Sin Admiración

Sumergida hasta los tobillos, así me siento hoy. Trabajo atrasado, cuentas por pagar, exámenes que aun faltan. “Me tiré de cabeza al río y me arrastró la corriente”. Estar aquí es una larga cadena de cosas que me faltan por hacer. Ya me duele la espalda de permanecer frente al computador, buscando información, leyendo, investigando. Y nada.

Por momentos me desconecto y leo algunas cosas de mi interés personal. Es una lástima que la medicina y mis tendencias internas no hagan una buena combinación, o al menos, no una lucrable, para poder seguir viajando todo lo que quisiera. Me hubiera ido bien como corresponsal de guerra, no sé, algo que me mantuviera en movimiento. Esta estática me asfixia. No sirvo para quedarme en un solo lugar o con las misma personas. Antes estaba frustrada, ahora solo resignada. Es un purgatorio en donde debo ver la misma película gris todos los días.

Necesito tanto a Rafa, hablar con él es oxígeno para mis pulmones, pero ha desaparecido. ¿Dónde andas Rafa? ¿También se te ocurrió irte de viaje a perder la cordura? Reviso una y otra vez el buzón y no hay ninguna línea que me haga creer que sigues vivo. No sé por que la gente desaparece así de nuestras vidas, nos creen a salvo y nos dejan volar solos. Necesito contarle que pasó durante este tiempo lejos de todos, necesito decírselo a él, sinceramente y sin dramatismos. Para que me conteste, igual, sinceramente y sin dramatismos y poder sentirme aliviada de habérselo contado a alguien.

Es tan difícil hallar un amigo que te mande a la porra cuando es necesario, sin caricias extras que te hagan sentir débil o una compasión que nadie solicitó; que cuando éste desaparece, el mundo vuelve a su matiz de teatro de barrio, con malos actores y un guión deplorable.

Recibo correspondencia pasada o aparece gente en el MSN y es lo mismo de siempre: Palabras bonitas, propuestas de toda estirpe, curiosidad por saber quién soy…alguna frase compasiva, o ensayo de dar ánimos, alguno que otro interesado en saber la verdad detrás de mis historias. Es cansador. Cuando leo libros o artículos de revistas, no se me ocurre preguntar al autor, que es lo que quiso decir. Él escribe lo que desea, yo entiendo lo que puedo y ahí termina la historia. Sin intimidades, ni compromisos.

Me imagino que si fuera actriz o cantante, me llenarían de emoción todas esas frases, ese interés desmedido en mi vida dentro y detrás del blog. Pero si mi acción es escribir, ¿No debería ser leerme la única reacción?

Antes de irme, tenía rabia y frustración por esas cosas, buscaba un modo de cambiarlo. Ahora ando mas resignada. Leo las cartas, los mensajes, lo que me dicen y cierro la página sin ninguna emoción de por medio. Es como vivir en el purgatorio, todos los días la misma historia de gente virtual haciéndote creer que eres virtuosa.

De vez en cuando me detengo en alguna frase mas elaborada que la otra. “Soñé contigo mientras no estabas”, “Quiero verte desnuda cuando llegue a casa”. “Eres mi otra mitad”, “Publica pronto porque no he leído a nadie como tu”… son diferentes individuos, pero las frases son igual de vacías para mí. Igual de repetitivas e inútiles. Si ésta fuera una página para buscar un marido o un amigo incondicional, me sentiría halagada, emocionada, diría que tuve éxito. Pero no, no lo es. Es solo una página de lectura gratuita, para quien desee leer solamente.

Tengo trabajo pendiente y una decena de cuentos en el bolsillo. Debería existir una forma de hacer llevadera la salud pública y el hábito de escribir cuentos mediocres. De poder tener dinero en el bolsillo y viajar cuando se quiera, sin horarios que respetar.

Hoy extraño a Rafa y su forma de decirme que "El mundo es una cabronada sin final feliz asegurado, en donde cada quien debe inventarse su excusa para seguir vivos y así tener una esperanza de que algún día la película gris, cambie su final insípido"


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