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Mostrando las entradas de mayo, 2007
...También podría ser que no me conozco, que nadie me conoce. Que ignoro lo que soy y de que estoy hecha, tal vez ese sea el verdadero dilema. Pero a quien le importa, estamos a puertas de Junio y yo no hago más que quejarme, debe ser el frío que me tiene así, malhumorada, medio triste. Debe ser que estos días todo el mundo se fue de viaje, o tiene pareja o consiguió un empleo agradable, menos yo. Yo que estoy esperando cuando termine esta agonía y empezar de nuevo el trabajo de guerra, otra vez lo que conozco tanto: estudiar, correr, amanecerse.

Quisiera pensar en cosas bonitas, pero este clima, esta humedad que cala en lo profundo de los huesos, a veces yo también me siento una Olivia Sánchez, a veces yo también siento que es invierno acá dentro y que solo caen hojas secas de este corazón demasiado nudoso y antiguo.
Es irónico que cuando esté feliz no escriba, que solo lo haga cuando estoy a solas, sin nadie a quien contarle nada. Es como si la repentina soledad me forzara al teclado,…

Laura Hammer, quien quiera que sea

Hace tanto que no escribo, a veces dudo de si podré hacerlo de nuevo. Si podré escribir con la fluidez de siempre, si podré llegar al final de una línea. Escribir un poema me parece ya, la cosas mas rara del mundo, el hecho de transcribir un cuento que haya surgido de mis laberintos cerebrales suena a osadía, a temeridad… ¿Quién soy yo para creer que escribo? Dicen que la realidad es solo aquello que queremos creer. Yo he querido tanto poder escribir, como cuando me lo tracé la primera vez hace 27 años, que ya parece que me lo hubiera creído y que en esta fantasía, hubiera arrastrado conmigo a gente que me leía, que me creía o lo peor, que creía en mi.

A menudo reniego de mis historias, todas han sido reales, la trascripción de hechos de mi vida diaria, pero con la visión de alguien que ha visto muchas películas y que se imagina siempre una musiquita para cada escena y un desenlace inesperado para cada situación. La gente me dice que eso es lo que debería publicar, que eso es lo que a …

Sempiterna

Antes que terminara el verano volví a casa. Fue el día que mi padre se dio cuenta que yo estaba envejeciendo. Mientras retozábamos en la arena, sin sombrilla, acostados sobre mantas de colores, tomó mi pie que descansaba sobre su pecho insolado y entresueños oí que le decía a mi hermana: Parece que esta niña hubiera vivido cien años, sus plantas tienen las líneas de una persona muy, muy vieja…
Yo desperté y mientras flexionaba el pie para darme cuenta que el viejo tenia razón y que mis plantas tenían tantas nervaduras como cualquiera que ya hubiera caminado el mundo 100 veces de ida y de regreso; sentí una enorme soledad al darme cuenta que toda la gente que amaba solo me había acompañado ese largo camino a trechos. Ahora comprendía que incluso mi familia, solo sabia rasgos de mí, de mi personalidad más buena y accesible, el resto de personas, tal vez no sabría nunca nada de mi o de quien en verdad era.

Solo tengo 27 años y en efecto a veces me siento como una pequeña anciana arrugada e…