Cartas al anochecer

Estaba pensando que haría las siguientes madrugadas, si solo dormiría o me dedicaría a leer un libro.
Últimamente son las 11 :30 de la noche, la hora a la que necesito hablar. Por estos día hablo con mi hermana, pero cuando ella ya no esté, ya no sabré con quien hablar.

El blog es una buena salida cuando no tienes sueño y tienes muchas ideas en la mente que no hallas como desanudar, pero la verdad éstos días ando pensando más en mi vida que en ideas para escribir.

No podría poner en el blog que necesito comprar esto o aquello en tal tienda, ni que debo hacer esto o lo otro, tal día. El blog no me sirve para eso, pero puede ayudar a que me relaje.

Hace una semana que intento dar forma a un cuento cortísimo y no puedo. Debe ser que mi cerebro está en mantenimiento técnico, pero no termino de escribir el cuento que era el regalo de navidad para Carlos, mi primer amigo por aquí. El Náufrago lleno de cuentos entre las ropas.

La amistad...que extraña palabra, en la que se escudan tantos.

Estaba pensando que si bien la amistad es un bien preciado, puedo decir que no la conozco realmente. Al menos no la amistad como yo la veo; no esa en la que sales un rato a compartir alguna comida y a chismear de la gente en común. Tampoco la amistad de yo te ayudo si tu me ayudas o esa de "que bien nos vemos juntos". Mucho menos la amistad de quien no te conoce y te hace amiga del alma sólo por la idea sesgada de la lectura de 3 o 4 páginas escritas en una página cibernética.

Ahora que lo pienso, hay pocos amigos a los que recurriría en caso de realmente necesitarlos y lo peor, no están. Son amigos que viven demasiado lejos como para hacer una llamada telefónica o acompañarme a caminar en silencio, cuando me sienta triste.

La primera persona que me envió un e- mail, fue un blogger que con el tiempo se tornaría en mi mejor amigo. Probablemente el único que me conoce personalmente y que me ha visto en mi ambiente natural, con mi nombre real y haciendo cosas simples. Es decir, valoro su amistad, porque creo que llego a apreciarme no como Laura la que escribe, sino como la chica que vive, siente y frecuenta lugares comunes.
Antonino Paraggi, es mi gran ganancia en este año de amistades truncadas. Aunque él me haya ganado la frase en su saludo de cumpleaños.

Ha sido un buen año, no puedo quejarme. Dicen que de los errores se aprende y que el enemigo es sólo la mano de Dios guiándote. Si lo tomo así, creo que en este año conocí a varias de las personas con las que no querría toparme el resto de mi vida, esas que ya sé como evitar, o aquellas de las que sé no debo esperar nada.

Obviamente la experiencia valió la pena, hubo gente que leyó hasta la última línea de lo que yo escribí y que siempre estuvo dejando frases para que no me rindiera y siguiera escribiendo por placer. Recibí ofertas de algunas páginas, revistas e incluso halagos inesperados. No gocé mucho de la presencia de los nada apreciables comentaristas anónimos y aquellos que se filtraron, se cansaron muy pronto de teclear con un dedo. En el balance final, hubo más aceptación que rechazo y mucho más halagos que insultos.

Pero bien dicen que es mejor no creerse los halagos, menos cuando son dados sin una pizca de objetividad. Tampoco aceptar los presentes, si son dados esperando algo a cambio. Y claro, en un medio como este los presentes eran siempre material escrito, que podía variar desde poemas, cuentos, hasta intentona de novela corta.

Después de casi 500 post he conocido a las más diversas personas - o debería decir , personalidades- que abundan por el mundo. No entiendo, ni llego a comprender porque tanta atención en alguien tan minúsculo como yo. Aunque luego reflexiono, que la gente solo desea expresar afecto, soñar con algo, formarse un ideal de alguien, aun siendo inútil todo acercamiento real al personaje de su agrado.

Pero así como hay gente que desea expresar carino sin ningún motivo aparente, hay otros que desean expresar su rabia. Rabia ante cualquier cosa que pueda representar su aflicción, frustración, mala leche. Así, pasas a ser por un momento quien personifique toda su joda contra el mundo, dedicándote las más variadas líneas de reproche, hasta que aparezca alguien más que ocupe tu puesto y comience la historia nuevamente.

Definitivamente, en ambos extremos es solo gente que necesita un poco de atención.

Estaba pensando, que para ésta noche de año nuevo, ya he rechazado todas las invitaciones para salir de fiesta, porque quiero pasarla durmiendo- o mejor dicho, soñando- en lugar de hacer lo de todos los años.
Pensaba que durante bastante tiempo, mi preocupación principal, había sido sobre quién me acompañaría en la salida de esa noche, o qué vestido me pondría, o a qué lugar iríamos. Y ahora, en lo único que pensaba, era en cuál pijama sería el más cómodo y qué almohada la más blanda para soñar con mi futuro.

Desde que volví solo he tenido sueños bonitos y hasta resulta una afición querer pasarla entre sábanas. Ayer soñé que tenía un vestido blanco y pomposo de hombros descubiertos y paseaba por un prado repleto de flores. Las imágenes eran confusas, pero solo puedo recordar la sensación de felicidad que sentía y que me duró hasta que desperté.

hablando de sueños, recordé a Nacho. Por un minuto creí entender un poquito de lo que a veces no entiendo sobre la filosofía de soñar/dormir/ estar entre siestas.

Ahora, procuro cansarme para tener sueños bonitos.

Hace poco recordé a Ana y su gata Chirimoya, en el primer comentario que dejó en el blog y qué me puso una sonrisa de oreja de oreja; y a Maik Pimienta, el joven ceuta con los mejores enlaces de toda la red.
No sé por qué se me vino a la mente que jamás llegué a enlazar a Nam, el médico que escribe desde Osaka, mientras se quesea con textos médicos; ni a Eulalia , la mujer que escribe desde Quinta del 44 con una soltura y manejo de texto que ya quisieran muchos.
Pensé que es una pena no tener noticias de Ray Kawabata o de las pequeñas historias que hacía K. en Mi tiempo libro.
Me dí cuenta entonces, de mucha gente con la que había dejado de frecuentar y ya había desaparecido; gente a la que sin darme cuenta me había sentido unida, por esa admiración a sus letras y a su forma de expresar ideas propias de una forma clara y directa.

Pensé que habría gente a la que extrañaría. Que habían escritos en la red realmente inspiradores y de una belleza extraña y genuina.

Que así como hay gente que es feliz siendo blogger y entamblando relaciones amicales, hay otra que solo es feliz escribiendo y lo puedes notar desde la primera línea. Notar eso es una sensación feliz, una sensación de libertad, al leer un pensamiento libre.

Estaba pensando que haría las siguientes madrugadas, si solo dormiría o me dedicaría a leer un libro. Ahora sé que no podría dejar de escribir, aunque esas líneas sean, solo cartas para los amigos, mientras ellos aún estén durmiendo.

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