Ir al contenido principal

Viernes Descafeínado

No es el mejor día para escribir ¿qué día lo es? Acabo de despertar, me muero de hambre, tengo una ansiedad brutal.
No pues, tal vez no puede haber mejor día.
Porque últimamente llevo cientos de párrafos a medio completar de historias en tercera persona. Porque ya no puedo tercerizar mis sentimientos y de un tiempo a esta parte esto se convirtión en un diario horrible y monumental de la rutina de una mujer de 30.
Oh! la edad! No hablemos mas de eso. Habría tantas cosas de las que hablar hoy. La causa de mi ansiedad, el clima soleado del primer día primaveral que mi piel ha sentido. Las mariposas que no vuelan en mi estómago, lo estancado de mi vida amorosa.
No, pero hay tanto en el mundo de lo que hablar y yo aquí, individualizándolo todo, como si el mundo girara alrededor mío y por mí y para mí. Porque si una no se ponde de protagonista en su propia novelita rosa ¿quién si no?
Tengo frío. En esta casa hace siempre frío. Te he contado, creo, sobre las corrientes de aire que mueven las puertas y las ventanas, que me empujan de una habitación a otra buscando el abrazo tibio de una compañía. Vaya compañía! Se acaba Octubre para mí, sin apenas haber empezado, ni lo he sentido, cuando me di cuenta ya era 8 y el lunes ya 18 y la falta de sexo, de amor, de un abrazo...ay! los abrazos, pueden engañarnos tanto.
A pesar de las malas noticiaqs en ese terreno escabroso, también hubieron buenas. Pequeños detalles, frases bonitas "Cantas bien, deberías intentarlo en serio" fue una que salió natural del gaznate de un alguien sin intereses de por medio. Primera vez que alguien lo decía, después de pasarme la vida cantando canciones en voz alta, o haciendo intentos de llevarle el coro a otros, finalemente alguien se daba cuenta que tenía algo de voz propia. Gracias. Mi alicaído ego te lo agradece.

Y de pronto zas! la ensiedad me cae en un zarpazo y olvido las frases bonitas o que este mes leí uno de los libros mas enriquecedores (personalmente) para mis sentidos. O que hay alguien que espera mi llamada al otro aldo del mundo, o que hay otro alguien que envía postales en una letra rara, solo para decirme que en Oriente alguien también piensa en mí.
Y yo digo- me digo- ¿por qué sufrir por gente cercana que no lo merece? Que no merece el mas mínimo intento, porque angustiarse por gente carente de todo brillo que pulula por los corredores de hospitales robándole un poco de autosuficiencia mientras atienden lso problemas de los otros. ¿por qué esperar? ¿O por qué Confiar? ¿se habrá equivocado A. Dumas en el final de su libro? ¿Lo habré interpretado mal yo?

Es viernes y no me caería mal un café, una charla, una carta de mi amigo Rafa despotrincando otra vez contra los hombre sque me rodean y que no saben apreciarme ni como amiga, instándome a que cruce el charco, para que el menos los complejos de una sociedad machista no se sigan notando en cada una de mis destempladas cartas, quejosas cartas...horribles cartas.

Se me nota hastiada, lo sé. Acabo de recibir una respuesta que no me agrada y por el peor medio de todos: El del mensajito barato con miles de abreviaturas estúpidas.
A veces pienso que yo no em acoplaré bien a este mundo que rueda y rueda, que seguiré quejándome pues espero que algo de lo que ya no sucede me suceda a mí.
A veces pienso que me angustio, porque como muchos seres aun conservo la esperanza y la esperanza te crea ansiedad y derrota y frustración cuando no se alcanza...y vamos, la mayoría de veces los sueños no se alcanzan o pregúntenles a todos los que soñaron con ser astronautas y ahora solo son presidentes.

Un beso.
1 comentario

Entradas más populares de este blog

"El VIAJE"

Muriel subió al bus con la ropa suelta para viaje, con la almohada pequeña para apoyar el cuello el resto de la noche y con el antifaz oscuro, por si encendían las luces del pasillo durante su sueño. Sería un viaje largo y cansado, aunque no era el primero de ese largo año viajando por el país; si tuviera dinero, me ahorraría 15 horas de viaje con un boleto de avión- pensaba ella con su pesimismo habitual.

Subió última al bus y todos se la quedaron viendo, por su indumentaria rara de polera suelta y pantalones de pijama, la almohada, la botella de agua mineral y el bolso que se desparramó con discos y hojas sueltas por el pasillo, al subir. La terramoza vestida con minifalda y pañuelo al pecho, la ayudó a comodarse en su asiento al lado de un tipo obeso de labios pequeños. La reprendió con una fría amabilidad por su retraso en subir.

El hombre del asiento vecino apenas si la saludó cuando ella se sentó a su lado, entretenido como estaba mirando por la ventana a la gente que se despedía …

Poniendo el Pecho

Lo peor que me pasó llegada la pubertad no fue la menstruación, fue tener que usar sostén. Eso acabó con la libertad de mi cuerpo, fue el primer símbolo de que yo era una mujercita que debía ocultar su crecimiento.
Las demás niñas hablaban de que usaban "formador" y yo no entendía la palabra, que la relacionaba con algún aparato de ortodoncia. Creía que a mi jamás me pasaría eso; pero un día mis pechos empezaron a crecer y dos botones asomaron tímidos bajo la blusa escolar, sin que yo pudiera hacer nada al respecto. Quise usar camisetas, frotarlos para que los pezones no estuvieran puntiagudos, pero nada daba resultado; del tamaño de dos chapas de coca cola, mis pechos empujaban por ver la luz. Yo me mantuve terca en no usar nada debajo de la blusa, pero los muy canallas seguían creciendo. Lo peor de todo: Dolían.

Si, recuerdo ese roce doloroso contra la camiseta escolar y mojarme con agua fría en las noches, para que dejaran de doler por el roce contra la ropa. Finalmente ten…

Amante Ideal

"Alguien que conozca todas tus mierdas y no te joda por eso. O mas bien que te joda, pero que te joda bien" Esa es la definición que él me da cuando le pregunto quien sería su amante ideal. Me río entonces, como no lo hacia hace días. Es refrescante poder discutir sobre sexo en voz alta. Llevo un par de semanas pensando que le he perdido la curiosidad a enfrentar  tener nuevas relaciones, cada vez que llego al asunto doy un largo rodeo y cambio de tema.

Tengo que reconocer que la vida se pone mejor cada día, tan mejor que espero con ansia que me despidan del trabajo para poder invertir todos mis ahorros en un viaje que dure un par de años por territorios desconocidos.
Luego pienso en la salud de mis padres y me deprime la idea de que no podría irme sabiendo que aun me necesitan.  Que no sabrían a quien llamar si algo malo sucede. A cierta edad si no haz hecho todo lo que se te vino en gana te terminan atando el amor por  los hijos o los padres  eternamente a casa; ante cualq…