Ir al contenido principal

El Café con Aroma de mujer

Es Viernes, antes los viernes eran para mis Charlas de Café; y es que hubo un punto durante la escritura del blog, que los posts no eran tanto sobre mi propia vida,sinosobre mas bien las experiencias que le podrían ocurrir a cualquiera durante su crecimiento, acerca del racismo, la apariencia física, el sexo, los amigos o lo que sea que ya no fuera exclusivamente mío, sino algo que le podía ocurrir a cualquiera. En esos viernes me gustaba leer las opiniones de los otros, sus comentarios sean cuales fueran.
Los viernes de café eran como un termostáto de lo que la gente pensaba o sobre lo que le interesaba hablar.

Siempre me gustó el café, pero no el del Starbucks tan de moda últimamente, no por la pose de tomar un café y que me vean hacerlo en un lugar "nice". No por el pequeño placer de elegirse un cafecito de nombre raro y contarlo luego a los amigos, como la anécdota de quien piensa a solas sentada ante una pequeña taza de café humeante y garabatea ideas en un cuaderno para poetas. A mí me gustaba ese café pasadito que hacían en casa en una cafetera vieja. Ese café que mis viejos tomaban como si fuera refresco y que se quedaba siempre sobre la mesa para que lo tomara quien quisiera, frío y a cualquier hora del día.

Me agradaba el olor que inundaba la cocina entonces, ese olor penetrante que te hacía sentir profundamente inspirada y luego ya de mayor, un olor que como mujer te hacía sentir profundamente sexy. He tomado café en lugares caros y baratos, en sitios de mozos elegantes que te llenan la taza antes que digas nada y en casonas trsites en donde solo es café lo que pueden invitarte. Más no he vuelto a tomar el café casero que sale de las tiendas pequeñitas, ese olor a grano de café molido que inunda las calles viejas haciéndolas más románticas que nunca.

Hace poco recibí un correo sobre el grano de café y lo comparaban con la vida misma. De como ante la misma condición adeversa del agua hirviendo, los demás alimentos se hacen duros o blandos según su estructura intrínseca. Solo el café podía cambiar a una condición adversa como el agua en plena ebullición y cambiarla de simple agua a delicioso café. Era el café quien cambiaba al agua y no viceversa.

La moraleja era que solo algunas personas pueden cambiar el problema y volverlo a su favor, la mayoría prefiere que el problema los cambie a ellos. Les cambie la estructura, volviéndolos duros de corazón o blandos de voluntad.

Hoy pensé en el grano de café, e irremediablemente en Colombia y esa historia que no comencé a escribir, pero que no me deja dormir tranquila.

Ya habrá tiempo para cambiar el mundo, tal vez desde ahora mismo. Mientras tanto es viernes y el olor de café inunda ya, la ciudad de mujeres sin nombre.

Entradas más populares de este blog

"El VIAJE"

Muriel subió al bus con la ropa suelta para viaje, con la almohada pequeña para apoyar el cuello el resto de la noche y con el antifaz oscuro, por si encendían las luces del pasillo durante su sueño. Sería un viaje largo y cansado, aunque no era el primero de ese largo año viajando por el país; si tuviera dinero, me ahorraría 15 horas de viaje con un boleto de avión- pensaba ella con su pesimismo habitual.

Subió última al bus y todos se la quedaron viendo, por su indumentaria rara de polera suelta y pantalones de pijama, la almohada, la botella de agua mineral y el bolso que se desparramó con discos y hojas sueltas por el pasillo, al subir. La terramoza vestida con minifalda y pañuelo al pecho, la ayudó a comodarse en su asiento al lado de un tipo obeso de labios pequeños. La reprendió con una fría amabilidad por su retraso en subir.

El hombre del asiento vecino apenas si la saludó cuando ella se sentó a su lado, entretenido como estaba mirando por la ventana a la gente que se despedía …

Poniendo el Pecho

Lo peor que me pasó llegada la pubertad no fue la menstruación, fue tener que usar sostén. Eso acabó con la libertad de mi cuerpo, fue el primer símbolo de que yo era una mujercita que debía ocultar su crecimiento.
Las demás niñas hablaban de que usaban "formador" y yo no entendía la palabra, que la relacionaba con algún aparato de ortodoncia. Creía que a mi jamás me pasaría eso; pero un día mis pechos empezaron a crecer y dos botones asomaron tímidos bajo la blusa escolar, sin que yo pudiera hacer nada al respecto. Quise usar camisetas, frotarlos para que los pezones no estuvieran puntiagudos, pero nada daba resultado; del tamaño de dos chapas de coca cola, mis pechos empujaban por ver la luz. Yo me mantuve terca en no usar nada debajo de la blusa, pero los muy canallas seguían creciendo. Lo peor de todo: Dolían.

Si, recuerdo ese roce doloroso contra la camiseta escolar y mojarme con agua fría en las noches, para que dejaran de doler por el roce contra la ropa. Finalmente ten…

Amante Ideal

"Alguien que conozca todas tus mierdas y no te joda por eso. O mas bien que te joda, pero que te joda bien" Esa es la definición que él me da cuando le pregunto quien sería su amante ideal. Me río entonces, como no lo hacia hace días. Es refrescante poder discutir sobre sexo en voz alta. Llevo un par de semanas pensando que le he perdido la curiosidad a enfrentar  tener nuevas relaciones, cada vez que llego al asunto doy un largo rodeo y cambio de tema.

Tengo que reconocer que la vida se pone mejor cada día, tan mejor que espero con ansia que me despidan del trabajo para poder invertir todos mis ahorros en un viaje que dure un par de años por territorios desconocidos.
Luego pienso en la salud de mis padres y me deprime la idea de que no podría irme sabiendo que aun me necesitan.  Que no sabrían a quien llamar si algo malo sucede. A cierta edad si no haz hecho todo lo que se te vino en gana te terminan atando el amor por  los hijos o los padres  eternamente a casa; ante cualq…