Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando las entradas de mayo, 2006

De mi cabello y otros enredos

No sé cuando comenzaron a gustarme los sombreros, cuando comencé a pedirle a mis padres que me compraran uno por cada viaje, cuando comenzaron a llenarse mis fotografías de un rostro oculto por un sombrero de paja o una visera calada hasta los ojos. Creo que la culpa de todo la tuvo mi cabello y su indómito crecer leonesco, que me daba ese aspecto y esa cara de loca que traté de evitar a toda costa.

Pero no siempre fue así. No siempre mi cabello fue voluminoso y rizado, mas bien todo lo contrario, era corto, lacio y pequeño, tanto que a veces al salir a la calle todos pensaban que era un niño. Así, que ahí andaba yo, diciendo que era niña y nadie me creía, porque andaba siempre con mis pantalones, mis zapatillas y mi gorra cuando salía en bicicleta. “¿Pero por qué no le pones vestido o aretitos a tu hija?”- decían las migas de mi madre. Pero a mi, los vestidos solo me los hacían entrar para las fiestas, el resto del tiempo andaba jugando en el piso con los carritos de mi hermano.

Para c…

Gente

Entre tanta gente pasando a diario por mi calle, fisgones por la ventana, los que intentan forzar mi puerta, los que vigilan día y noche, los que mandan cartas anónimas por debajo de la puerta, los que dejan regalos en el árbol del jardín. Entre toda esa gente desconocida, yo sigo sola. Mirando por las ventanas luminosas de gente que yo tampoco conozco y que no me atrevo a saludar por la calle. Gente que camina sonriente y otra con trajes sicodélicos. Gente con lenguaje raro y de puntos suspensivos, con un idioma secreto que a mi me hace nudos el cerebro poder comprender. Gente, en fin, a la que ignoro totalmente y de la que veo solo lo que desee mostrarme, sin forzar la llave de su cerradura, solo esperando afuera, que un día a mi también me permitan entrar.

Gente, multitud de gente, pasando por mi lado, que no vuelvo a ver. Gente que ya ha pasado y quienes a veces extraño y coloco sus retratos sin ojos en mi pared desnuda. Gente con sus hogares de cortinas abiertas, para que yo obser…

Cuento Sucio ( Parte FINAL)

Cuando se abrió la puerta del edificio esa madrugada lluviosa, un hombre de figura triste y andar claudicante, se abrió paso entre la espesa neblina limeña y subió con dificultad entre las sombras intentando no hacer ruido en la silenciosa quietud del Edificio de las Nazarenas.

Eduardo Glez, abrió la puerta y entró con sigilo al departamento vacío. Vio las paredes blancas y desnudas, y sintió el hedor de humedad guardada a mediados de Octubre. Al encender el reflector de la pecera vio menos peces que los que él recordaba, pero su mansa quietud lo hizo sentir en casa y a salvo en su soledad. Subió las escaleras hacia el dormitorio y sus pasos resonaron sobre la madera hasta volverse parte de un tic tac amplificado, en esa habitación sin tiempo. La cama estaba revuelta, el closet sin ropa, los papeles en el piso y el cuadro de Andrea, sonriendo con sorna, desde el piso polvoriento.

“Ellos” habían entrado allí y se lo habían llevado todo, excepto a Andrea. La única culpable de toda su desg…

A puerta Cerrada (3)

Ya tenia 19 años el día que mi padre se me acercó y me dijo: “si algún te violan, defiéndete hasta sacarles los ojos, pero si aun así lo hacen, no te dejes morir porque el mundo no esperará por ti” yo no sabia que decir, no entendía porque me decía eso. Pero él continuo: “eres mujer y por tanto vas a sufrir un poco mas que el resto, no creas en esas cojudeces que las mujeres y los hombres son iguales, a ustedes siempre les irá peor y te lo dice tu padre, que ya ha vivido medio siglo y que no es un santo. Ustedes son débiles porque quieren y si algún día te pasa algo que no puedas evitar, el mundo sigue, el mundo no se detendrá por ti; podrás llorar, gritar, decir que quieres morirte, que cobrarás venganza pero el mundo no parara por ti; tu eres la única que se tendrá que levantar, así que si te caes o te empujan, siempre tienes que estar presta a levantarte y no mirar atrás. Porque o ganas tu o gana el mundo, entiendes? Dime si comprendes” Yo asentí sin entender realmente y mi padre m…

De Alguien y Algunos

* Páez...Te vi
Powered by Castpost



Parece que en el mundo real, todos deseáramos solo CREER. Creer, no en algo supremo, que para eso ya somos suficientemente racionales, inteligentes, actuales. Ya tenemos televisión e Internet y nos creemos capaces de obviar esas explicaciones del mundo construido a partir de lo incomprensible. De un ser ubicuo y perfecto, famoso por proteger el misterio de su origen, cualquiera sea el nombre con el que lo conozcamos.
Necesitamos creer en ALGUIEN, una persona que de pronto cambie los colores usuales del universo y nos haga perder nuestra visión perruna de lo cotidiano, una visión siempre a blanco y negro y a medio metro de altura o tal vez menos. Necesitamos creer en ese ALGUIEN que tenga el valor suficiente para decir las cosas que queremos decir, de hacer las cosas que queremos hacer, de impulsarnos a volar aunque no tengamos alas. Alguien simplemente en quien CREER y que con eso sea suficiente.

¿Dónde está ese alguien? Ese héroe de ficción para alguno…

Charlas de sexo y café

Ya me acostumbré a las migrañas y a los sueños pitonisos, a lo que no me acostumbraré nunca es a la angustia de los días de ovulación y ese periodo en celo que la acompaña, todo ese pico hormonal que me trastorna tanto y que me hace querer poner llave a la puerta! Ves que ya te estás riendo otra vez? Caray! Parece que cada vez que hablara de sexo en éste país, hay alguien que abriera bien los ojos y sonriera queriendo saber mas, mientras se pone erecto en la silla. Pero ya te dije, lo mío no solo es el sexo, es todo el complejo neuro bio psicológico que antecede a la etapa en celo de mitad de ciclo; que con mi organismo venido a menos, me dura a veces 40 días, igual que las mulas! Y es que todo es parte de un círculo vicioso y para viciosos. Mis neuronas que están hechas mierda y que por cualquier estímulo externo me causan esas migrañas que la gente remilgosa llama graciosamente “jaquecas” y mis colegas llaman “cefaleas”.
Lo que más me provoca las dichosas crisis migrañosas son esos d…

Mar Encrespado

Se ha nublado el cielo y el mar se ha encrespado, una mujer a la deriva contempla la venida de una balsa que pueda llevarla lejos. La playa está vacía, la arena ya fría, la mujer espera como si fuera a volverse real su inútil fantasia. A la orilla de la playa la mujer y su vestido delgado constriñen su pupila intentando captar la inmensidad de esa lejania y volverla suya, apresarla entre sus manos, hacerse esclava y señora del mismo ser que se avecina.

La mujer espera y la lluvia, va cubriendo su cuerpo delgado, pega el vestido claro a su figura oscura y hace que debajo de el refloten dos pezones un vientre y un monte púbico. A lo lejos la gente se aleja de la playa, viene un huracan gritan, " nadie sobrevivira"...ella no escucha, en el centro de la tierra segura, no hay nadie para que pueda hacerla suya, a nadie desea ella más que a la imagen del que viene en su balsa pequeña, aquel que la ha llamado en sueños, el que le ha dicho que seria suya.

La lluvia sigue cayendo y la c…

Mi edad en maletas

La edad de una mujer se mide en diversos aspectos, en cómo se viste, en como habla, en los amigos y lugares que frecuenta y en mi caso, en el tamaño de mi equipaje. De pequeña, entre 5 y 8 años cada vez que salíamos de paseo llevaba mi loncherita naranja del Chavo del Ocho repleta de cosas para comer. Panes con manjar, refrescos y fruta eran mis aliados contra el aburrimiento de esos viajes de mis padres por cerros y pampas en busca de lo extinguido en el tiempo. Yo solo iba en el auto mirando el paisaje costero y cómo de pronto los postes de luz iban desapareciendo, dando paso a dunas amarillas y cielos color vainilla. Lo que recuerdo de esas épocas es que siempre se acababa la gasolina o mis viejos se perdían. Que a fuerza de pasar hambre hasta que llegáramos al destino de viaje, tenía que ingeniármelas con el pan y la chicha morada, que debía ocultar de mis hermanos mayores. A los 11 años, ya tenía mi propia mochila en la que metía ropa para cambiarme, unas chanclas y una toalla, por…

La noche era de otoño

La noche era de otoño, veredas de mantequilla, noches de estrellas confitadas, la vida transcurría blanda y con olor a felicidad. Ella se sentía a salvo, caminaba sorteando flores secas, fotografías a blanco y negro y de color, saltando sus propias nostalgias, su tendencia a la insatisfacción y a la tristeza guardada. Ella quería estar a salvo y daba pequeños saltos alrededor de él, dejaba que el cabello le acariciara los hombros, para luego poder mostrárselos, así media desnuda, así también, media cubierta. Se ocultaba a su espalda y le tapaba los ojos, respiraba en su cuello, abrazaba su abdomen y le decía no me dejes, aún no me dejes. Porque ella sentía miedo a que un día el la abandonara, por eso caminaba entre mariposas y se pintaba en las escápulas los colores de de las flores y los símbolos de los sueños. Usaba tinta china y en retazos de poemas colocaba, aquello que solo él pudiera leer, frase sueltas, poesía, poesía de frases truncas; luego un origami de hojuelas de piel desnu…

Vainas Virtuales

La ventaja de la comunicación virtual es que facilita un clima de tolerancia cero. Suena chocante, pero déjenme continuar. Cuando hablo de tolerancia cero, es que en la comunicación virtual, puedes librarte de la diplomacia al momento de despedirte, así que puedes irte o simplemente “cortar”. Eso, claro está, depende de cada uno, pero es mucho más fácil el desaparecer del panorama virtual de la persona con la que no llegaste a un punto de acuerdo y nunca viste, que desaparecer de la vida de una persona con la que tuviste un altercado o un affaire “real”. El Chat ofrece ventajas ilimitadas a aquellos que nos consideramos tímidos o reticentes a hablar abiertamente de lo que nos pasa. Yo soy así, o mas bien era. No me gustaba llegar a una reunión social o a un grupo de amigos y tener que saludar y hablar yo primero o comentar algo. Cada cosa que se me ocurriera decir, podía ser tomada a mal, a la gente le gusta la charla ligera y para alguien que está callada mucho tiempo como yo, de pro…

Me corté el cabello

Lucha de Gig@ntes

Powered by Castpost


¿Sabes que haré la próxima vez que me enamore? Iré lento y sin prisas. Amare con paciencia y con calma. No te rías, que yo !hasta en el amor soy ansiosa! A veces la pasión se apodera de mi y hace de mi cariño un abrazo desesperado, un beso que ahoga, un amor que asusta. La soledad es mala consejera, nos da esa cara de insatisfacción, esos ojos tristes, esa facilidad de ilusionarnos por cualquier cosa. Nos hace vulnerables. Por eso que estoy aquí en mi proceso de cura, porque ya no quiero acercarme a nadie. En el mar de la soledad, los que andamos a la deriva nos aferramos a cualquiera que se acerque a ayudarnos y lo terminamos ahogando. En ese afán de salir a flote prontamente de la soledad que nos abruma, de ese clima melancólico en que nos dejó la mas reciente de nuestras heridas, damos manotazos de ahogado, nos desesperamos, terminamos alejando de nosotros a las personas que amamos. Por esa prisa que hace daño al momento de amor, ese apasionamiento que consume ráp…

Cuento Sucio ( parte 19- Penúltimo)

Si para Pilar, antes la soledad era un lugar tranquilo donde reposar la cordura y entregarse a esos pequeños vicios como fumar, cocinar algún plato raro o darse largos baños de tina, terminado el capítulo con Eduardo Glez, nada de eso era suficiente. Claro, al inicio había intentado odiarlo y planear alguna venganza, pero ese hombre le dolía en las entrañas, le dolía tanto, que su rechazo la dejaba ahora insomne preguntándose el por qué alguien como él es incapaz de amarla.
Todo era soportable, incluso que la ignorara y que ya no lo viera tan seguido como antes. Que toda esperanza de algún encuentro posterior se hubiera esfumado después que se acostara con él. Era un error que no podía perdonarse y no le podía endilgar ésa culpa al alcohol, al vino tinto, a la depresión, a las hormonas, ni siquiera a él , ¡Carajo! Ella había querido ser suya desde la primera vez que llegó al edificio…pero jamás se imaginó que sería así.
Pilar, pensaba tontamente, que tal vez si ella hubiera aportado a…

Bum!

Powered by Castpost


A veces me canso de caminar en círculos, parece que cada cierto tiempo retrocediera lo avanzado y despertara en el mismo día del inicio, con la misma gente alrededor, con la misma circunstancia, otra vez el terreno listo para plantar un error. Por eso ya no me sorprendo de la gente que pasa a mi lado, son molde de otras personas que ya pasaron diciendo lo mismo. Por eso que ya hasta me pesa responder. Solo quisiera decirles "cumple tu cometido en mi vida y déjame seguir caminando", porque todos vienen para algo, para hacerte aprnder algo, la mayoría de veces, chocante, doloroso...cosas que te hacen fuerte. Son instrumentos de enseñanza, nada mas, actores secundarios que cumplido su cometido desparecen de tu vida y no vuelves a verlos nunca más. A veces me cansa este caminar en círculos, este camino que lleva a no sé donde y que me fuerzo a caminar cada vez que despìerto a otro nuevo día. Cuantas veces he querido quedarme dormida, no volver a despertar para …

Charlas de Cafe

Hace tiempo que ya no me enamoro y he de contarte que ese era mi mayor vicio. Ya sabes, enamorarme de cualquier persona que pareciera interesante, colgarme de ‘el y beber todo el jugo de su experiencia y conocimiento hasta dejarlo luego como un bagazo y el a mi, explotarnos mutuamente. No pongas esa mirada que es verdad, no intento hacerte que soy buena chica, me deberías agradecer al menos eso. He vivido enamorándome siempre, en general de hombres mayores o que sean muy buenos en algo, hombres con mucho mundo, mientras más imposible mejor.
Porque a mi me gustan los imposibles, sabes? Esos dan más para soñar y tú sabes que yo vivo soñando. No durmiendo, sino soñando. Imagínate que en todos estos años no ha habido una sola noche que no dejara de soñar, excepto esa vez que me tumbaron la puerta pensando que estaba narcotizada. ¡Pobre mi madre! habían estado una hora tocando la puerta de mi habitación y yo no les abría, solo me veían durmiendo a través del tragaluz y yo no despertaba, seg…