lunes, marzo 16, 2026

Desaparecer

Mi hermana resume toda mi queja en la nueva frase que ha acuñado a su vocabulario desde que cuida de mi padre: “Chapa”. Así le dice cuando le acerca un caramelo y mi padre se tarda en responder.  “Chapa, ya, chapa” Es como un símil a “cógelo rápido, antes que se den cuenta y te lo quiten”. Mi padre entonces con esa mirada vivaz de niño travieso que no ha perdido a pesar de todo, estira la mano como un ágil lagarto que despertara de su inamovilidad y coge el caramelo, o coge lo que sea y sonríe, sabiendo que lo ha logrado. Le ha ganado al tonto, al que le deja el caramelo a la vista pensando que el está con la cabeza en otro mundo.


Así andamos todos, reflexiona ella, el mundo te da cosas, te pone al lado de personas que saben mas cosas que tu y si no estás atento a recibir ese conocimiento, se te escapa y no vuelve. Por eso chapa, y quien no lo chapa se queda bruto. Me agrada su capacidad de resumir las cosas en forma practica, en frases cortas. Yo estoy allí con toda mi reflexión melancólica de por qué mi sobrina no lee los libros adecuados, los libros que a mi me gustaría que leyera. A esta edad ya deberíamos estar debatiendo sobre Camus y hablando en profundidad sobre el sufrimiento del mundo, pero a ella no parece interesarle. Esta mas absorta en sus libros de fantasía de princesas y dragones, como si la realidad la fastidiara y quien soy yo para mostrarle de qué va el mundo? Me ha servido de algo leer tanto? Mi generación ha hecho algo mas qué quejarse unos de otros? 

Quizá el problema somos nosotras, remato, quizá es que nos quejamos mucho y quisiéramos que todo el mundo fuera como uno y pues no. Ella tiene su propio camino, ya descubrirá el cine independiente, ya se dará cuenta del mensaje oculto de los libros supuestamente aburridos. Y se decantará por música que no repita siempre las mismas cosas, llegará su tiempo y si su padre no la supo guiar como el mio, no es mi problema. Si no me quiere escuchar, entonces hablaré solo de los temas superficiales con ella, que podría hablar con todo el mundo.


Parece que te hubieras dado un sentanazo de realidad, replica mi hermana por el hilo telefónico sabiendo antes que yo de lo que va mi queja. Ya intentaste guiar si no se ha dado cuenta entonces no estaba tan despierta, quien no chapa lo que le dan de gratis, Simplemente lo pierde. 


- Felizmente no fui madre, le suelto haciendo pucheros. No habría soportado tener un adolescente que se negara a leer a los clásicos 

  • Ni ella es una adolescente ni es el fin del mundo no haber leído un libro serio.
  • Pero tu me hacías leer a Dumas a los 12 años !!!
  • Pero porque tu tenias una sensibilidad diferente…
  • MIra lo que ha hecho de mi esta sensibilidad de mierda
  • Al menos no tuve hijos, si salían brutos seguro que buscaba algún Taijeto
  • Seguro que no lo hacías
  • Bueno, pero seguro hubiera sufrido mucho y suficiente con mis pacientes. Oye
  • Qué?
  • Al salir del cine pensé en mi papá, hace diez años hubiera disfrutado mucho de esa película. 
  • Asi ?
  • Me gustaba mucho hablar con el y sus puntos de vista, me hacía repensar todo.
  • Mira qué bueno, con nosotros nunca tuvo tiempo de eso. Eran muy jovenes. 
  • Yo ya lo agarré jubilado y filosófico. 
  • Quizás 


Por la noche mi sueño es superficial y de sueños confusos, me despierto cuando aun la casa huele a brisa de mar, la bruma empaña todas las ventanas y los pájaros llevan despertando apenas minutos. Es de noche en el mundo aun y yo extraño a mi padre. Al hombre que era, al que no veré mas, con el que no volveré hablar de forma lúcida y dilatada, quien no me volverá a enseñar todo lo que me faltaba por aprender. Me siento tan ignorante, tenía tantas cosas por enseñarme y cogí tan pocas, que quizá no las supe entender del todo. Era adolescente y aunque tenía su misma curiosidad quizá me faltaba su ingenio para hacer todas las cosas que hizo. He recorrido a pie los territorios de los que el me habló y que conocía solo a través de los libros, con reparos geográficos, montañas y ríos. He tratado de seguirle el rastro en la propia historia del hombre en el mundo. Me he quedado tan lejos. Y ahora está ahi con los ojos mas claros que como lo recuerdo, caminando, comiendo, sonriendo, pero ya no es el. Ya no es el de las grandes charlas ni las bromas ingeniosas. Lo estamos perdiendo cada quien a su forma. Y cuando reparo en ello, me doy cuenta que también se muere un poco del tiempo, de lo que fuimos con el. De la niña que caminaba a su lado y oía sus largos relatos o lo ayudaba haciendo esos enormes crucigramas de palabras que desconocía. No sé, si como dice mi hermana estuve tan dormida, que no fui de las personas que “chapa” que aprisiona todo el conocimiento de mi padre que pude, solo tengo rastros de él, que se que viven en mi para siempre. Su melancolia por ejemplo, este amargo dolor por el mundo, por las cosas que no podemos cambiar, por la gente a quien no podemos cambiar y por tener miles de historias y estar atrapados sin tener a quien contárselas, porque no hay quien quiera oír de esas historias tristes. De esas historias serias y de libros aburridos. Miles de datos e historias se perderá con el como conmigo. Parados ante el abismo de una generación dispuesta solo a ver el bucle del horror y el entretenimiento, lentamente, desaparecemos.

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