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Lunes/ Retazos

Caution: Posts Down.


Parece que lo de estar tristes, nos hubiera agarrado en bloque. Toda la gente a mi alrededor está un poco triste. No quiero preguntarles por qué, ni desearles que se mejoren. Cada quien tiene sus propios plazos para sentirse bien y su derecho inalienable a sentirse una mierda de vez en cuando.

Yo no me siento así, solo estoy en ese estado melancohólico, que sigue a las grandes migrañas. Con sueño y sin sueños. Caminando lento y sin ganas de hablar con nadie el tiempo suficiente para que me pregunte si de verdad me siento bien.

Es bueno escribir, nadie pregunta.

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Hace algunos semanas hablé con Claudio, hablábamos de los tipos que trabajan en el proyecto de la India, que son unas tremendas bestias sin capacidad de decisión. Hablábamos de uno en especial que había echado a perder todo su proyecto y por loq ue ahora le estaba escribiendo un mail de queja a los jefes. Yo colaboraba al mail con expresiones varias, aminorando los insultos.

Es admirable la globalización, yo era una peruana hablando desde Chile, a un chileno que trabaja en USA de cómo despedir a un indio que trabajaba en Bangalor y al que yo ni conocía. Entonces me doy cuenta que hablo a diario con cientos de personas que no conozco, pero sobre los cuales tengo cierto poder de acción y reacción. Tengo un pequeño poder mal enfocado.

Algo así como estar en el lado oscuro de la fuerza, pero sin querer asumirlo por completo.

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Sigo sin menstruar, debe ser el desequilibrio hormonal, lo que me pone de mal humor. Me pregunto que pasaría si usara anticonceptivos hormonales...Vaya, estaría hecha una loca! A veces me pregunto como hacían en la antigüedad para introducirles piedras en el útero de los camellos hembras y así evitar que se embaracen; era una especie de T de cobre, pero de piedra.
Me imagino con una piedra en el útero, como una versión morbosa y uterina de Demóstenes. Una piedra que me preserve estéril, una piedra que pueda hacerme hablar. Una piedra que haya migrado de mi cabeza a mi matriz para evitar que pueda parir individuos inútiles como yo.

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Mi madre bromea cada vez que le pido algo, dice que no lo hará, que sólo me ayudará si vuelvo con mi primer ex y me caso con él. Sabe que eso me hace rabiar. Que ese camino jamás lo recorreré. Que jamás volveremos a ser amigos. Ella no sabe, por supuesto, que la última vez, él me trató como si yo fuera nada, un bagazo con el que puedes acostarte sin besar en la boca. Alguien que puede satisfacer su deseo, mientras sigue con la novia perfecta, virginal y buena.
Como lo fui yo en un principio, antes dél, antes de todo.
Pero eso no le digo a mi madre, prefiero que siga pensando que soy una loca que no sabe lo que quiere y se enamora siempre de quien no debe.

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Me acabo de dar cuenta que yo también estoy triste. Pensé que solo era melancolía, pero en verdad estoy triste. Ojalá me calme pronto y todo vuelva la normalidad, ya van dos días en este estado de ser y no ser, disuelta en el limbo. Ayer, incluso, comencé a contarle mis mejores cuentos infantiles a alguien de mi edad. Fue extraño, se me habían venido a la mente todos, Las Mil y una noches, los cuentos rusos, los cuentos del Brasil. Todo era tan fácil cuando era niña. A veces, cuando cuento esas historias, me siento igual de inocente que entonces. Igual de buena. Igual de esperanzada en hallarle un final feliz a todos esos cuentos truncos de finales extraños.

Tal vez un día, yo misma te cuente alguno.
¿te agradará oír mi voz?
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