Bailando

Hacer feliz al novio de mi misma edad era bastante fácil, solo bastaba jugar un poco a la mujer fatal, algo de imaginación durante las sesiones amatorias y bastante buen humor. Y es que salir con alguien de tu misma edad es fácil; van por los centros comerciales con gustos de ropa, música o libros bastante similares; no es como andar con un hombre que casi te dobla la edad y que mientras tu vas por las tiendas mirando bisutería, el entra a ver muebles y cosas para decorar la nueva casa.

Entrar con un novio joven a una tienda de ropa es que se la pase medio aburrido en la sección de perfumería, porque le de igual el perfume o la crema que uses. Un hombre mayor es mas quisquilloso, te elige el mismo la colonia porque ya las ha olido todas antes, en mil mujeres diferentes. El hombre mayor va contigo a la sección de ropa interior y elige la textura de tela o el modelo que le agrada ver en una mujer. El hombre joven, carraspea y se va a otro lado, pues “prefiere la sorpresa”; no se atreve a verte como te mides la ropa interior, porque corre el riesgo de tener reacciones vasomotoras explosivas que avanzan de norte a sur y les terminan cambiando la posición al caminar.

El hombre mayor se contiene mas, ya ha pasado cientos de veces por eso, si se excita trata de no demostrarlo, espera a que juegues a seducirlo sin aceleraciones ni exabruptos para salir corriendo de la tienda. Deja que hagas, simplemente.

El hombre joven pasa por la sección de ropa femenina, buscándote ropa de mezclilla, poleras, pantalones deportivos y zapatillas bajas, porque sabe que es la ropa más cómoda de usar si salen juntos a caminar largamente. El hombre mayor no se detiene a pensar en detalles tontos como caminar de la mano, va señalando esa ropa que te hará ver bien, si te presenta a su compañeros de trabajo,
ropa que te haga ver mujercita.

Salir en cita con alguien de tu edad es bastante simple, bebidas similares, cigarrillos sin una marca especial, amigos en común con quienes encontrarte. El joven se lanza a una cita sin muchas pretensiones de lugares y nombres. El hombre mayor no, te sugiere el plato, el acompañamiento, el vino a beber durante la cena. Le interesa ir a lugares tranquilos para sentarse a hablar y bailar solo si la ocasión o la música lo amerita.

Seducir a mi novio joven en la intimidad era fácil, le sugería el artificio del desfile de modas y modelaba apara él cualquier tipo de ropa o zapatos que no pudiera usar en público por lo atrevido de su diseño. Si mi fantasía fue bailarle, no llegaba a hacer ni medio paso de baile y el novio joven se me tiraba encima, atacado pro la prisa y el impulso de la juventud.

Con el novio mayor las cosas no eran iguales; los hombres mayores al amar son diferentes, bien dicen que “ mas sabe el diablo por viejo…”. Recuerdo alguna vez que de tanto comentarle que quería bailar para éll, el hombre finalmente aceptó ver mi performance. Estábamos relajados viendo televisión después de terminar un fin de semana de emociones intensas, cuando se le ocurrió que quería ver el famoso bailecito. Yo no tenía ni la música ni la actitud, ni los zapatos adecuados, pero acepté el reto.
Lo peor que pude hacer es que el eligiera la música…puso una canción de tono electrónica, con la que yo no comulgaba mucho.

Ahí estaba yo, con el camisón rosa, descalza y tratando de darle al ritmo, con el mismo éxito que la tía de "mentiras verdaderas"…pasados algunos minutos en donde no podía improvisar nada y solo hacía movimientos mas discotequeros que sensuales, capté el ritmo de la canción y comencé a hacerlo bien, emocionada por mi repentino éxito al ver su cara cambiando de expresión, me atreví a subir a la cama y hacer una que otra originalidad propia de mi edad...
No contaba que en la cama blanda y que cualquier movimiento sensualoide parecía de documental de astronauta; los puntos ganados caían vertiginosamente al verme como enviada de la Nasa, rebotando a cada paso que me acercaba a él con la canción de fondo.
Mi última intentona fue acercarme para bailar encima suyo, con tanta mala suerte, que me enredé en las sábanas y caí encima suyo como un buen costal de papas…
Traté de solucionar el asunto tocándolo y esas cosas, como si la caída hubiera sido intencional para estar mas cerca suyo... pero el hombre no paraba de reírse “jamás había visto una bailarina tan lanzada”- decía, algo enternecido por mi torpeza en esas lides donde parecía dominarme bien.

Creo que en ése momento mi cara era de fuego, y mis colores en el rostro tan rojos como el del vino bebido. Nunca más quise volver a jugar al bailecito ni a sugerirle cosas.
Ninguna experiencia previa te prepara para seducir bien a un hombre: Cada uno de ellos es diferente, a una sólo le queda usar toda la originalidad del mundo, pero eso sí, eligiendo bien la música, los zapatos y por supuesto…bailando en un Terreno Llano!
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