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Charlas de Cafe




Hace tiempo que ya no me enamoro y he de contarte que ese era mi mayor vicio. Ya sabes, enamorarme de cualquier persona que pareciera interesante, colgarme de ‘el y beber todo el jugo de su experiencia y conocimiento hasta dejarlo luego como un bagazo y el a mi, explotarnos mutuamente. No pongas esa mirada que es verdad, no intento hacerte que soy buena chica, me deberías agradecer al menos eso. He vivido enamorándome siempre, en general de hombres mayores o que sean muy buenos en algo, hombres con mucho mundo, mientras más imposible mejor.
Porque a mi me gustan los imposibles, sabes? Esos dan más para soñar y tú sabes que yo vivo soñando. No durmiendo, sino soñando. Imagínate que en todos estos años no ha habido una sola noche que no dejara de soñar, excepto esa vez que me tumbaron la puerta pensando que estaba narcotizada. ¡Pobre mi madre! habían estado una hora tocando la puerta de mi habitación y yo no les abría, solo me veían durmiendo a través del tragaluz y yo no despertaba, seguía durmiendo sin hacer ningún movimiento que diera señales de estar viva. Recuerdo que golpearon tanto la puerta, que los ventanales de vidrio vibraban como en terremoto, hasta los vecinos salieron a ver que pasaba y les dijeron que la hija menor se había encerrado a dormir y ahora no despertaba. Mi madre estaba desesperada.
Mi enorme hermano tiro la puerta a empujones, el estruendo de la chapa saltando y los vidrios de arriba que casi se rompen, hicieron gritar a todos del susto, incluso mi abuelo comenzó a fumar a esa hora de la noche. Pero yo no moví una ceja. No había duda, yo estaba muerta. Dicen que mi mama quería morirse de la angustia cuando entraron al cuarto y yo apenas si agitaba el tórax con la respiración. Mi hermano entró e intento moverme, me puso el dedo bajo la nariz para saber si respiraba, porque todo hacia pensar que no, respiraba poco y con calma, así que me golpeo con su dedo la nariz para que despertara y recién fue en ese momento que todos dicen que abrí los ojos, había pasado casi una hora de golpes y puerta rota. Luego me volví a dormir y me mantuve moviendo toda la noche. Mi hermano se quedó a dormir conmigo, para saber sino me moría de nuevo durante la madrugada. Y a la mañana siguiente, vieras mi cara de susto al ver la puerta astillada y sin cerrojo y que alguien había dormido en la cama de al lado.

Cuando baje’ a desayunar me contaron todo y no podía creerles, me preguntaron si había tomado alguna pastilla, si me había drogado, creo que mis padres no me creían y siguen aun sin creer que tuvieron que tirar la puerta abajo a medianoche para que yo despertara, pensando que estaba en paro, cuando yo simplemente dormía sin ayuda de ninguna pepa. Yo la verdad, no recuerdo nada, es la única noche que no soñé, mi mente estuvo bloqueada. Tal vez solo estuve en otra parte y mi cuerpo se quedo’ durmiendo allí a la vista de todos, mientras tiraban la puerta abajo, no se, ya se me han ocurrido todas las teorías posibles y ninguna satisface.

A veces cuando dormía con Claudio el también me movía, para saber si estaba bien, porque suelo respirar tan superficialmente que parece que estuviera muerta. Pero siempre he podido despertar, excepto esa noche a mis 15 años en que tuvieron que romper la puerta. Yo duermo mucho, pero sueño más, especialmente con cosas y amores imposibles.

Si, ya se que dije “que mientras mas imposible mejor”, pero no creas que por decir eso me gustan los hombres bellos. Es decir, yo no tengo fantasías con Tom Cruise o Brad Pitt, porque más que imposible, eso ya me parece desatado. Yo amo a Kevin Spacey y a los tíos sin cara bonita. ¡Uy! ¡Si te contara que tipo de físico me agrada en un hombre! Cuando hablo de imposibles, me refiero a amar a aquellos hombres que es bien difícil que lleguen a amarte o a siquiera mirarte, a esos que no te quieren cerca bajo ninguna categoría. Hombres que son felices, hombres que aman a otras, hombres en fin, que no me dan ni el saludo y a los que yo me he quedado oyendo durante horas.
Mi profesor de inmunologia por ejemplo, un hombre que me doblaba la edad con esposa y amante, con una fanaticada de chicas guapas detrás suyo, en fin con tanta mujer rodeándolo que ni esperanzas que se fijara en mi. Pero ya ves, se fijo y se fijo bien, aunque jamás hayamos hablado de otra cosa que no sea la medicina. Tal vez porque yo le bromeaba de igual a igual, porque sabia que con mis notas jamás iba a poder desaprobarme, porque leía mas revistas que el, anticipándome a cualquier respuesta. En fin, porque a mi no se me caía la baba en publico por el tío como a las otras chicas, pero ¡vieras como llegaba a casa! Tenia que cambiarme hasta el calzón cada vez que terminaba de hablar con el. Era tanta la adrenalina fluyendo por mi sangre. Y claro, así estudiaba mejor.
Enamorarme de imposibles ha sido la clave para saber bien de cada curso, para estudiarlo en profundidad. Tal vez si me hubiera enamorado de algún político, ahora ya seria congresista.

Ahora ya no me enamoro, no se si eso es bueno o malo. Tal vez sea que conozco poca gente, porque nadie me llama la atención como para admirarlo e ir tras ‘el, nada parece suficientemente bueno como para hacer el intento. Probablemente cuando vuelva a ejercer la medicina en donde por cada 9 médicos petulantes hay uno que de verdad sabe, me vuelva a enamorar. O tal vez si conozco a alguien que sea muy bueno en una cosa…no se, no tengo mucha fe. De vez en cuando surge algún escritor que me hace vibrar como nadie, deliro en la esperanza que me deje estar a su lado para verlo de cerca, como crea, como piensa, como siente. Y por que no? Para saber como ama, alguien que escribe. Pero no, los escritores son más petulantes que los médicos.

Por eso he pensado en un pintor. No, no lo digo por descarte, solo que a veces pienso que alguien que pueda crear situaciones y sentimientos con símbolos que brotan de sus mismas manos, sin usar palabras ya masticadas por otros, es mas que especial, es alguien único, ya que puede ser que esa persona realmente este desinteresada en el mundo. Pueda ser menos arraigada a lo material. Pueda ser diferente que yo.
Si, ya se que parezco sencilla, pero mi frivolidad se va en tratar de demostrarlo, o ¿que crees que una mujer es sencilla por naturaleza? Si yo fuera sencilla por naturaleza, no me rasuraría nunca, ni me limaría las uñas, ni me recortaría el cabello. Incluso para ser sencilla hay que ser algo frívola, por ejemplo esta tarde estuve limándome esas uñas cortitas y sin glaso que tu aprecias tanto, lavándome el cabello con reacondicionador, para que al no peinarme mi cabello caiga en rulos con apariencia de naturalidad. Y claro, esta ropa que parece de casa y sin ningún artificio, cuesta igual que un libro original (de algún autor con estilo, por supuesto). Así que no soy para nada sencilla. Es cierto que quisiera retirarme a vivir en el campo lejos de todo, pero no imagino vivir sin un microondas, un reproductor de CD o un computador dentro de casa. Claro, a veces no me maquillo, pero tengo que ponerme un humectante que no es tan barato como imaginas. Soy una mujer frívola e incluso abominable por tratar de no serlo, pero ya no me meto en vainas existencialistas para disculpar esa frivolidad innata en las mujeres, solo existo y punto ¿Por qué busco a pintores y gente a la que no parece interesarle el mundo, gente a la que yo no le intereso? Eso ya te lo dije, porque me agrada vivir amando imposibles.
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