenido que ser el objeto de alguien, su medio para llegar a otra persona) asi que no aceptaba a nadie. Tenia alguna fila de pretendientes nada despreciables, pero con los que no congeniaba. Y es que siempre senti que se enamoraban de una persona que no era yo. Se enamoraban de un cuerpo, de un cabello, de una voz, de una imagen publica con la cual no me sentia realmente cómoda.

En las reuniones sociales no solo era la mas jocosa y burlona de todos, tal vez era la que mas bailaba, la que mas gritaba, la que mas feliz parecia. Alguna vez me dijeron que mi personalidad era magnetica (me senti un imán de refrigerador, cuando me lo dijeron) y que por ello a la gente le gustaba andar conmigo. Yo no me sentía asi. Me miraba mas bien triste y con demasiadas preguntas y reflexiones internas. Pensaba que si a algún hombre le gustaba la chica que reia siempre, era porque tal vez no me conocía bien. Que llegado el momento dicho hombre descubriría a alguien medio melancólica, que vive pensando en cual es el destino de las hormigas o porque todas las estrellas no brillan igual.


Alguien de doble personalidad que no hallaba aun su punto de equilibrio.
Yo hubiera deseado que alguien, alguna vez vea ambas caras de la moneda y me acepte con todas mis fallas para dejar de sentirme como si le mintiera a todo el mundo.


Nadie sabia que escribía y muchos de mis amigos se llenaban la boca y el ego, diciendo que escribian de poesía. Yo leía sus pequeños textos y no hallaba vida en ellos, nada especial, ninguna belleza. Solo letras sin vida. No era petulancia, pero aquel licor fino del que se jactaban a mi me parecia el agua pura de la que yo bebia a diario. Asi que no me interesaba mostrarles lo que yo podia ser, si igual no sabrian leer ninguna linea de mi personalidad, que no perteneciera a la superficialidad usual de bromas en doble sentido y fiestas a la medianoche en la que nos moviamos.

Mi primer novio fue especial. Como ya lo dije, él fue el unico que realmente me supo leer. Que supo que yo no era solo la chica que se subia en los hombros de los demás durante los conciertos o que se atrevía a discutir con los doctores de igual a igual. No solo era aquella de la que todos apreciaban la figura- por aquellos tiempos magra-o la amiga temida por sus largadas al diablo y la honestidad brutal. Creo que el pudo ver que yo tambien era algo sensible, algo miedosa, mas timida de lo que los demas creian, mas sedentaria y menos feliz de lo que cualquiera podria imaginar al ver mis dientes asomándose en una risa burlona.

Finalmente sentía que no le estaba mintiendo a nadie y que si el me amaba era por aquello oculto que los demas no llegaban a comprender. El problema fue que con él yo solo mostré mi parte tristona, que vivia en introspección diaria. Olvidé que una buena parte de mi, estaba habituada a hacer travesuras. Que así como me gustaba caminar en silencio una parte de mi extrañaba volver a bailar sin zapatos, volver a beber en la playa, volver a esa locura que me mantenia a salvo de la nostalgia. Yo solo le mostré, o tal vez él solo quiso ver mi parte melancolica de niña insegura y llena de complejos ocultados a los demás. Abandoné mi lado extrovertido y lunático y fue cuando sentí que volvía a mentir. Que esa tampoco era yo, que él amaba a una mujer inventada que calificaba de “prístina”.

Después de él, volvi a ocultarme. Si hubo hombres que me amaron, tal vez fuera porque vieron solo lo que yo queria mostrar. A veces bailarina, a veces cantando, muchas veces riendo. Nunca, pero nunca triste o reflexiva sobre el futuro o en las hilachas del pasado. Los hombres decian

“me gusta tu cabeza” y yo me preguntaba ¿ como pueden decir eso si jamás me han oido hablar de medicina, ni me han leido? “ me gusta como sientes” y yo sentía que era una mentira solamente, porque nadie podia sentir lo que yo sentia, porque simplemente jamas lo mostraba.

Los hombres decian “eres bella” y ¿Cómo no serlo, si estaba vestida para matar y con el maquillaje cubriendo el rostro? Después de él, volvi a sentir que yo era de mentira y que los hombres a los que yo comenzaba a amar solo me amaban por ese barniz de felicidad y aparente seguridad que mostraba a diario. Que no había otra forma de demostarles quien era yo realmente, porque cualquier cosa que les mostrara estaría escrita en un lenguaje que ellos no entendían.


De una u otra forma, siendo trsiste o siendo feliz sentia que estaba mintiendo. Y me amaran siendo melancolica o siendo lunática tambien era una falsedad. Yo andaba por el mundo con mis personalidades múltiples buscando alguien que las amara a todas sin serle infiel a ninguna. Desolada entre tanta gente, en silencio con tantas bocas.

Pasado un tiempo, comencé a escribir este blog en donde me entrego sin ataduras. Aquí en este diario, donde no pretendo pintarme como los demás quisieran verme, sino como yo realmente me siento. Muchas veces con una autoestima baja y digna de abofetear, otras con esa actitud de que todo me será dado, porque todo me es merecido. Aquí puedo ser todo lo melancólica y depresiva que puedo. Puedo ser todo lo bruja y maniática que deseo, aquí puedo ser. Porque simplemente aquí, nadie sabe quien soy.

Un dia amanecí pensando que al fin un hombre me amaba porque sabía toda mi verdad, porque después de leer esta bitácora que es la punta del iceberg en donde vivo, alguien podría llegar a comprender todas mis caras y todos mis matices. Porque si alguien me aceptaba asi, entonces sentiría que yo al fin habia dejado de fingir y que alguien me quería sin máscaras.

Desgraciadamente el mostrarse real o inventada, no nos da un seguro contra el amor no correspondido. Aquí, en este medio virtual en donde uno no teme poner la otra mejilla, se tiene el mismo riesgo de ser desechada que en el mundo real.
Peor aun, el ser descartada por alguien que piensas te ha llegado a conocer un poco más que el resto genera un dolor indescriptible. Digamos, que si antes considerabas los fracasos amorosos por una falta de honestidad de tu parte o por una imagen sesgada de tu persona, ahora que te has mostrado en tu desnudez mas vergonzosa, el sentir ser dejada genera un vacio que aun ahora, no logra ser tapado del todo.

La inseguridad vuelve y te comienzas a preguntar si lo que eres, la almendrita blanca bajo la cubierta dura, tiene algun valor para alguien. Si la verdad que atesorabas con tanto esmero, para ser descubierta por solo aquél que supiera abrir bien los ojos y leer entre lineas, es tan despreciable como cualquier mentira que pudieras haber tejido alrededor tuyo. Te preguntas si no fue demasiada estupidez, haberse creido deshonesta todos estos años por no mostrar todos los matices de ti misma, si igual nadie los iba a querer aceptar. Si igual puedes ser abandonada a mitad de la calle, sin una promesa de volver a verse.

No tengo deseos de volver a intentarlo de nuevo, porque ya no sé que parte de mi será tomada sin recelo. Si debo ser completamente real y que me dejen en cinco segundos, o si debo ser como he sido siempre y que los demás lo descubran en el camino.

No hay un seguro de vida para el amor, pero peor aun, siento que a medida que van pasando los días, mis estándares de calidad bajan y que el día menos pensado y acorralada por esta vil soledad, aceptaré al primero que me invente que me ame, asi sea a mí o a la yo inventada y se acabará el cuento, sin opción a segunda parte.

Esa es mi historia, mas o menos patética, pero la única real.
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