Vainas Virtuales


La ventaja de la comunicación virtual es que facilita un clima de tolerancia cero. Suena chocante, pero déjenme continuar. Cuando hablo de tolerancia cero, es que en la comunicación virtual, puedes librarte de la diplomacia al momento de despedirte, así que puedes irte o simplemente “cortar”. Eso, claro está, depende de cada uno, pero es mucho más fácil el desaparecer del panorama virtual de la persona con la que no llegaste a un punto de acuerdo y nunca viste, que desaparecer de la vida de una persona con la que tuviste un altercado o un affaire “real”.
El Chat ofrece ventajas ilimitadas a aquellos que nos consideramos tímidos o reticentes a hablar abiertamente de lo que nos pasa. Yo soy así, o mas bien era. No me gustaba llegar a una reunión social o a un grupo de amigos y tener que saludar y hablar yo primero o comentar algo. Cada cosa que se me ocurriera decir, podía ser tomada a mal, a la gente le gusta la charla ligera y para alguien que está callada mucho tiempo como yo, de pronto le puede jugar malas pasadas el hecho de que la dejen hablar libremente en público.
Podría decir esas estupideces que decía en secundaria sobre los pasajes que había leído en las novelas de ficción y volver a sentir esas miradas extrañadas y esos codeos ocultos de quien descubre a alguien extraño, diferente o mas bien raro. De pronto y podría comentar que de niña, yo perseguía el rastro de las hormigas y que siempre me sentí odiada por los niños, porque mientras ellos jugaban en la calle yo veía detrás de la reja de mi casa y no me atrevía a salir nunca de mi paraíso casero de niña mimada.
La comunicación virtual permite abrir esas partes de nosotros que permanecen negadas, permite mostrar todos nuestros rostros, los que ocultamos a diario y aquellos que quisiéramos tener. De cierta manera nos mentimos un poquito, destacando solo las partes que queremos que sean conocidas, igual que en el mundo real, pero a gran escala; porque a medida que la otra persona se va formando una imagen de nosotros, inconscientemente tratamos de limar cada detalle del relato de nuestras vidas, que nos haga encajar en ese molde que la otra persona va creando de nosotros. Así vamos mutando sin darnos cuenta hacia alguien irreal que luego no reconocemos como de nuestra autoría. Culpamos al otro por habernos “inventado”, cuando a cada minuto dábamos mas ingredientes para que nos reinventen a su antojo.
A mi el Chat me ayudó en mi interacción con las personas; si en medicina había tenido que hablar con decenas de personas, para entrevistarlos por sus dolencias y antecedentes personales patológicos, esa comunicación era aquella de la que puedes prescindir. Yo los oía y trataba de saberlo todo, pero ellos no a mi, así que no era una comunicación bi direccional. Yo solo había callado mi yo y había estado como instrumento pasivo durante el relato de sus vidas y males.
Con la comunicación virtual, me topé con todo tipo de personas, que me llenaron de experiencias gratas e ingratas, pero la mayor ventaja que obtuve, fue perder el miedo al rechazo.
Con el Chat te das cuenta que la posibilidad de que dejes o seas dejado es factible desde que inicias la charla, algo que no es tan palpable o se da como un hecho inesperado e incluso frustrante en una comunicación real.
Uno sabe que la tolerancia es cero, que no habrá fingimientos al decir: no me agradas, me estoy aburriendo, tengo otra gente en línea. O un corto Chau, sin explicaciones. Por supuesto, eso me ha generado otras tantas desventajas en la comunicación real, puesto que abandono a las personas con la facilidad que me da el sentirme hastiada o molesta por algún comentario fuera de lugar. Pero, volvamos a lo de las ventajas. La gente necesita hablar, ser escuchada, desahogarse. Inútilmente la gente se queja de que no hay nadie con quien hablar, ya que solo buscan en el lugar equivocado. Una persona no puede desahogarse a gusto con alguien que sea juez y parte, alguien de su entorno personal. Por eso pagan terapeutas y gente que sea objetiva.
Yo hablo con desconocidos, me agrada hacerlo. La cara de un desconocido es como un nick que lo hace perfecto para hablar abiertamente de cualquier tema, incluso de política ( un tema que yo detesto ). Yo he hablado en buses y plazas, en pasajes y calles solitarias, he hablado tanto que ya he perdido el miedo. He hablado yo primero y no he temido ser dejada, ni me ha dolido que ese contacto fuera sólo momentáneo. Porque eso me enseñó la comunicación virtual, que la vida son momentos que deben ser aprovechados, sin temor al fracaso, que mientras dure seré genial y que a veces simplemente hay que dar el primer paso.
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