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Caminando

Caminar y caminar, es música en mis oídos, momentos astillando un corazón que ya no va a la hoguera, un corazón que vive, late, siente otra vez. Es música que me lleva de la mano hacia ninguna parte y hacia todas en realidad, es música, solo música para poder respirar.

¿ A dónde iba antes? ¿ quién sabe? Yo no sabía a donde iba, lo único realmente palpable, era que el momento que dejara de caminar me hundiría otra vez. El momento que descansara, que mis pies se agotaran, que mis manos no dieran mas, en ese instante, volvería a caer.

Por eso seguí caminando y si contara las personas que conocí en el camino, te admirarías, de que no me haya quedado a jugar con gigantes, a perseguir a duendes y gnomos, a charlar con las brujas que abundan en mi habitación.
Esta, la que es mi habitación.

Yo seguí caminando y a veces me cansaba de hacerlo, de arrastrar mi alma por los rincones de un universo negro, donde solo raras veces brillaba una luz que se encendía específicamente para mi. El resto del tiempo, oscuridad, duda, incertidumbre.

¿A dónde iba yo? ¿Quién sabe?

Aun ahora parece que nadie lo sabe, pero ya no es oscuridad lo que veo. He pasado de los tonos grises a pasadizos blancos, a veredas luminosas, a una vida donde algo me advierte que pase lo que pase ya no debo temer.

No me mentiré, a vece sme toma por sorpresa el pánico, me sujeta las muñecas, a veces tengo tanto miedo que me quedo paralizada y solo quisiera tener a alguien al lado que me recuerde que debo respirar…respirar…

Tu no sabes lo que es eso. Yo tampoco lo sabía, pero te llena de inseguridad. Son momentos, flashbacks en donde es obvio que no vas a ninguna parte, que no recuerdas por donde viniste, que no sabes si podrás dar un paso más. Son millones de gritos que no suenan, que se agolpan en tus sienes diciéndote que esta vez no lo lograrás, que es inútil seguir caminando. Que todo irá mal, que siempre va mal.

Aun lo siento.

La primera noche en Bs. As. Tuve uno de esos ataques, en los que me encojo sobre mi misma y siento que es la única forma de estar a salvo, pues no puedo confiar en el abrazo de nadie más. Pero solo duró segundos, pude hablar de ello, llorar por ello y quedarme dormida, sin rencores ni mas incertidumbre.

Esa noche me quedé dormida y al día siguiente amaneció tan brillante, que olvidé la bruma de mi anochecer, la lluvia, el miedo, la soledad. Puse un broche a cualquier recuerdo malo y me dediqué a vivir…y sentir.


Caminar y caminar…Yo sigo caminando, eso es música en mis oídos; lluvia de violetas y luces, de colores ajenos…Sigo caminando, es como navegar en una pintura que comienza a clarificar sus colores…Un día el lienzo volverá a ser blanco otra vez…Casi me siento lista para volver a dibujarme en él, con una sonrisa pequeña y unas alas enormes…Con una sonrisa grande, de esas que ya no temo regalar.
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