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Charlas de Zodiaco y cafe

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Te voy a contar una historia; y no es de las que cuento siempre, sino de las que cuento los viernes, con el cuerpo mas relajado y con ganas de hablar con una pequeña taza de café de por medio y que te sientes a escuchar esos largos monólogos que a veces me hacen pensar que nací para hablar desde la soledad de mi orilla sin compartírsela a mas nadie.

Pero vamos, no es que esté melancólica, es solo que hoy es viernes y tu sabes lo que significan esos días. Son para mí, igual que los días 5 y los 25 o las noches de luna llena. Yo estoy llena de simbolismos que podrían parecerte algo irracionales, algo así como cargar un talismán en el cuello para la buena suerte o ver señales en donde nadie las ve. Peor, algo así como creer en los horóscopos. Y yo te digo que soy sagitario y nosotros somos bastante incrédulos en esas cosas
(Ves que sonríes a pesar de esa broma antigua?)
Bueno te decía, que yo soy sagitario y me llamó la atención ese dibujito con el que se nos designa. Tal vez un día me atreva a preguntar el por qué de la figura, del arquero con el cuerpo de caballo.
De niña me agradaba pensar que a pesar de la bestialidad de su figura, el sagitario siempre apuntaba su flecha al cielo, a un punto que solamente él veía, contrario a los otros, con ojos fijos en su aspecto de hombre/caballo.


En fin, yo tengo mil y una explicaciones para las cosas mas simples. Tanto que te admirarías, de saber como he construido historias y explicaciones para cada figura rara que se cruza en mi camino. Antes, incluso veía imágenes mitológicas en los azulejos del baño y podía verlas moviéndose frente a mis ojos, animadas solo por mi imaginación de los 8 años. Bueno, si eso me ocurriera ahora, mínimo la llamo presbicia, cuando no, locura y me voy por una medicación que me haga pasar la resaca de andar viendo figuras móviles en el piso del baño.

Pero volviendo a lo de los signos, te voy a contar una historia y puede que te suene tonta, así que acércate un poco mas que te la cuento en voz baja. De niña yo pensaba, o me hicieron creer que me casaría con un Aries. ¡Imagínate! A una niña que le digan eso, mínimo se la pasa preguntando si hay algún Aries conocido en el círculo familiar, sin saber exactamente lo que significaba eso de ser o no "Aries". Luego me enteré que era un cordero, bueno un cordero con unos enormes cuernos curvos.
Ahora que lo pienso, siempre relacioné a los de signo Aries con los hombres cornudos y jamás entendí como se podían relacionar en el zodiaco a mansos corderos cornudos con humanos mitad caballo…claro, aun no sabia nada sobre zoofilia y esas mezclas aberrantes en mi destino me dejaban algo nerviosa.

Hace algunos meses, después de cruzarme con todos los animales representados en el zodiaco y otros varios que merecen el apelativo de animales per se, conocí a varios ”Aries” y claro, no pasó nada. Pensé si como buena sagitario ¿tendría que haberme limado un poco los cascos? o ¿Afinar mi arco no al cielo, sino mas abajo?...Bueno no tan abajo, que luego dejo sin descendencia a mi futuro marido…pero eso me puso a pensar en los simbolismos y como algo tan simple puede terminar en hacerse una manía nada graciosa. Y ahí vemos a gente que está consultando adivinadores, gitanos, hierberos y bolas mágicas. Que sale a la calle con talismanes y consultando la hora del día para hacer tal o cual cosa. Yo por suerte, no estoy en ese extremo. Uno, porque detesto a las gitanas- aunque me vista a veces igual de estrafalaria- dos, porque desconfío de quienes usen la hierba para golpearse el cuerpo e invocar espíritus en vez de fumársela y tres, porque no creo que existan bolas mágicas para ver el mas allá, si con el contacto con las bolas del mas acá ya he tenido mas que suficiente.

Pero, como te decía, lo mío va mas por el camino de los simbolismos, mas a leer a la gente a través de los gestos, o entender mas a través de los silencios y de las líneas cortas de lo que escriben, lo que siente en verdad la gente. Eso que desean decirme. Pero claro, eso también puede ser una superstición, porque imagínate, a ese paso mi exponente masculino ideal sería un mimo, un tipo mudo o alguien que sepa escribir telegramas.
No, no exagero, es que cuando uno empieza a creer en los simbolismos se los termina por creer todos y ya me ves a mi viendo en las líneas de mis manos una soledad sempiterna, en donde jamás el amor y al fortuna van juntos y la línea de la vida acaba por perderse en un manchón de tinta azul con la que escribo mis cartas.

Hay gente que a los simbolismos llama buena vibra y eso también me confunde un poco, porque es como calificar el aspecto de la gente en torno a vibradores. Y claro, si una amiga me dice “ese tipo tiene buena vibra”, yo solo me puedo imaginar a un tipo con la personalidad tembleque o con la anatomía masculina de un taladro gigante.

Mi hermana es de esas personas que consultan los sueños, creen en lectura de cartas y horóscopos varios y no es una ignorante, pero cree tanto en eso, que se puede gastar pequeñas fortunas para saber que le pasará mas adelante o que le depara el futuro; y yo no entiendo, porque se podría ahorrar mucho dinero consultándome a mi, que veo en su futuro una deuda bancaria y una camisa de fuerza si sigue confiando en esas adivinas de mala muerte.

Mira no más, yo aqui contigo hablando de tanta buena vibra, vibradores y otras cosas capaces de llevarte a ver el mas alla, pero el ojo derecho me ha empezado a vibrar y ya no puedo seguir contándote nada.
Llevo una semana con ese tic, que ha ido aumentando de intensidad, hasta ser realmente molesto. A veces pienso que es el síndrome de ojo vago y que me titila el ojo derecho solo por la angustia de no poder leer a la velocidad que lee el ojo izquierdo.
¿Ves que comienzo a explicarme simbólicamente todo? Debería explicarte la conexión nerviosa, las causas, las consecuencias,la posible cura, pero solo se me ocurre pensar en la historia del ojo vago que leí en ese libro que me agrada tanto. Porque ahora que leo mas, me ha dado porque el ojo vibre un poco en su párpado inferior y me haga ver todo tembleque y con cierto lagrimeo.
Así que voy al espejo a verme si no estaré con esos tics que tienen los villanos de las películas y nada. El ojo ante el espejo se queda quieto. Luego voy y le pregunto a alguien si nota ese temblorcito en mi ojo y me responde que no, que son mis neuras.
Y yo me digo, que neuras ni que vainas! si este ojo me está temblando hace un par de días, como si hubiera utilizado un taladro de esos de carretera.
Si fuera supersticiosa diría que uno de los bloggers me hizo Mal de Ojo, pero como soy mas científica prefiero creer en las neuras, las paranoias, las hipocondrías propias de la gente que no trabaja y se la pasa leyendo, escribiendo y hablando bajo dossis extra de cafeína.
Y tu que dices, me lees el destino en el fondo del café?

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****El óleo superior es de Robles.
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