Ir al contenido principal

Escritura de Domingo


Hoy voy a escribir porque es domingo y no tengo nada más que hacer (nada emocionalmente importante, me refiero). Además, voy a tratar de escribir algo corto. Que no suene triste.

(Bien, ya escribí mis objetivos)


La semana ha estado un poco triste para mí, yo no lo sabía, me di cuenta cuando estaba en el taxi y llevaba casi 20 min. Sin hablar con mis padres, estaba ensimismada en mis propios mundos, pero ya no recuerdo lo que pensaba. Solo sé que estaba triste. Porque en mi familia estar callada es sinónimo de estar triste...o idiota...Ese es el apelativo cuando los hijos o mi madre callábamos ¿Por qué están idiotas? nos preguntaba.

Ahora me doy cuenta, que la mayor parte del tiempo hablaba solo para no tener que oír esa pregunta. Y siempre veía de mí, no mi verdadero yo, sino el calificativo que se me pusiese. Temiendo no ser lo que se esperaba que fuese.
No culpo a mi padre, en realidad culpar a la gente no trae nada bueno. No cambia las cosas, solo es un asunto de "la realidad que me tocó vivir", así que la asumo no más...sin psiquiatras.


*

Durante la semana también, ha habido mucha gente que me ha tratado mal, trataba de buscarle un patrón a ese comportamiento, para hacer una hipótesis de ¿Por qué a mí? Y no hallé causa, me cansé de buscarle causa. Al final la conclusión fue: No es culpa tuya, la gente es mala per se.
Durante mi adolescencia siempre pensé que todo era mi culpa, porque apenas me quejaba de algo o de alguien, mi padre se encargaba de hacerme ver que yo era la mala y no ellos. Me hacía ver que era mi personalidad reflejo de la suya, la que me hacía una persona jodida e insufrible. Que la gente era sensible y se molestaba, que iban a sus casas a tramar venganzas y que tenían como premisa no tenerme cerca porque yo era un ser dañino.
"No puedes con tu genio", me decía. Así que yo, más que intentar explicarle, me iba a un rincón a meditar todo el discursete y me sentía mala. No quería parecerme en ese aspecto a mi padre, pero supongo que algo de verdad había. Con el tiempo, comencé a alejarme de la gente y vi que era mejor andar en pequeños grupos de 2 ó 3 en quien pudieras confiar que en mucha gente.
Me di cuenta que la popularidad no lleva a nada, que la mitad de la gente en realidad te odia, que es mejor agachar la cabeza y no ser encontrado.
(Léase la niña Lorena, para ser más gráficos)
A mi paso por la juventud, me di cuenta que tampoco eran buenos los dúos o los tríos, que a veces en la única persona que podías confiar era en ti misma y a veces...en tu pareja.
Eso, como siempre, resultó una verdad a medias.

*

Yo odiaba, es cierto. Odiaba con vehemencia y dolor. Odiaba, porque en el fondo sabía que mis odios estaban dirigidos contra personas o hechos a los que jamás podría enfrentarme o ganar la partida. Gobierno, sistema (colegio), sociedad, amigas, rivales...Todo representaba un solo ente deshilachado en cientos de entidades que obstaculizaban mi felicidad. Por lo tanto: Sufría.

Sufría por el chico que amaba y que estaba enamorado de mi mejor amiga; sufría por mi mejor amiga quien coqueteaba descaradamente con el chico que me gustaba. Sufría por estudiar y estudiar y no tener la nota que merecía. Por los profesores que no respetaban, por el microbusero que me cobraba doble. Porque al comprar me dijeran señora y no señorita. Porque hubiera engordado 2 tallas. Sufría por todo…A veces, ahora…también sufro, pero ya es menos, porque he decidido no odiar.

Odiar es cansino, te quita horas y días de pensar en ti para pensar en una realidad alterna donde los malos tienen castigo y tú eres la heroína. Es tonto también, porque al final de la escena tratas de pensar lo que sentirá el otro, lo que sufrirá el otro y te olvidas como te sientes tu. Todo esto lo entendí recientemente, cuando durante las vacaciones, pensaba una y otra vez que haría él si yo lo dejara para siempre y su vida se volviera un desastre. Si yo hallara alguien que de verdad me amara…ja! Pensé tanto en cómo se sentiría él, al verme casándome con otro, que olvidé como me sentiría yo.

*
Ahora no odio, no sufro, no espero...pero tampoco soy feliz. Es decir, estoy en un estado quiescente de ser y no ser. Por eso que no he hablado en el taxi, ni he sonreido ante un beso, ni he llorado ante su partida.
Supongo que la parte fea de crecer, es comenzar a volverte inerte...Pies de concreto, cabeza de arena.
*

Es domingo, me propuse escribir algo corto y que no fuera triste. Creo que jamás podré hacerlo. Cuando escribo en mi blog, lo hago como si tuviera un coloquio con alguien que me entendiera, un terapeuta, un amigo, un cura, un novio. Como no voy al médico, ni me junto en grupos de más de 2 personas. Como soy casi atea y jamás tendré un hombre que me entienda, es entendible que escriba en mi blog, relajada y me extienda más de lo debido. Que escriba tanto, que leer estos cientos de líneas se haga de pronto algo cansino y aburrido, que escriba sin arte, sin lírica ni acento. Cuando escribo en el blog, a veces soy honesta, especialmente en las historias que no son mías. Porque soy honesta a los sentimientos que son el germen de mis personajes. Por eso no creo que deba decir cuando es verdad o cuando es mentira. ¿Acaso la vida no es una verdad maquillada de mentiras?
*
*
*
*
*
Las caricaturas son de Liniers...y Fellini es el gato del que me he enamorado.
3 comentarios

Entradas más populares de este blog

"El VIAJE"

Muriel subió al bus con la ropa suelta para viaje, con la almohada pequeña para apoyar el cuello el resto de la noche y con el antifaz oscuro, por si encendían las luces del pasillo durante su sueño. Sería un viaje largo y cansado, aunque no era el primero de ese largo año viajando por el país; si tuviera dinero, me ahorraría 15 horas de viaje con un boleto de avión- pensaba ella con su pesimismo habitual.

Subió última al bus y todos se la quedaron viendo, por su indumentaria rara de polera suelta y pantalones de pijama, la almohada, la botella de agua mineral y el bolso que se desparramó con discos y hojas sueltas por el pasillo, al subir. La terramoza vestida con minifalda y pañuelo al pecho, la ayudó a comodarse en su asiento al lado de un tipo obeso de labios pequeños. La reprendió con una fría amabilidad por su retraso en subir.

El hombre del asiento vecino apenas si la saludó cuando ella se sentó a su lado, entretenido como estaba mirando por la ventana a la gente que se despedía …

Poniendo el Pecho

Lo peor que me pasó llegada la pubertad no fue la menstruación, fue tener que usar sostén. Eso acabó con la libertad de mi cuerpo, fue el primer símbolo de que yo era una mujercita que debía ocultar su crecimiento.
Las demás niñas hablaban de que usaban "formador" y yo no entendía la palabra, que la relacionaba con algún aparato de ortodoncia. Creía que a mi jamás me pasaría eso; pero un día mis pechos empezaron a crecer y dos botones asomaron tímidos bajo la blusa escolar, sin que yo pudiera hacer nada al respecto. Quise usar camisetas, frotarlos para que los pezones no estuvieran puntiagudos, pero nada daba resultado; del tamaño de dos chapas de coca cola, mis pechos empujaban por ver la luz. Yo me mantuve terca en no usar nada debajo de la blusa, pero los muy canallas seguían creciendo. Lo peor de todo: Dolían.

Si, recuerdo ese roce doloroso contra la camiseta escolar y mojarme con agua fría en las noches, para que dejaran de doler por el roce contra la ropa. Finalmente ten…

Olor a hembra

Hoy recordé a qué huele una mujer...Me refiero a una mujer normal...sin perfume, sin artefactos, sin nada. Que perturbador. Millones de recuerdos vinieron a mi, allí desnuda bajo la frazada tibia, la sábana enrrollada en los pies, inmóvil con las manos en el vientre, esperando como un capullo. Como alguien muerto.

¿De dónde sale ese olor? Me pregunté. ¿Emana de su cuerpo, su pecho, su piel? ¿No lo calman el jabón, el perfume ni las cremas? ¿Puede ser tan imperceptible como intenso? Algo a lo que te acercas y te marea, te tumba de la impresión de no ser ningún olor conocido.

Trato a diario de cubrir mi olor, me avergüenza, pues me identifica. No creo que hieda, es más alguno que otro hombre ha comentado que mi olor natural es rico..delicioso según el más poético. Un olor que aguarda aquí cerca del cuello, en la nuca, por los hombros. Un aroma de mujer que me va cubriendo como un disfraz invisible, mientras aguardo al acecho. Un perfume tuyo, exquisito- dicen con ensayada destreza.

Yo ento…