Ir al contenido principal

Virtualmente Real

Soy una amiga virtual, por eso la gente real dice que no soy una verdadera amiga. Pretende decirme que no existo ¿me debería sentir mal? Si la geografía no me permite estar al lado de la gente que aprecio, si no puedo invitar a comer una pizza a mi mejor amigo para hablar de nada mientras vemos películas, si tampoco puedo estar con el café al lado del escritorio en los momentos de ocio, si no estás conmigo cuando te necesito. Ni en mi cama cuando quiero abrazarte ¿debería sentirme menos?

Hace poco leí eso de “yo solo tengo amigos reales, los virtuales se los dejo para los fracasados”. Supongo que debería sentirme una “perdedora”, por tener en mi lista solo a la gente que me agrada, no a la que me impone la circunstancia, ni la maldita geografía. Solo me acerco a la gente que como yo, deja la pose bonita para mostrarme el corazón al desnudo y me quiere hablar de aquello a lo que teme, de esas cosas que los hacen diferentes, de esas señales que pueden hacernos sentir raros entre la multitud de gente que oculta sus aristas para ser siempre piedras lisas y desechables.

Me pregunto si la denominación de virtual, para la demás gente, es sinónimo de inventado. Si yo vengo a ser para la demás gente “real” solo un personaje inexistente que responde a través de un monitor y que se mueve sonriente atrapada en una pantalla luminosa, como una suerte de pez esquivo. Si el ser virtual me resta valor, si eso me convierte en irreal, en unicornio, dragón o sirena que permanece al lado de quien quiere vivir en sueños y que desaparece cuando ese alguien abre los ojos y decide caminar de lleno por “ la realidad”.

A veces pienso que aquellos que solo somos “amigos virtuales” somos los que mas nos conocemos. A esos amigos de monitor, que por alguna circunstancia ajena a mí, aun no he podido invitarles un helado real, para ascender de categoría y ser estimada como alguien de carne y hueso, yo les he contado secretos que no puedo contarle a la persona mas cercana; me he confesado frágil , histérica, algunas veces tierna, depresiva o pesimista. Esos amigos virtuales, que por razones ajenas a su poder, no han podido darme ese abrazo cuando mas lo necesitaba, pero su palabra de aliento llegó en el minuto preciso y no me dejó caer, son igual de entrañables para mí que aquellos otros amigos reales que estando geográficamente mas cerca no se levantaron del sillón cuando yo me estaba derrumbando.

Cuando alguien me dice que es la amiga real de…, me quedo pensando en cuanto de realidad existe en ese nexo entre dos personas reales, que se mueven en un ambiente real y que son compañeros o amigos, no por elección sino por circunstancia. Si yo tuviera que elegir a mis amigos, probablemente muchos de los que me rodean no serían invitados a esa fiesta, porque serían simples conocidos, que saben mi nombre, mi edad, mi domicilio, pero a los que no les importa si estoy viva o muerta; si un día amanecí espectral porque me estuve muriendo de dolor durante la noche, o si estoy feliz porque al fin conocí al hombre que quiero.

¿Que tan real es la gente que pasa por tu lado? ¿Qué tanto sabe de ti la persona con quien te acuestas? ¿ a quien le cuentas tus secretos? ¿ante quien te has desnudado los ojos y el cuerpo? ¿Quién es virtual en el juego de la confianza? ¿ el que permanece a tu lado ignorándolo todo? ¿o quien a miles de kilómetros sabe cuales son tus sueños, deseos y miedos?

Yo no quiero un café hoy, quiero un par de cervezas para salir a reirme un poco y brindar por aquellos “virtuales” a los que quiero.



***En la ciudad de la Furia (versión slow)

17 comentarios

Entradas más populares de este blog

"El VIAJE"

Muriel subió al bus con la ropa suelta para viaje, con la almohada pequeña para apoyar el cuello el resto de la noche y con el antifaz oscuro, por si encendían las luces del pasillo durante su sueño. Sería un viaje largo y cansado, aunque no era el primero de ese largo año viajando por el país; si tuviera dinero, me ahorraría 15 horas de viaje con un boleto de avión- pensaba ella con su pesimismo habitual.

Subió última al bus y todos se la quedaron viendo, por su indumentaria rara de polera suelta y pantalones de pijama, la almohada, la botella de agua mineral y el bolso que se desparramó con discos y hojas sueltas por el pasillo, al subir. La terramoza vestida con minifalda y pañuelo al pecho, la ayudó a comodarse en su asiento al lado de un tipo obeso de labios pequeños. La reprendió con una fría amabilidad por su retraso en subir.

El hombre del asiento vecino apenas si la saludó cuando ella se sentó a su lado, entretenido como estaba mirando por la ventana a la gente que se despedía …

Poniendo el Pecho

Lo peor que me pasó llegada la pubertad no fue la menstruación, fue tener que usar sostén. Eso acabó con la libertad de mi cuerpo, fue el primer símbolo de que yo era una mujercita que debía ocultar su crecimiento.
Las demás niñas hablaban de que usaban "formador" y yo no entendía la palabra, que la relacionaba con algún aparato de ortodoncia. Creía que a mi jamás me pasaría eso; pero un día mis pechos empezaron a crecer y dos botones asomaron tímidos bajo la blusa escolar, sin que yo pudiera hacer nada al respecto. Quise usar camisetas, frotarlos para que los pezones no estuvieran puntiagudos, pero nada daba resultado; del tamaño de dos chapas de coca cola, mis pechos empujaban por ver la luz. Yo me mantuve terca en no usar nada debajo de la blusa, pero los muy canallas seguían creciendo. Lo peor de todo: Dolían.

Si, recuerdo ese roce doloroso contra la camiseta escolar y mojarme con agua fría en las noches, para que dejaran de doler por el roce contra la ropa. Finalmente ten…

Olor a hembra

Hoy recordé a qué huele una mujer...Me refiero a una mujer normal...sin perfume, sin artefactos, sin nada. Que perturbador. Millones de recuerdos vinieron a mi, allí desnuda bajo la frazada tibia, la sábana enrrollada en los pies, inmóvil con las manos en el vientre, esperando como un capullo. Como alguien muerto.

¿De dónde sale ese olor? Me pregunté. ¿Emana de su cuerpo, su pecho, su piel? ¿No lo calman el jabón, el perfume ni las cremas? ¿Puede ser tan imperceptible como intenso? Algo a lo que te acercas y te marea, te tumba de la impresión de no ser ningún olor conocido.

Trato a diario de cubrir mi olor, me avergüenza, pues me identifica. No creo que hieda, es más alguno que otro hombre ha comentado que mi olor natural es rico..delicioso según el más poético. Un olor que aguarda aquí cerca del cuello, en la nuca, por los hombros. Un aroma de mujer que me va cubriendo como un disfraz invisible, mientras aguardo al acecho. Un perfume tuyo, exquisito- dicen con ensayada destreza.

Yo ento…