Carta Lunes

Y los días son igual que siempre. No, tal vez sean mejores. Ya no escribo tanto, no es una decisión, no es que no haya de que escribir, es solo que el tiempo se me está yendo en vivirlo y eso es mejor, no?

Porque al fin y al cabo he escrito tanto sobre los sabores de helado y sobre los rostros de la gente, que me he olvidado de ellos. Que ya no se distinguir la realidad del sueño y tampoco me afecta el no poder hacerlo. Es bueno, pero no lo es todo.

Ayer fue un día cálido, parecía un día de verano. No se porque me ofrecí a hacer las compras yo y de pronto me di cuenta que ya no era más invierno, sino un luminoso verano, con las veredas relucientes y olor a helado por las calles. Si, olor a helado. Porque pasé frente a la pastelería y podía sentir ese olor a lúcuma y a fresa cerca de la nariz, ese olor a confitería, ese olor a felicidad y sonreí por dentro.

Siempre sonrío por dentro. Bajo mi piel hay una eterna niña disfrutando del olor de las frutas y de los colores del verano. Ya se que no lo es, pero ayer parecía tanto, que me quité la ropa gruesa y salí a comprar con ropa ligera y la gente parecía feliz. Que extraña sensación, basta que alguien sonría por dentro para ver a la gente feliz.

Te debería contar como me está yendo, pero esto es lo mas cercano que puedo hacer. Contarte como me siento, mis ideas fugaces, los pequeños momentos, esos son los que me logran una sonrisa y probablemente te parezca boba al decir estas cosas, pero es lo que quisiera contarte, no lo otro.

No, sobre la maestría, sobre mis nuevos compañeros, sobre el auto que se compró el vecino o sobre los cuadros que quisiera comprar para la casa. Todo eso, se agota en mi memoria y se vuelve un recuerdo pequeño. Ínfimo, casi desaparece en la memoria.

No te voy a contar que he dejado de dormir bien, que me siento con miedo por lo que suceda en los próximos meses, que a veces siento que desaparece el piso. Que me quisiera quedar aquí, o volver a la casa de mis padres, que quisiera meterme en una habitación y no volver a salir nunca más. Que por momentos extraño un clóset donde ocultarme para olvidarlo todo, porque a veces simplemente me da miedo la vida. Tu sabes como me da miedo vivir a veces, a ti te lo confieso, no al resto. A esa gente que me da consejos, a la que piensa que escribo para ellos, tu sabes como soy. Escribo para mi y para ti de vez en cuando y para los amigos cuando estoy de buenas. En fin que yo a veces solo escribo, pero hace tiempo ya no. Porque hace algún tiempo, la vida se me va en vivirla y eso es mejor, no?

Claro, siempre es mejor vivir intensamente aunque lo que se escriba a veces suene solo a mediocridad.
Pd: Estoy Oyendo "Que te vaya Bonito" en la voz de Carmina Cannavino
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