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Mostrando las entradas de agosto, 2010

Pequeños placeres

Siempre, en cualquier ciudad hay un lugar desde el cual el cielo parece cerca y la ciudad inmensa allá abajo. Siempre en cualquier ciudad hay una foto de nosotros cerca a ese infinito que marca el límite entre la metrópoli y el cielo y nos recuerda que estuvimos allí, que de cierta manera estuvimos vivos.

Me encanta viajar. No hallo placer mas perfecto que salir de mi espacio usual y vivir otra vida, con otra gente, otros olores otras comidas...Parece que mi espíritu se multiplicara en las miles de miradas a ese nuevo lugar, parece que creciera, madurara, envejeciera...Alcanzara la eternidad mientras viajo.

Casi como cuando leo. Y ese viaje interior a la mente y sentimientos de otras personas, muchas otras personas que han pensado, sentido y soñado, me hiciera vivir vidas ilimitadas que mi pobre organismo de escaso tiempo de vida se negara a disfrutar, en medio de su carrera en pos de cosas inútiles.

Amo el cine, en este siglo, casi tanto como con los libros.
Hay películas en las que…

Lo bello y lo sórdido

El me acusaría de que yo gustaba de lo sórdido y yo con un mohín de disgusto saldría de esa habitación pensando que era cierto. Hoy varios años después, caigo en la cuenta de que hay verdades que como gotas de aceite van manchando el papel que uno escribe como parte de su vida. Hoy varios años después, ya sin culpas me daría cuenta que el mayor motivo para odiarlo era que por momentos sentía que era él, el único que me conocía y que aun así de una forma extraña y monstruosa se aferraba a mí bajo el disfraz del amor.


Te amo, decíamos y en esa cama el sudor hedía a mentira y soledad. Que almas tan solas éramos entonces, buscando el abrigo del sexo el uno en el otro para no morir en el desespero.

Hoy comprendo que tal vez la palabra no era sordidez, a pesar de su buen léxico él solía usar palabras altisonantes para etiquetar las cosas, está demás decir que me sentía tan mala persona a su lado que nunca supe si lo odiaba más a él o a mí por vivir esa situación absurda de convivir bajo un m…
Cuando me siento como hoy, boba sin saber porqué, vengo aquí me siento y como si arrojara migas a los pájaros sentada en el parque voy desapareciendo extraña en el paisaje, una hoja más que cae del árbol una mujer sola más.

Extraña salir a caminar, a lo mejor sólo es eso o que después de tanta explosión de sonidos sólo quería estar en silencio y escribir. Será que la vida se me acaba a mitad de semana, cuando la cuerda floja en la que caminoa  diario se bandea mas que nunca. Será que son los miércoles los días que quiero salir, beber un trago y hablar de mí.

No quiero nada que no sea, oír un poco de música y acabarme un cigarro mientras alguien me pregunta que fue de mí. Yo empezaría un discurso mas divertido que éste, pues suelo parecer divertida cuando bebo un poco y a medida de un show unipersonal contaría una que otra anécdota de mis mil novios. ¿No es así como me ve la gente?
Yo que he amado tanto y que me fumo ahora una carta a solas viendo como el mar gris se estrella en la cos…
Hay gente muriendo allí afuera y yo aquí escribiéndote
la lluvia cae en pequeños grumos de soledad
como plomo fundido sobre el corazón
y quién sabe si al otro lado de la vida aun seguirás tu
yo,
las cosas que nos unen.

Sabes, que la muerte ronda los pasillos que guían a mi habitación
y yo me oculto a escribirte pequeñas cosas
con la música alta para no oir a nadie
fingiendo que no me importa
que de a poco en poco, se me vaya la ilusión.

Quiebro cada línea, la mastico, la alfileteo de una que otra frase que ya conoces suficiente,
mientras me voy dejando llevar por las imágenes de lo inexistente
vano reto, el ahuyentar mi medio interno de los fantasmas de la realidad.

Es tarde, siempre es tarde para mí, la madrugada jamás llega temprano
cuando se deja de dormir
y me acerco a entibiar un poco mis manos en el hoyo de tu corazón,
nido vacío y áspero, pero hogar al fin,
quién sabe dónde estaré mañana?
conozco gente que se ha ido de este mundo en días hermosos,
me psigo preguntando por qué…